Francesc Mauri informando de la previsión meteorológica en TV3.
08/09/2026 - 19:50 h.
Periodista y crítica de televisión
2 min

El lunes al mediodía, los dos hombres del tiempo por excelencia en TV3, los más veteranos de la cadena, no compartían del todo el pronóstico para la semana. Tomàs Molina y Francesc Mauri estaban de acuerdo con la bajada de las temperaturas y el cambio de tiempo, pero no en el día en que llegarían las lluvias. Con una hora y media de diferencia, ambos utilizaron grafismos diferentes para informar a la audiencia. En Tot es mou, cuando Helena Garcia Melero le insinuó a Molina que sus previsiones no coincidían con las de Mauri, él lo reconoció: “No sé quién de los dos tendrá razón, si Mauri o yo. Pero a partir de aquí [señalando el viernes] estamos de acuerdo”, se justificó. Melero le pidió que precisara en qué discrepaban. Molina apuntó que él creía que las lluvias llegarían más bien el miércoles y Mauri, más hacia el jueves. Pero, paradójicamente, el gráfico de la semana que tenía detrás lo representaba al revés. El miércoles, el mapa de Cataluña aparecía bastante soleado, con chubascos solo en el Pirineo de Lérida y con las temperaturas bastante elevadas. El jueves, en cambio, el mapa ya estaba repleto de nubes, rayos y lluvia, y la línea de las temperaturas experimentaba un descenso importante. Es decir, el grafismo no se ajustaba a la convicción que expresó Molina. Esto ocurría cuando faltaban cuatro minutos para las dos del mediodía.Una hora y media más tarde, después del Telenotícies, era el turno de Francesc Mauri. A las tres y media de la tarde, el mapa ya había cambiado. En el gráfico de la progresión semanal, el miércoles aparecía lleno de nubes, la mayoría de las cuales descargaban agua y rayos sobre Cataluña. También se indicaba una caída drástica de la línea de las temperaturas, que pasaba de naranja a azul. El jueves, en cambio, a diferencia del mapa del Tot es mou, el país volvía a aparecer soleado más allá de alguna nube en el Pirineo de Lérida.Es muy desconcertante. Ya se justificó el consejero Espadaler argumentando que la meteorología no es una ciencia exacta. Podemos entender que la evolución meteorológica es constante, que los mapas son interpretables y que los expertos no tienen por qué estar de acuerdo con los pronósticos. Pero quien tiene dos relojes no sabe qué hora es. Y hay veces que en vez de aclarar qué tiempo hará, parece que jueguen a confundir. Como mínimo, así siempre hay alguien que lo acierta.Otra emisión desconcertante fue la de la gala musical de los veinticinco años de Catalunya aixeca el teló. El hilo conductor era la supuesta trayectoria de una aficionada que, a lo largo de un cuarto de siglo, se convertía en actriz profesional y protagonista de éxito. El espectáculo fue mejorando, pero hizo sufrir. El teatro dentro del teatro ya cuesta de tragar, pero si encima se retransmite por televisión puede convertirse en un suplicio. En fin, mucha mierda...

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