Iker Jiménez, presentador de 'Horizonte', en Ceuta.
01/09/2026 - 19:25 h.
Periodista y crítica de televisión
2 min

En el proceso de ocupación de Ceuta por parte de las estrellas de televisión, hay un hecho que llama la atención en la manera de explicar lo que ven: el uso reiterativo del yo que hacen los presentadores. Repiten que están allí para dar voz a la gente de Ceuta, pero la necesidad que tienen de usar la primera persona del singular contradice los principios más elementales del periodismo. “Dejadme contar por qué hay que estar aquí”, decía Risto Mejide. Entre las frases de su discurso, dejó ir un repertorio repleto de yo, , me: “A mí, lo que me importa es narrar lo que está ocurriendo aquí”, “Me niego a decir que todos los que han entrado son delincuentes”, “Me siento especialmente orgulloso de que Mediaset se haya volcado en esta jornada”, “A mí me da igual. A mí lo que me importa es que nuestro grupo de comunicación se haya mojado y haya traído más presentadores”, “Yo estaba de vacaciones, lo estaba viendo y no daba crédito”.Otro que hacía lo mismo era Nacho Abad, presentador deEn boca de todos. Abría el programa confesando a la audiencia un pensamiento: “Durante este mes de agosto he estado macerando una idea que quiero compartir con ustedes”. Después de que se hubiera sabido que Abad asistió a una recepción en la embajada de Marruecos, buscaba justificarse: “El mismo día de la invasión, yo, Nacho, asistía a una recepción en la embajada de Marruecos. (...) Voy a responder. (...) Primero, quiero declarar mi lealtad a este país y mi fidelidad a esta democracia. (...) Yo fui a la embajada de Marruecos dando la cara, sin esconderme. (...) A mí no me gusta que me vacilen y me fui a la embajada a buscar a los ministros”.Iker Jiménez recorría en directo la playa de El Trampolín muy tarde por la noche: “Uno se queda sin palabras”, “He visto vecinos, he hablado con abogados, he hablado con ingenieros que me han pedido que contara lo que está pasando”. Confesaba: “Yo estoy aquí desde hace dos días y ya no me impresiona tanto”. Y manifestaba su compromiso con la audiencia: “Yo quiero contárselo a ustedes, amigos de Horizonte, como me gustaría que me informasen a mí”.El periodista debe ser un mediador y no el protagonista. Este narcisismo dinamita el criterio sobre lo que es relevante. Desplaza la importancia de los hechos trasladándola al presentador. La autorreferencia es artificial, porque es una manera de subrayar el acto de hacer televisión y no la voluntad de informar. En el lugar de los hechos el periodista es un testigo y, sin duda, tiene un valor. Pero no se debe confundir la observación con erigirse en una especie de portavoz justiciero. Esta idea del yo salvador que cree que solo él tiene la potestad de explicar la realidad es una manera de utilizar el sufrimiento de la gente. Se capitaliza la desgracia y la miseria en beneficio de la épica personal. La utilización del yo de manera sistemática no tiene que ver con la autoridad periodística. El yo enfático es un factor de emocionalidad que desacredita el relato.

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