Los fragmentos eliminados de la entrevista a Trump

El presidente Donald Trump durante la entrevista de '60 Minutes'.
Periodista y crítica de televisión
2 min

El programa 60 Minutes de la CBS tuvo la oportunidad de entrevistar a Donald Trump a la mañana siguiente del atentado durante la cena de corresponsales. La periodista del programa, Norah O'Donnell, que también estaba en aquel acto, se limitó a preguntarle por los hechos y a profundizar en la actuación de los cuerpos de seguridad. La entrevista se emitió el domingo en un formato reducido, de solo doce minutos, y recogía los aspectos informativos más esenciales de las respuestas de Trump. Pero la cadena ha colgado en YouTube la entrevista íntegra, de cuarenta minutos. Cada vez es más importante acceder a las declaraciones completas de Trump para constatar la evolución de su discurso. Cuando O'Donnell le pregunta si cree que lo que pasó la noche anterior cambiará su relación con la prensa, Trump se va por la tangente recordando los desacuerdos con los demócratas en políticas migratorias. También dice que quiere que, en el deporte, las mujeres compitan con las mujeres y que los hombres no formen parte de las competiciones femeninas. O'Donnell, con una seriedad y discreción extremas, recuerda a Trump que le está preguntando por los periodistas y no por la oposición, pero él parece haberlo confundido. En un contexto tan traumático como el del tiroteo, todas estas apreciaciones resultan superfluas. Cuando la periodista le señala las deficiencias de seguridad, Trump valora la fuerza física y el gran atractivo de los agentes. También bromea sobre la velocidad de Cole Allen, el asaltante, diciendo que la Liga de Fútbol Americano debería ficharlo. Son detalles que quizás no tienen incidencia directa en los hechos estrictamente informativos, pero son esenciales a la hora de hacer un retrato del presidente en un contexto de gravedad.Hay un momento muy impactante de la entrevista. O’Donnell lee a Trump parte del comunicado que el asaltante envió a su familia: “No estoy dispuesto a permitir que un pederasta, violador y traidor me manche las manos con sus crímenes”. Trump se pone serio y riñe a O’Donnell: “Sabía que lo leerías porque eres una persona horrible. No soy un violador. No he violado a nadie”. O’Donnell, sin inmutarse y con la misma frialdad que había demostrado hasta ese momento, sin modificar el tono de voz, le responde: “¡Ah! ¿Cree que se refería a usted?” Trump, sin responderle, continúa diciendo que tampoco es un pederasta y que está exonerado de cualquier relación con Epstein. Dice a la periodista que debería avergonzarse de reproducir esas manifestaciones, que no debería haber leído. “Eres una vergüenza”, le suelta más de una vez. “Son las palabras del asaltante”, le contesta O’Donnell, que, aun así, consigue reconducir la conversación y la entrevista se alarga veinte minutos más.Al final de la entrevista, Trump se compromete a volver a convocar la cena de corresponsales antes de treinta días. Es un encuentro del gobierno y la prensa que celebra la primera enmienda de la constitución y la libertad de prensa. Es, de hecho, un reconocimiento de los roles respectivos en la democracia. Lo que provoca perplejidad es que la prensa continúe queriendo participar en este tipo de farsa con Trump en la Casa Blanca.

stats