Mediaset ya ha confirmado el fichaje de Josep Pedrerol, que deja Atresmedia después de trece años practicando el periodismo de más baja estofa. Como se dedica a los deportes parece inocuo, pero la carga ideológica siempre está ahí. El traspaso de grupo mediático es significativo: pasa después de que, durante la campaña electoral del Real Madrid, a Florentino le diera un ataque de cuernos con Atresmedia por haber entrevistado a Enrique Riquelme, y eligió Cuatro porque Iker Jiménez le hiciera la pelota. Curiosamente, ahora, Pedrerol va detrás.Pedrerol se ha hecho célebre por sus tertulias circenses, primero en Intereconomía con el Punto pelota y después en Atresmedia con El chiringuito. Siempre repletas de gritos y broncas, con peleas e intervenciones vulgares y machistas. Lo han bautizado como un ejemplo de periodismo de bufanda, pero ha sido mucho más que eso. La evolución social le ha obligado a pulir un poco las formas más lamentables, y el paso del tiempo ha hecho olvidar algunos de los despropósitos y planteamientos más patéticos.El chiringuito se ha podido percibir como un show de señores alterados discutiéndose, un espectáculo grotesco que podía parecer blanco e inocente. Pero Pedrerol ha disfrazado de farsa y teatro mucha carga ideológica. La fábrica informativa de Pedrerol ha sido una fuente de campañas contra jugadores y entrenadores, y ha conseguido marcar la agenda del resto de medios. Tertulias enteras dedicadas a señalar estrellas del Barça y repeticiones en bucle de imágenes para sacarlas de contexto y manipular la opinión pública. La lectura de la actualidad deportiva siempre se ha hecho desde los intereses del Real Madrid. Pedrerol ha mantenido una actitud servil con Florentino Pérez. Es el periodista que ha crispado el lenguaje informativo, y ha normalizado en la televisión expresiones más propias de aficionados exaltados. “Le ha pintado la cara” y el famoso “retratado” han buscado siempre la excitación de la audiencia a través del menosprecio. Las habituales exclusivas, con mayúsculas y sonido de rayos y truenos de fondo, han sido de risa la mayoría de las veces. También ha cultivado el género de la exclusinda, donde cedía la tribuna a Eduardo Inda para intoxicar el panorama futbolístico.Pedrerol es el rey de la proclama de no mezclar política y deporte, pero ha sido en Jugones y en Elchiringuito donde más se ha puesto en práctica este cóctel. Pedrerol orquestó desde sus tertulias que se criticara a Guardiola por haber hecho discursos en catalán ante un público internacional, hizo listas de deportistas que se habían manifestado a favor de la independencia, señaló al Barça durante el Procés y fiscalizó con lupa la grada del Camp Nou. Pedrerol es quien más ha hecho por politizar el deporte, aunque fuera desde el esperpento. Su risa maléfica y artificial la oiremos ahora en Mediaset. El heredero de Sálvame en versión deportiva ahora se instalará en el grupo que siempre se ha alimentado del conflicto y de la falta de escrúpulos para continuar haciendo lo mismo que ha hecho hasta ahora.