Tropezones disfrazados de periodismo de investigación

Imagen de Pedro Sánchez y Begoña Gómez.
10/03/2026
Jefe de Media
2 min

Apoteósico titular en OK Diario: “El puticlub gay más grande del suegro de Sánchez se convirtió en foco de suciedad y refugio para un sintecho”. Deberíamos pensar en acuñar un término para indicar la distancia entre la sonoridad de un titular –aquí solo falta que el sintecho fuera independentista para hacer el pleno al quince– y la magra trascendencia de lo que retrata. Podríamos llamarlos los indes, de esta unidad de medida. Aquí la noticia factual es que en la entrada de un edificio clausurado un pobre hombre alzó su precario refugio de cartón para dormir al abrigo del viento. Ya es extraño que la liberalísima Ayuso no le haya otorgado cédula de habitabilidad y un premio –caña con tapa gratis– a la emprendeduría constructiva. Y sí, el edificio albergó según parece un local donde se ejercía la prostitución masculina… pero antes de la pandemia. El vínculo entre las prostibularias actividades del suegro de Sánchez y la aparición de un sintecho que no puede permitirse ni tan solo el lujo de la higiene personal es, como mínimo, débil. El diario explica que la familia mantuvo el arrendamiento del local hasta 2022, pero no consta que haya una ley que te obligue, cuatro años después, a responsabilizarte de la limpieza de la vía pública.

OK Diario no haría la noticia, claro, si no hubiera un hilo muy tenue que le permite poner a Sánchez en el titular junto a palabras con connotaciones negativas y fuera del registro formal que habría que exigir a una pieza informativa. Si los negocios familiares son turbios –y ciertamente en el artículo se sugieren, sin aportar pruebas, cosas como prostitución de menores, blanqueo de dinero, tratos de favor o utilización de cámaras ocultas– se tiene que investigar y, sobre todo, demostrar. Pero lo que había se quedaba en la enésima andanada más cercana al acoso trinchera que al verdadero periodismo.

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