'Louis Theroux: Dentro de la machosfera', el nuevo documental de Netflix de Louis Theroux.
Periodista y crítica de televisión
2 min

Louis Theroux es un periodista y documentalista británico conocido por sus entrevistas aparentemente inofensivas que le han permitido acceder a personajes controvertidos o entornos extremos y hostiles: nazis y supremacistas, sectas, comunidades fundamentalistas y homófobas, explotadores sexuales... Buena parte de su carrera la ha desarrollado en la BBC, con un estilo cercano que evita la confrontación y dejando que los protagonistas se pongan en evidencia ellos solos. Pero esta ambigüedad entre la observación y la complicidad también le han hecho resbalar alguna vez. El caso más paradigmático es su entrevista con el presentador Jimmy Savile. Theroux se vio obligado a revisar bajo una óptica crítica su propio trabajo, y su ceguera, después de que se descubrieran los centenares de casos de abusos y pederastia cometidos por Savile. Esta tensión entre proximidad y responsabilidad periodística vuelve a emerger en su nuevo documental de Netflix. En Louis Theroux: Dentro de la machosfera, se adentra en el ecosistema de los grandes influencers misóginos que capitalizan discursos de masculinidad extrema. La producción es difícil de soportar porque nos transporta a un inframundo agresivo e ignorante. Theroux visita las principales figuras de esta corriente digital tóxica, las entrevista y las acompaña en su cotidianidad: entra en su casa, conoce a sus familias y pone a prueba la solvencia de sus consejos sobre inversiones, descubriendo fraudes y engaños. Theroux es valiente y es una presencia incómoda que hace emerger contradicciones y evidencia la fragilidad de estos personajes. El formato y la manipulación inherente a esta masclósfera, sin embargo, también acaba instrumentalizando la presencia del periodista para crear espectáculo. Theroux es consciente de ello y, de hecho, lo incorpora para delatar sus estrategias.Adentrarse en la ideología de la píldora roja –aquella que, según la masclósfera, consiste en “ver cómo son las cosas de verdad” como contrapeso del feminismo– es asqueroso porque se constata cómo convierten el resentimiento y los prejuicios en doctrina. Pero la presencia de Theroux hace que las inseguridades de estos individuos se aprecien en pantalla. El periodista recupera imágenes de vídeo de la infancia de los protagonistas e indaga en su pasado familiar para descubrir sus traumas afectivos. Al documental le cuesta mucho —demasiado— llegar a un final con conclusiones que vayan más allá de la simple exhibición de toda esta porquería humana. Pero, en cualquier caso, resume bien el hilo que conecta esta masclósfera, los pódcasts testosterónicos y los discursos políticos que dan apoyo a Trump y a la extrema derecha. También hace patente cómo crean teorías de la conspiración con narrativas antisemitas y sobre la caída de occidente. Muestra cómo sus discursos sobre la confianza, la riqueza y las supuestas relaciones de pareja que dicen tener son artificiales y que la agresividad es el único recurso que tienen para disimularlo y parecer convincentes. Pero es una espiral imparable, porque todo este odio lo monetizan.

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