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El verano empieza con ola de calor: ¿será la tónica de los próximos meses?

Las temperaturas serán extremas los primeros días de la nueva estación, con los primeros 40 °C del año

La Barceloneta hoy llena
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BarcelonaDespués del calor intenso de los últimos días y de vivir la primavera más cálida desde que se tienen registros, el verano astronómico comenzará oficialmente este domingo a las 10.24 horas, a pesar de que parece que hace semanas que se ha instalado. Y entrará por la puerta grande, ya que también arrancará la primera ola de calor del año. El anticiclón y la bocanada de aire cálido proveniente del norte de África se fortalecerán, impulsados por los vientos del sur que provocarán una borrasca ubicada en el Atlántico.

Por tanto, los primeros días de la nueva estación serán sofocantes, con calor extremo y valores entre 8 y 13 grados por encima de la media habitual en esta época del año en gran parte del país. Este fin de semana ya se pueden alcanzar los 40 °C en Poniente y en el valle del Ebro, pero el pico de este episodio se vivirá el lunes, con muchas máximas de 35 a 40 °C en todo el país, bochorno muy pesado en la costa y noches de insomnio en muchas comarcas. Las mínimas tropicales se generalizarán, y en el litoral habrá algunas tórridas, por encima de los 25 °C. El Meteocat ha activado avisos por calor intenso en muchas comarcas, y Protección Civil ha puesto en fase de alerta el plan Procicat.

"Se pueden llegar a superar los 40 °C de máxima en Ponent y en las Terres de l'Ebre", alerta en declaraciones a l'ARA el jefe del área de Predicción del Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat), Santi Segalà. No obstante, la intrusión de una gran cantidad de polvo africano en suspensión puede evitar el logro de récords de calor. "Esto puede hacer que los valores máximos queden más frenados y no alcancen los extremos de otros episodios, pero, en cambio, puede provocar que el calor nocturno sea más intenso", asegura.

Esta ola de calor afectará a toda la península Ibérica y a media Europa, especialmente al oeste de Francia, donde pueden caer varios récords con hasta 45 °C. A partir del martes el mercurio empezará a bajar, pero las temperaturas se mantendrán muy altas para la época durante prácticamente todo lo que queda de junio.

Este San Juan será uno de los más cálidos desde que se tienen registros, con un riesgo de incendios especialmente elevado. Además, las lluvias de los últimos meses han hecho crecer mucha vegetación, y actualmente todas estas hierbas se han secado antes de tiempo, lo que es combustible en caso de incendio. Habrá que ir con mucho cuidado a la hora de lanzar petardos, a una distancia mínima de 500 metros de zonas boscosas.

¿Otro verano tórrido?

El verano comenzará con calor extremo, pero ¿qué pasará el resto de la estación? Las previsiones a largo plazo de los principales modelos meteorológicos estacionales marcan que, un año más, este verano volverá a registrar temperaturas por encima de la media “en la Península y en toda Europa occidental”, afirma Segalà.

Según estas previsiones facilitadas por el Meteocat, julio sería el mes más cálido de todos, con un global de cerca de 1,5 grados por encima de la media climática. Agosto y septiembre también serían meses cálidos, con entre medio grado y un grado por encima de la media. Por lo tanto, parece que este episodio de calor excepcional no será el único de este verano. Veremos si se acaban batiendo récords, después de que los últimos cuatro años hayan sido los más cálidos de la historia desde que se tienen registros, con el 2022 en lo más alto del podio.

En cuanto a las precipitaciones, Segalà explica que julio sería bastante normal, o ligeramente más seco en el Pirineo. Teniendo en cuenta que es uno de los meses más secos, poca agua debemos esperar. No obstante, destacan los meses de agosto y septiembre, que serían “más lluviosos de lo normal en general”, asegura el experto. Según las proyecciones, en agosto llovería sobre todo en el Pirineo y en el noreste –con las clásicas tormentas de verano– y en septiembre las precipitaciones afectarían especialmente la costa, con el "clásico patrón de otoño". Veremos qué acaba pasando, ya que estas previsiones a tan largo plazo se han de coger con pinzas.

Cataluña, la nueva Andalucía

La subida acelerada de las temperaturas de los últimos años, con más de 2 ºC por encima de los valores preindustriales, han convertido Cataluña y todo el Mediterráneo en una zona cero del calentamiento global. "Ahora mismo en Cataluña tenemos temperaturas equiparables a las que se registraban en Andalucía oriental hace quince o veinte años, como Málaga o Almería", explica Segalà.

Playa de la Barceloneta.

Y nuestras costas sufren cada vez más olas de calor marinas, con el impacto que esto tiene en las especies. La temperatura del mar ya está cada año entre uno y dos grados por encima de la media, con picos muy altos en verano. Un agua más caliente impide refrescar la costa con la brisa marina, y puede alimentar fenómenos meteorológicos más extremos.

Nuevos umbrales de calor

Para declarar la ola de calor hace falta que haya al menos tres días consecutivos con calor extremo y valores que superen los umbrales de calor fijados en cada punto del país. Un escenario que tendrá lugar los próximos días, sobre todo en el interior. Ante la constante subida de la temperatura, el Meteocat acaba de cambiar estos umbrales.

Hasta ahora se actualizaban cada año de acuerdo con las temperaturas registradas los últimos diez años. Pero como desde 2022 el calor es súbitamente más extremo, se ha ampliado este baremo a los últimos quince años, lo que permitirá disponer de una base estadística de referencia "más sólida". "El nuevo escenario climático nos obliga a adaptar los avisos de situación meteorológica de peligro y, en referencia al calor, vemos que los actuales avisos debían tener algunas modificaciones pensadas para la salud de las personas", explica en un comunicado la directora del Meteocat, Sarai Sarroca.

Las duchas de la playa de la Barceloneta

“Los últimos veranos han sido extraordinariamente cálidos, y no puede ser que el umbral suba tanto cada año, ya que al final avisaremos de temperaturas de 42°C, cuando con 39 °C el riesgo para la salud ya es importante”, asegura Segalà, que añade que la temperatura aumenta más deprisa que la adaptación del ser humano.

Los nuevos umbrales tienen como tope los 40 °C en las zonas más cálidas del país. Unos cambios que se han consensuado entre los departamentos de Salud y Trabajo, el Meteocat y Protección Civil, en el marco también del Plan operativo para prevenir los efectos del calor sobre la salud (POCS).

El umbral de aviso –los grados de temperatura que se consideran excepcionales y merecen activar avisos de peligro– corresponde a un cálculo del 2% de los días más calurosos observados en esta serie de años y fija el umbral entre los valores más altos de la serie.

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