Barça

Ansu Fati: un clavo ardiendo que pide trabajo urgente en los despachos

La brillante reaparición del hispanoguineano empodera a Jorge Mendes, que insiste en que el contrato finaliza en 2022

Barcelona"Jugará como máximo 15 minutos", avisó Ronald Koeman, en la previa del Barça-Levante, sobre la participación de Ansu Fati. Como el padre que acota el tiempo de exposición de su hijo a sus dibujos preferidos, el neerlandés, que siguió el partido de este domingo desde una cabina de radio, lejos de Joan Laporta y del banquillo, avanzó que el regreso del delantero hispanoguineano sería gradual, con la dosis justa. Acababa de recibir el alta médica después de más de 300 días en la enfermería. Y, por mucho que el club se esforzara en vender la reaparición como si fuera un fichaje estrella, el técnico se veía obligado a rebajar la carga del "estoy preparado" que el joven portador del 10 viralizó en las redes.

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Con el partido encarrilado y el marcador resuelto, Koeman ordenó que Ansu saliera a calentar en el minuto 15 de la segunda parte. Los 32.000 espectadores del Camp Nou, encantados con lo que estaban viendo después de los dos tristes empates contra el Granada y el Cádiz, añadieron un motivo más para la alegría. El regreso prometido se gestaba en la banda bajo la tutela del preparador físico Albert Roca y se premiaba desde la grada con una ovación cerrada que se solapó con la entrada en el césped de Riqui Puig, otro joven protegido de la afición que aportó en media hora más fútbol que Philippe Coutinho en los 60 minutos precedentes. Esta semana, con dos partidos exigentes en Lisboa y el Wanda Metropolitano, dirá si el buen papel del de Matadepera tendrá la continuidad que desea el presidente Laporta.

En el minuto 81, con el Levante mostrando la bandera blanca, Ansu entró en el partido en sustitución de un exhausto Luuk de Jong y el estadio subió la presión sonora, feliz de volver a ver al hispanoguineano vestido de corto. Con el 10 en la espalda e ilusionado después de 10 meses de calvario por una lesión mal curada desde el inicio, el delantero tardó 10 minutos en demostrar por qué se lo señala como la principal esperanza de un club en crisis y que necesita antídotos para reparar heridas tan profundas como la inesperada salida de Leo Messi. No hacía falta que marcara el día de su redebut, pero se emperró en redondear la tarde en una acción en la que Memphis, el otro gran referente ofensivo de la plantilla, le abrió camino para desarmar a la defensa entregada del Levante. Tapado por los centrales, Aitor Fernández no pudo rechazar un chut cargado de simbolismo, un gol de aquellos que marcan tendencia, un grito desacomplejado que ataca frontalmente al conformismo que esconde el "Es lo que hay" de hace 10 días contra el Bayern.

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Necesitado como nunca de alegrías, el Camp Nou rugió como si estuviera lleno mientras en el césped se improvisaba una celebración que dejó imágenes para el recuerdo. El tímido Ansu se soltó y acabó elevado por encima de sus compañeros, que igual que los aficionados son conscientes de que la temporada se escribirá de una forma o de otra en función de lo que dé de si el olfato (y la rodilla) del joven atacante, que a finales de octubre cumplirá apenas 19 años y que, una vez recuperado del choque emocional, tuvo mente fría para repartir un agradecimiento especial. El responsable médico del primer equipo, Lluís Til, fue premiado en público después de muchos meses de quebraderos de cabeza en privado, de discusiones sobre diagnósticos, pronósticos, pautas de recuperación para sanar un menisco que ha tenido que ser intervenido cuatro veces. Til, heredero del mítico Ricard Pruna en Sant Joan Despí, es la cara con bata blanca que más confianza ha generado en Ansu y su entorno más próximo. En cuanto a los recuperadores, los que mejores feelings han despertado en el jugador tienen consulta privada en Madrid, a pesar de que Jordi Mesalles, fisioterapeuta del club, se ha implicado mucho en todo el proceso.

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Controversia contractual

La idea de los médicos y de los técnicos es ir aumentando la carga competitiva de Fati hasta que pueda ser primero titular y después completar los partidos. En paralelo, el Barça tendrá que ponerse de acuerdo con su representante, Jorge Mendes, para renovar un contrato que, ya de entrada, genera controversia. El agente cree que se acaba el año que viene, puesto que se firmó cuando el jugador era menor de edad, cosa que imposibilitaba que el documento tuviera más de tres años de vigencia. En cambio, en el área deportiva existe el convencimiento de que el compromiso se alargó hasta el 2024 de manera unilateral y de que, en todo caso, lo que se tiene que cerrar es una mejora de condiciones. Sea como sea, y después de un verano en el que hubo voces de fuera y de dentro de la entidad que sugerían la venta de Ansu para rehacerse del desastre económico, hay trabajo en los despachos para adecuar el salario del delantero a su valor de mercado, a su impacto mediático y a la magnitud de todo lo que promete con el 10 luciendo en su dorso.

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De hecho, según cifras aportadas por el diario Sport, Ansu tiene pactado para este curso un salario fijo de 943.500 euros brutos, una cantidad que no cuadra con su importancia en la plantilla. Para que se entienda, estas condiciones equivalen al contrato que Ilaix Moriba, ya fuera del club, firmó como juvenil y son 20 veces inferiores a las del jugador mejor pagado del equipo: Coutinho.