Tenis
Misc 13/09/2022

Así ha conquistado Carlos Alcaraz el tenis mundial con solo 19 años

El murciano será el número 1 más joven de todos los tiempos después de superar a Ruud en cuatro sets

6 min
Carlos Alcaraz, el joven que ha conquistado el tenis mundial con apenas 19 años

BarcelonaLa estrella de Rafa Nadal todavía no se ha apagado y ya brilla con fuerza un nuevo talento en el tenis español. El joven murciano Carlos Alcaraz, de solo 19 años, ha hecho buenos los pronósticos ganando por primera vez el Open de Estados Unidos después de derrotar en cuatro sets al noruego Casper Ruud (6-4, 2-6, 7-6 y 6-3), un triunfo que le permitirá encabezar el ranking de la ATP. Nunca un jugador tan joven había conseguido ser el número 1, pero en las diferentes pistas de medio mundo ya hacía tiempo que miraban a Alcaraz tal como se mira a una persona predestinada a hacer historia. "Sabía que sería el mejor, pero no sabía cuándo daría el paso adelante. Lo ha hecho ahora y creo que puede llegar a ganar 30 torneos de Grand Slam", afirma su entrenador, Juan Carlos Ferrero. 30 torneos de Grand Slam como objetivo, cuando el jugador que ha ganado más, Nadal, lleva 22.

Con este triunfo, Alcaraz se ha convertido en el segundo jugador más joven en ganar en Estados Unidos, por detrás de Pete Sampras en 1990. Es el quinto título de la temporada del joven murciano, quien ganó los Másteres 1.000 de Miami y Madrid, así como el torneo Godó de Barcelona y el de Río de Janeiro. De paso será el sexto español en ser número 1 mundial y liderará una nueva hornada de jugadores que quieren ocupar el espacio de Nadal, Federer y Djokovic. Jóvenes como Sinner, Tiafoe o Ruud, todos derrotados por Alcaraz en Nueva York. "Una final de un torneo no es un partido para sentirse cansado. He trabajado muy fuerte en el ámbito físico y mental para poder jugar estos partidos así", decía el jugador, que se ha convertido en el segundo de la historia capaz de ganar después de necesitar cinco sets en los octavos de final, los cuartos y las semifinales. El anterior había sido el sueco Steffan Edberg, el 1992. El nombre de Alcaraz ya aparece junto a los de Sampras, Edberg o Nadal con normalidad. Ha quemado etapas a un ritmo increíble.

Alcaraz no parece nunca cansado, de hecho. Aquel niño delgado que con 17 años ya debutó en Flushing Meadows se ha transformado en un atleta con una mentalidad increíble. No se rinde nunca, y se ha especializado en levantar partidos perdidos y dejarse la piel devolver una pelota y convertirla en un golpe ganador. El primer set lo ha dominado sin sufrir, a pesar de que era su debut en un partido como este. Ruud, en cambio, ya había perdido la final de Roland Garros contra Nadal. En el segundo set el murciano ha perdido el control de la situación, visiblemente emocionado por todo el que estaba viviendo. Ha tenido la tentación de pensar que Ruud sacaría la bandera blanca fácilmente, pero el noruego, discípulo de la academia de Rafa Nadal de Manacor, ha llegado a coquetear con la posibilidad de ganar tanto el segundo como el tercero set. De hecho, Alcaraz ha salvado dos pelotas de set en el tercero, hasta llegar al tie break. Y en este torneo, había perdido todos los tie breaks jugados. Pero Alcaraz sabe sufrir y mejorar. Y ha ganado el tercer set por la vía rápida, con un 7-1 en el tie break que ha dejado descolocado a Ruud.

Juan Carlos Ferrero, su entrenador, no dejaba de aconsejarlo: "Hoy toca sufrir, pelota por pelota. Tienes que hacerte la idea de que tienes que ir a por el partido". No, Alcaraz no es uno de aquellos tenistas que se pueden limitar a devolver pelotas. El cuerpo le pide ser valiente, siempre. Con una inconsciencia propia de los jóvenes. Con una autoestima tan alta que los rivales ya salen un poco atemorizados a la pista.

Del club El Palmar a Flushing Meadows

En la grada, su padre se mordía las uñas. Carlos Alcaraz padre llegó a jugar algunos torneos de tenis cuando era joven, pero no pudo triunfar. Le gusta tanto el tenis que todos sus hijos recibieron una raqueta como regalo de Navidad cuando no levantaban un palmo del suelo. El joven Carlos jugó los primeros partidos con apenas cuatro años en la Real Sociedad Club de Campo del Palmar, la pedanía al sur de Murcia donde vive su familia. Un club donde más de 400 personas esta noche han dormido poco porque querían presenciar en directo por televisión cómo su joven vecino conquistaba Nueva York. Los Alcaraz pasan media vida en este club, puesto que el abuelo del tenista fue uno de los fundadores, un hombre que enseñó a sus nietos a jugar al ajedrez, pero Carlos prefirió el deporte del padre. La raqueta, claro. Un padre que hoy en día es el director deportivo de este club que ha pasado de ser un lugar tranquilo a recibir la visita de periodistas del New York Times.

Kiko Navarro, su primer entrenador, recuerda como "pasaba todo el día en el frontón devolviendo pelotas, fuera con su padre o solo. Ya veías que era a un niño especial, pero entonces ¿quién nos podía haber dicho que un niño del Palmar sería el mejor tenista del planeta?", dice. Sin embargo, tanto él como el padre de Alcaraz veían como iba derrotando a niños más mayores y demostraba su potencial. Veían cómo el joven Alcaraz abría los ojos mirando los primeros partidos de Rafa Nadal por televisión. Y aprovecharon para pedir ayuda a Alfonso López Rueda, el propietario de la empresa murciana Postres Reina, que era uno apasionado del tenis que rondaba por el club. López Rueda no dudó y se convirtió en el patrocinador que aportaría el dinero que los Alcaraz no tenían para garantizar que el niño pudiera dedicarse al tenis.

El apoyo de su padre también ha sido clave, puesto que cuando Carlos Alcaraz sénior era joven recibió una propuesta para ir a vivir en Barcelona y entrar en la academia de Sergi Bruguera. Como no tenían el dinero para hacerlo, tuvo que renunciar a su sueño. Así que movió cielo y tierra para garantizar que su hijo sí que pudría competir, con el apoyo de su mujer, la sevillana Verónica Garfia, quien se encarga de llevarle las cuentas a Alcaraz. "Pienso en mi madre y mi abuelo, que no han podido venir. Pienso en mi familia y todo lo que han hecho por mí", ha dicho en su discurso después de ganar un Alcaraz que ha tenido el detalle de recordar "un día tan especial para Nueva York, quiero transmitir mi apoyo a toda la ciudad en un día como este", en referencia al aniversario de los atentados de las Torres Gemelas del 2001.

Con 14 años, Alcaraz conseguiría el primer punto en un torneo de la ATP en Murcia. El partido fue presenciado por el ex número 1 mundial Juan Carlos Ferrero. El jugador de Ontinyent, ya retirado, había abierto una academia en Villena y buscaba jóvenes talentos. Alguien le habló de Alcaraz. "Lo vi en un torneo que hicimos en nuestra academia. Debía de tener 13 años. Era muy delgado y caótico en el juego, pero tenía magia. Lo volví a ver después y supe que quería trabajar con él", recuerda Ferrero. Con 14 años, el joven Alcaraz empezó una vida en la carretera, entre la escuela en Murcia y los entrenamientos en Villena. Ferrero, sin embargo, no pasaría a ser oficialmente su entrenador hasta que hace cuatro años rompiera con el alemán Alexander Zverev. "Era una apuesta arriesgada, puesto que pasaba de entrenar a un jugador de primer nivel a centrarme en un adolescente. Implicaba pasar horas con él llevándole a jugar partidos en lugares perdidos de Brasil, dedicarme solo a él", admite el entrenador.

Y Ferrero se ha convertido en la figura clave para acabar de hacer de Alcaraz el mejor jugador del momento. El médico Juanjo López, en una entrevista en Murcia, explicaba como el ex jugador dejó claro a los familiares del joven que era clave garantizar algunas cosas en aquel proceso de formación: "se lo tenía que seguir pasando bien. Y tenía que poder descansar, hacer otras cosas. Demasiado esfuerzo en según qué fases de crecimiento puede jugar en contra". Su entrenador lo ha acompañado a torneos perdidos, horas y horas con él, aconsejándolo. Según afirma Ferrero, "habría destacado antes si no fuera por la pandemia". Alcaraz, que era un secreto mal guardado hasta hace poco, ya es uno de los deportistas más famosos del planeta. "Este era un sueño que tenía desde que era un niño, ganar un torneo así", decía emocionado el murciano. Un jugador que da la sensación de que se lo sigue pasando bien, cuando juega. Como hacía al frontón del Palmar cuando era pequeño.

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