Sanae Takanashi

"Duermo entre cero y tres horas": polémica en Japón por el agotador horario de sueño de la primera ministra

Sanae Takaichi ha declarado que lo que duerme por la noche ha desatado un debate en el país sobre la conciliación laboral y personal

Javier C. Hernández i Hisako Ueno
23/07/2026 - 16:06 h.

TokioEl lunes fue el Día del Mar en Japón, un festivo en el que mucha gente huye del calor del verano yendo a nadar, a hacer surf y a relajarse en la playa. Pero no la primera ministra Sanae Takaichi.

La señora Takaichi pasó el fin de semana festivo releyendo documentos políticos y afrontando miles de correos electrónicos atrasados, según una publicación del martes en las redes sociales. Escribió que consiguió arañar unas "cinco horas de sueño completas por primera vez en mucho tiempo", lo que mejoró de muy buena gana las horas que dice que está acostumbrada a dormir –"entre cero y tres horas"–. Y añadió que dedicó su poco tiempo libre a planchar ropa interior, coser faldas desgastadas y entretelar botones de la chaqueta que estaban flojos.

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Con sus comentarios, la señora Takaichi parecía deseosa de presentarse como una líder de pies a tierra que no para de trabajar en nombre de los ciudadanos de Japón. En lugar de eso, su publicación, que se ha visto más de 31 millones de veces, ha provocado un debate nacional sobre la conciliación entre la vida laboral y personal y los peligros de la privación de sueño.

Toru Kunishige, un diputado de la oposición, advirtió que una falta de sueño prolongada "perjudica el juicio –de manera muy similar a un estado de embriaguez– y podría suponer un riesgo para la gestión de crisis nacionales".

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Hiroyuki Konishi, otro crítico de la señora Takaichi en el Parlamento, pidió su dimisión diciendo: "El trabajo real de la primera ministra es marcar las líneas políticas y dar instrucciones, no examinar hasta el último detalle un documento".

Yuichiro Tamaki, el líder de un partido conservador populista, describió a la señora Takaichi como una persona muy trabajadora, pero añadió que "descansar también es un trabajo".

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Algunos comentaristas argumentaron que la señora Takaichi, la primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra en Japón, debería recibir más apoyo en su posición. Mientras que los líderes anteriores a menudo contaban con la ayuda de sus esposas en casa, la señora Takaichi parecía estar asumiendo más tareas domésticas, según Yoko Iwama, profesora del Instituto Nacional de Estudios Políticos de Tokio.

"Establecer un sistema de apoyo que permita a quien ocupe la primera magistratura de Japón centrarse completamente en sus funciones –sin tener que gestionar las tareas del hogar personalmente– contribuiría al avance de las mujeres en la sociedad", escribió la Sra. Iwama en el Nikkei, un diario económico destacado.

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La señora Takaichi ha acelerado el ritmo últimamente para sacar adelante sus prioridades legislativas antes de que el Parlamento haga vacaciones de verano el sábado. También está luchando contra las continuas dificultades económicas –el yen ha tenido una caída histórica que no se veía desde hacía 39 años– y contra una reciente bajada de popularidad, aunque sus índices de aprobación se mantienen relativamente altos.

Los aliados de la señora Takaichi han salido en su defensa, y la han elogiado por ofrecer una visión sincera de las presiones que supone compaginar el trabajo con los compromisos personales.

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Ayano Kunimitsu, viceministra de Asuntos Exteriores, dijo que la señora Takaichi, al igual que otros políticos, se enfrentaba a la presión de lidiar con las tareas domésticas por su cuenta.

"Cada persona tiene sus propias circunstancias e historias entre bastidores", escribió la señora Kunimitsu en X. "Les agradecería que pudieran entenderlo".

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Japón tiene fama por sus largas jornadas de trabajo, que en algunas empresas superan las doce horas. En los negocios y en la administración pública, los trabajadores sufren la presión de tener que quedarse en la oficina hasta que sus superiores se hayan marchado y de tener que acumular cantidades de horas extras excesivas, ya que se considera un signo de lealtad y diligencia.

En Japón ha habido casos muy mediáticos en los últimos años de karoshi, o "la muerte por exceso de trabajo". La cuestión pasó a la agenda pública en 2016, cuando Matsuri Takahashi, una trabajadora de Dentsu, el gigante de la publicidad, se suicidó después de hacer más de 100 horas extras al mes. Su muerte empujó al gobierno a fijar un límite de 45 horas extras mensuales, cosa que según algunos expertos ha ayudado a suavizar la cultura laboral, especialmente para la juventud.

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Desde que entró en política en la década de 1990, la señora Takaichi, que aspira a ser una líder transformadora, ha convertido su ética del trabajo en una parte central de su identidad. Al asumir el cargo de primera ministra el año pasado, prometió "trabajar, trabajar, trabajar, trabajar y trabajar".

Esta no es la primera vez que sus hábitos se someten a un escrutinio. En noviembre recibió críticas por haber convocado a sus colaboradores a las tres de la madrugada. Más adelante explicó que se le había estropeado el fax de casa y que necesitaba la ayuda de su equipo para ir a otro despacho y así poder prepararse una reunión.