Atención con la rápida penetración de la variante británica

Ya es evidente que se está esparciendo por Catalunya la variante identificada en el Reino Unido, más contagiosa que la original de Wuhan. Desgraciadamente, no nos puede extrañar que sea así. En zonas como la Garrotxa, el Pla de l'Estany y el Gironès las evidencias empiezan a ser preocupantes. Se sospecha que la Vall d'Aran podría estar en la misma situación, pero todavía no hay datos fiables. En menor medida, también se está abriendo en el Vallès Occidental y Oriental y el Baix Llobregat. En concreto, en Banyoles un 50% de las muestras de las aguas residuales son de esta variante, y un 30% en Olot. En la depuradora del Besòs, la más grande del Estado, el gen característico de esta mutación ya está en el 15%. En Barcelona ciudad, los datos dan un 9% de variante británica. Así pues, ante su rápida extensión –su entrada en Catalunya se ha producido en sólo 20 días–, todas las prevenciones son pocas. Las residencias y hospitales donde ha penetrado han experimentado dolorosamente cómo los protocolos de protección hasta ahora vigentes se quedaban cortos. Les ha cogido a contrapié porque, a pesar de cumplir con las restricciones, se han visto vulnerables. Por lo tanto, no hay más remedio que redoblar la vigilancia con medidas más estrictas, y hay que hacerlo con urgencia, preventivamente, sin esperar que llegue a los casos en los que todavía no se ha detectado. Toca optar por mascarillas más seguras, por hacer un mantenimiento más intenso de los aires acondicionados, por más ventilación natural allá donde no sea contraproducente, por menos visitas y máximo control de estas visitas... Haría falta, en este sentido, que el departamento de Salud de la Generalitat diera instrucciones claras y medios adecuados para enfrentarnos a esta variante. Y no solo a esta, porque desde este miércoles ya es oficial también la llegada de la variante sudafricana, que, al igual que la británica, también es más contagiosa. No es nada descartable que también llegue la de Brasil.

Según los expertos, las vacunas son igualmente efectivas contra estas versiones mutadas del covid-19. Este, pues, no es el problema. El problema es que estas variantes facilitan la propagación del virus y que, por lo tanto, en un contexto de gran fragilidad de un sistema sanitario muy al límite, con una alta ocupación de las UCI que tardará mucho en bajar, cualquier repunte en el número de enfermos del coronavirus puede ser crítico. La solución es combinar el fortalecimiento de las medidas de seguridad sanitaria en los lugares más sensibles –centros sanitarios–, pero también en los trabajos, los hogares y los espacios donde todavía se permite la sociabilidad –tiendas, restauración, cultura, centros educativos–, con la vacunación cuanto más rápida y masiva mejor.

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Ahora que globalmente Catalunya empieza a rebajar los índices de contagio, es vital no bajar la guardia ante la penetración de la variante británica, la presencia de la cual podría fácilmente frenar la ligera mejora que estamos experimentando. De hecho, las proyecciones no son positivas: alertan que podría cambiar la tendencia a la baja que encadenamos desde hace tres semanas. El peligro está y estamos avisados. Hay que tomárselo seriamente. Con el coronavirus ya hemos aprendido que no vale a relajarse. Todavía quedan bastantes meses de lucha, es decir, de restricciones, vacunación y prevención.