21/08/2022

¿Por qué ‘La casa del dragón’ y no ‘La casa del drac’?

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BarcelonaEl idioma con el que nos referimos a los títulos de películas y series en el diario es motivo frecuente de consultas y comentarios de los lectores. Ahora que se estrenará la precuela de Joc de trons (Juego de tronos) es un buen momento para explicar por qué en el diario ponemos en catalán el nombre de la serie original y, en cambio, escribimos La casa del dragón en castellano para hablar de esta obra derivada.

La norma general es que una serie (o una película) se escriben en el idioma en el que se estrena en el Principado/País Valenciano/Islas Baleares, que es donde se encuentran la inmensísima mayoría de los lectores del ARA. Si está disponible en catalán, entonces se usa la denominación catalana. Hay quien se queja de que este criterio deja de lado a la Catalunya Nord y que, por lo tanto, la solución sería denominarlas por su versión original. Como devoto de la VO, nada me gustaría más que poderlo hacer así, pero difícilmente se haría un servicio al lector hablando de Ogingeo geim para referirnos a aquello que todo el resto de nuestro panorama mediático denomina El juego del calamar. Incluso en el inglés, un idioma que nos resulta más cercano, escribir sobre Growing pains despistaría a todo el mundo, acostumbrados a denominar esta comedia como Dawson crece, por ejemplo.

Otros lectores reclaman que sea el diario quien traduzca al catalán los títulos, pero esto aboca a una arbitrariedad imposible de gestionar. Ciertamente, si HBOMax recapacita y traduce La casa del dragón, cuesta de imaginar que el título no acabe siendo La casa del drac. Pero en otras series no está tan claro cómo se tendrían que llamar en catalán. Recordemos la célebre película Some like it hot, de Billy Wilder, que durante muchas décadas se conoció aquí por su –absurdo– título en castellano, Con faldas y a lo loco. Cuando TV3 la quería emitir, tenía el dilema de si encontrar una traducción más fiel a su nombre en inglés o partir del castellano, que también dolía cambiar. El resultado fue Ningú no es perfecte. ¿Cómo se habría podido referir un diario de los años ochenta a este film antes de que TV3 fijara el título? ¿Y lo tendría que haber pactado entonces entre todas las cabeceras en catalán?

Entonces, ¿por qué Joc de trons? Se trata de una excepción. La serie no tiene título oficial en catalán, pero nos cogimos al hecho de que proviene de una obra literaria muy popular que sí que tiene traducción a la lengua propia del diario. Por fortuna, cuando menos en inglés, cada vez se estrenan más series y películas con los títulos sin traducir –The morning show, Dopesick, Mare of Eastown...– y el problema de tener que recurrir al castellano se va reduciendo.

La solución presente es antipática y nos recuerda la lamentable situación del catalán en el mercado audiovisual. Es normal que esta frustración derive en comentarios en las noticias, y bienvenida sea la discusión. Pero vale la pena explicar que hay un criterio técnico con varias derivadas detrás de la decisión de escribir La casa del dragón: hacer lo más fácil posible para la mayoría de los lectores saber de qué hablamos. Y que no dependa de la subjetividad de un redactor a la hora de traducir un título a la ligera. Porque podríamos encontrarnos que unos acabamos hablamos de El joc del calamar y otros de El joc de la sípia.

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