“El sótano entero era una aterradora extensión de muertos y examinarlos todos, uno a uno, suponía una dura prueba para mi capacidad de resistencia. Me inquietaba más el pensamiento de encontrar allí a Planes que el de no encontrarlo. Estaba allí, sin embargo, y antes que a la persona reconocí un traje de color azul marino con rayas blancas, que tantas veces le había visto llevar. También llevaba una inconfundible camisa de color azul cielo. Me incliné sobre él, hasta que mi cara quedó a la altura de la suya, y ya no hubo atisbo de vacilación, a pesar de un desconocido rictus de terror que se le había quedado grabado en los labios”.
Solo Avel·lí Artís Gener (Tísner) podía identificar el cadáver de su amigo, el periodista Josep Maria Planes: asesinado de siete tiros en la cabeza por un escuadrón de la FAI en el arrabal el 24 de agosto de 1936. Planes y Tísner investigaron el asesinato de Miquel y Josep Badia el 28 de abril de 1936 a manos de pistoleros de la FAI. Ante los reportajes que publicaban les amenazaron desde Solidaridad Obrera: “En esta situación no es de extrañar que haya en Barcelona quien esté dispuesto a OBLIGAR A QUE EMMUDEZCAN los villanos que calumnian”. Y pim, pam, pum. Planes acribillado y Tísner en el exilio.
El asesinato de los hermanos Badia silenciaba Cataluña (ahora hace 90 años y la Fundació Reeixida hace actos para pedir su reconocimiento). No era posible. Dos jóvenes de Torregrossa, de clase humilde, venidos a Barcelona. En 1922 creen en el Estat Català de Francesc Macià. Prisión y represión. Después de la amnistía Miquel es jefe de las Joventuts d’Esquerra Republicana-Estat Català en 1931. En 1934 jefe de la Ordre Públic de la Generalitat. Exilio por los Fets d’Octubre. Josep siempre a su lado. Vuelven y en 1936 los asesinan. Los asesina un fascismo que anuncia el otro fascismo que llegará en julio. Eugeni Xammar –periodista de lucidez extraterrestre– escribe en mayo de 1936: “¿Quiénes son los asesinos de los hermanos Badia? Los anarquistas y los fascistas”. El fascismo Pantone, policromático, iridiscente. El fascismo de todos los colores contra un color.
Cataluña, los catalanes, asesinados por unos y por otros. ¿Por qué siempre nos matan a nosotros? Pero es más mortífero. ¿Por qué nos matan y nos dicen que no nos han matado? ¿Por qué hay muertos que valen más que otros? ¿Por qué hay muertos en nuestros cementerios que son menos muertos que otros muertos?
En Montjuïc, en la plaza de la Fe, hay un triángulo exacto, preciso, real. La tumba de Francesc Macià, la de Manuel Carrasco i Formiguera y la de los hermanos Badia. Los Badia asesinados por el fascismo de la FAI. Carrasco amenazado de muerte por la FAI en 1936 y después asesinado por el fascismo franquista en 1938. Pero hoy los Badia, Carrasco, Macià son bautizados de fascistas por los fascistas policromáticos de siempre. Como Joan Sales, que se lo jugó todo, y escribía en 1937: “Uno llega a sospechar que en todas partes del mundo se es patriota fuera de Cataluña; esto solo explicaría por qué vamos de reculas desde hace cuatro siglos. Con nuestras ideas universalistas nos vamos arrinconando cada vez más en un triste culo de mundo; vilipendiados por todos los demás, que nos deben tomar por gente bastarda ya que no guardamos memoria de nuestros pasados”.
La lavadora de la limpieza es total. Seas muerto o vivo. Porque los asesinos del cuerpo y el espíritu son además enterradores a sueldo y odio. 90 años después paramos el fascismo policromático. Van a por ti. ¿Por qué? Porque eres tú.