Estos días Antoni Gaudí hace fiesta. El 13 de junio es San Antonio de Padua. Patrón de los albañiles, maestros de obra, constructores, de los psicoanalistas de la gaveta y la argamasa. Podéis encontrar a Gaudí en lo más alto de la torre de su amigo Jesús. Celebrándolo en el andam de la vida. Tomándose un bocadillo de sardinas aceitosas, una cervecita helada y el postre de un rulito eterno. ¿Lo veis?
“Nosotros no le olvidaremos nunca, por años que vivamos, y esperamos que Cataluña tampoco, por siglos que pasen”, escribe Francesc Pujols, albañil de “la religión catalana”. El filósofo vio al proto San Gaudí por primera vez en un instante entre 1906 y 1907. Al claroscuro del ábside del templo de la Sagrada Familia. Se hizo la luz y la sombra. Gaudí es Star Wars antes de Star Wars. Él es “el gran arquitecto del universo”. Por el misterio de las próximas temporadas de la existencia quedará saber cómo se resuelve el capítulo: ¿Dios se inspira en Gaudí; o Gaudí en Dios?
de Esquilo. Las dudas de los templos góticos de la tragedia moderna del Orestíada de Esquilo. Las dudas de los templos góticos de la tragedia moderna del Hamlet de Shakespeare. Hamlet no es sino un Orestes gótico. Orestes no es sino un Hamlet griego. Nada nunca es nuevo. Gaudí lo liga todo.
Él, su obra, su país, el mundo y el más allá. Trencadís de alioli. Macedonia de coca de recapte. Ensalada de dudas. La Sagrada Familia es un router. Cataluña es un wifi. El cielo y la tierra son una red. Gaudí deshace la duda como un gato desenredando el ovillo de la vida. Desactivador de bombas rompecabezas: los cables rojo, verde, amarillo… “Nuestro arquitecto muerto es uno de los argumentos más contundentes que puede presentar la tierra catalana en pro de su capacidad actual y futura, aunque Gaudí decía que, del hecho de que Cataluña no hubiera hecho nada en los tiempos modernos, que era lo que le oponían los que le negaban el porvenir glorioso de nuestra tierra, es en lo que Gaudí tenía una fe ciega, era una prueba positiva de lo que puede hacer, porque es lo que decía él siempre con mucha razón: los que han de hacer las cosas son precisamente los que no han hecho nada”, no se marcha Pujols.
Cataluña es un argumento para el mundo. Ni griegos, ni góticos, ni indios, ni hebreos, ni poetas, ni arquitectos, ni religión, ni ciencia… No es extraño que Gaudí, la Sagrada Familia, la piedra, el bocadillo de sardinas aceitosas, la cervecita helada y el rollito eterno quieran nacional-españolizarlo. Una taxidermia pseudo católica, política, lingüística. Un Gaudí zorro disecado. Una Sagrada Familia embalsamada. Una Cataluña momificada. El problema es que Gaudí, la Sagrada Familia, Barcelona, Cataluña es donde vive la verdad. Por eso lo quieren todo. Esta batalla de 2026 está ganada, pero como el templo, la obra, no está acabada. Cuando quieren secuestrar a Gaudí, con esta pornografía, delincuencia, nihilismo existencial, es que ya estamos en lo más alto del andamio de la tragedia. Esperando el rayo final a ver hacia dónde cae.