Josep Piera nos hará mucha falta
Morir el día de la Resurrección se adhiere bien a la manera de ser, y de hacer las cosas, de Josep Piera. No era exactamente un optimista, sino un vitalista militante y recalcitrante, poseedor de una sabiduría que sólo en parte era aprendida en los libros. Los había leído todos, los libros, pero el conocimiento de Josep Piera iba más allá: era un conocimiento antiguo y profundo, y se basaba en la fascinación por la naturaleza y por las personas. Josep Piera sabía que a los dolores les sucedían las alegrías, y a la inversa, y que era en vano dramatizar, gesticular y lamentarse por los rincones. A la vez, era un apasionado de todo aquello que amaba: los amigos, los arroces, las conversaciones largas, la literatura, la lengua catalana, la Drova, Gandía, Valencia, Barcelona, Mallorca, los Países Catalanes. Ausiàs March, los poetas andalusíes, Nápoles, el Oriente Medio. La música pop italiana, el cine británico y francés e italiano y hollywoodiense, el tránsito entre el Renacimiento y el Barroco. Marifé. Melanía.Nunca se dijo a sí mismo patriota, nunca dio lecciones de nada a nadie y nunca rechazó a nadie, fuera de donde fuera, tuviera el dios que tuviera, hablara la lengua que hablara. Por eso mismo él, y su mujer, Marifé Arroyo, la maestra, son pilares en la defensa y la dignificación de la lengua catalana. Lo fueron en la militancia y la resistencia por la escuela valenciana, en los años ochenta, pero también hoy, cuando les han venido reconocimientos y galardones y los han puesto al servicio de más militancia y más resistencia, ahora que son más necesarios que nunca.Josep Piera es un escritor excelente, uno de los grandes de la literatura catalana, y hará bien el lector de acercarse a su obra, así en verso como en prosa, con la disposición de respirar bien. Con los pulmones, pero también con el espíritu. Lea el volumen de la Poesia completa, lea dietarios como Aquí se acaba todo (reeditado hace poco por la joven editorial Cap de Brot, donde habla justamente de enfermedad y muerte, del hecho de vivir dentro de un cuerpo frágil como el suyo), lea el reciente Todo son olas (en hablamos aquí), lea títulos míticos como las Seducciones de Marrakech o El risco verde, lea sus maravillosas memorias (formadas por los libros Puta posguerra, Los fantásticos setenta y Cambio de rumbo) o tratados de erudición hedonista, o de hedonismo erudito, como El libro dorado. La historia de la paella como no se ha contado nunca.Las fiestas en la Drova, las sobremesas a la sombra del peñón verde que da título a otro de sus grandes libros, en que reíamos hasta hacernos daño, la voz profunda, los convoyes, el brillo en los ojos hablando de los libros propios y de los otros, la hospitalidad y la generosidad inagotables de Pep y Marifé, son cosas que echaremos de menos los amigos. Pero en estos tiempos nuevamente oscuros que él deploraba, pero que afrontaba con la serenidad y la sonrisa un poco facinerosa de siempre, Josep Piera nos hará mucha falta a todos, incluso a aquellos que no saben que les hace. Has hecho luz en el país y en la vida de muchas personas, Pep. Ahora habla, ríe, canta, celebra, para siempre más.