Juan come Lorena
Leemos en el ARA que el portavoz de Vox en el Parlament, Joan Garriga, y la portavoz del PP, Lorena Roldán, “han pedido este martes que la cámara reciba oficialmente a la selección española de fútbol y homenajee a los campeones del Mundial”, al considerar que se trata de una “alegría compartida” por todos los ciudadanos. Qué suerte tenemos en la vida de contar con estos dos héroes de la política, que, sin querer, se ponen de acuerdo por el bien común, sin pensar en partidismos.
Algún malpensado dirá que la alegría compartida les importa poco y que si lo piden es para hacer notar que crece el sentimiento patriótico por España y su monarquía, gracias a la victoria española. O sea: para fastidiar, que es la misión con que han sido ungidos. Yo, sinceramente, ya les puedo decir ahora que si los jugadores del Barça que han llevado a España a la final jugaran con el estado del Vaticano (un estado que, incomprensiblemente, no juega el Mundial, quizás por problemas con la equipación), les animaría en latín y me haría monja. “Vivat virgo!”, gritaría, ante un gol celestial. Y si tuviera que protestar por unas manos, chillaría: “Manus fuerunt!” Y recibiría el desfile de papamóviles con los barcelonistas allí arriba, bebiendo vino de misa. No soy como Mariano Rajoy, que dijo que la selección gala (palabra que pongo para no repetir “francesa”) era buena pero que no había franceses. También sentía simpatía por Argentina, porque Leo Messi es también un niño de La Masia. En cambio, creo que si la selección española hubiera estado trufada de madridistas, me la habría mirado de más lejos.
La victoria de la selección no es una alegría compartida por todos los ciudadanos, tampoco hemos de exagerar. Lo sería el fin del caos de Rodalies. Pero me da mucha ilusión que doña Roldán y don Garriga se pongan de acuerdo en este asunto, también, porque me recuerdan a una ameba y su comida: se desplaza y se alimenta mediante prolongaciones del propio citoplasta, que se llama “pies falsos”. El pie falso de Garriga ya se está zampando a la suculenta Lorena, ¡pero viva España!