Su canal de YouTube
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Donald Trump, que es un señor de los que no quieren medicarse, y tienen repentinos ataques de impaciencia, ira y nervios, ha prohibido determinada prensa en la Casa Blanca, después de que diversos medios de comunicación no se portaran bien. Como acto de protesta, las principales cadenas de televisión que no han sido vetadas han dejado de cubrir sus actos. Ahora este señorón, con nombre y gesto de pato, que desvaría, se queda sin lameculos y, por tanto, se ha montado un canal de YouTube donde él mismo se dará satisfacción.
Es mala idea. No se puede ser más patán. Cualquier dirigente sabe que hay que tener prensa comprada o untada. Una prensa que trabaja para ti y para los tuyos, que escribe lo que tú quieres, y, sobre todo, que no escribe lo que no quieres. Ah, qué deliciosas portadas de luz, color y farolillos te ofrece la prensa afín el día que te conviene que no salga el juicio que tienes por estafa, acoso, acoso sexual o todo a la vez... Pero eso solo tiene valor cuando los otros, los no comprados, los libres, los que no se casan contigo y con nadie sacan lo que tienen que sacar: a ti a las puertas del juicio por estafa, acoso, acoso sexual o todo a la vez. Entonces los tuyos miran la prensa de casa e ignoran la otra. Pero eso no tiene ningún valor si ninguno de ellos entra en la Casa Blanca, si los lameculos, aunque sea para disimular, se acaban quejando. Incluso en el NO-DO salió alguna tímida protesta contra los hechos de Palomares. Donald Trump y sus amigos hasta ahora hacían ver que tenían código deontológico. Ahora demuestran que tienen código odontológico. Es decir, mucha cara.