'Te volveré a ver', de Enric Sòria: una obra cumbre

Conocemos a Enric Sòria, uno de los autores más valiosos de la literatura catalana actual, por su obra como poeta, dietarista y ensayista. Ahora se descuelga, por fin, con una obra singular, que es a la vez una aportación capital a nuestra cultura: Te volveré a ver(Apuntes sobre cine 1910-1945), que acaba de aparecer en una estupenda edición en dos volúmenes a cargo de la Filmoteca Valenciana y la Institució Alfons el Magnànim. Escribo “por fin” porque he tenido la suerte de ser unos de los happy few que han seguido el proceso de escritura de este libro a lo largo de los —muchos— años que ha durado, y eso me autoriza a decirlo: es una obra importante.Te volveré a ver recopila comentarios de Enric Sòria sobre películas que pertenecen al período enunciado en el título, es decir, desde los inicios del cine como lenguaje artístico hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, con el tránsito del cine mudo al sonoro y el desarrollo de una de las industrias culturales más potentes. La obra ofrece una selección de estos textos, pero, aun así, es de unas dimensiones un poco abrumadoras: mil doscientas páginas repartidas en dos volúmenes, con cerca de novecientas películas comentadas, ordenadas cronológicamente. Hay cine de todas partes, con profusión de películas norteamericanas, británicas, francesas, alemanas, españolas, italianas, rusas y japonesas, no necesariamente por este orden. El despliegue de conocimientos que vierte el autor sobre la materia que trata es tan espectacular como fascinante, y su escritura, sin ni un gramo de pedantería ni de falsa erudición, tiene —como es marca de la casa— las virtudes de la elegancia, la claridad, el dominio de la lengua y una ironía que por suerte es frecuente y que consigue aquello tan difícil de instruir y hacer pasar gusto a la vez al lector. Son textos de lectura irresistible: es difícil detenerse en uno y no querer continuar con el siguiente.En el prólogo, esclarecedor, Enric Sòria explica su conexión personal —y familiar— con el cine, subraya que es un arte que tiende a abolir el azar y, por tanto, la exactitud, y subraya que ha sido (a menudo por las vías más inesperadas) una forma de contestación a las dictaduras y los autoritarismos que asolaron la primera mitad del siglo XX, como lo están haciendo también, de momento, con el primer tercio del XXI. También lo presenta así: “Desde sus orígenes, el cine queda cerca de espectáculos como el ilusionismo, las variedades y, sobre todo, el circo: los payasos, los tragadores de sables, la mujer barbuda, los saltimbanquis y los domadores de leones, pero también de otros espectáculos [...] como los conciertos, la danza, el teatro y la ópera. El cine no solo se movía entre estos dos terrenos: podía englobarlos, y eso es lo que ha hecho”. La cultura catalana cuenta y ha contado, por fortuna, con excelentes críticos y estudiosos del cine, pero no tenía hasta ahora una obra como "Te volveré a ver, fruto del conocimiento y la literatura, pero también de la pasión, el amor y la fascinación puras. Una fiestaza.