La legislatura en el Estado

"O aceptas o elecciones": el 'barón' moderado del PP, a punto de entregarse a Vox en Andalucía

El presidente andaluz se encamina a dar el sí definitivo a un entendimiento bendecido por Génova

El presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla, en el primer debate de investidura.
3 min

Barcelona / MadridPrimero tuvo que pasar por el acicalador de Vox la presidenta extremeña, María Guardiola, a pesar de las dificultades; después fue el turno del Aragón de Jorge Azcón y de la Castilla y León de Alfonso Fernández Mañueco. Pero aún quedaba el máximo exponente de los moderados del PP, el presidente andaluz, el sorayista Juanma Moreno Bonilla, que también cederá a las pretensiones de Vox, tal como ha asumido él mismo y como quiere la dirección estatal. El acuerdo se está ultimando, pero la única duda que queda es el tempo, es decir, si claudica para la sesión de investidura de este jueves o lo deja para más adelante haciéndose rogar de cara a la opinión pública. En todo caso, según fuentes conocedoras de las negociaciones entre el PP y Vox consultadas por el ARA, el dilema fue claro desde el principio: "O aceptas las condiciones o elecciones", dijo el equipo negociador de Vox.

Después de una primera reunión antes de la constitución del Parlament el 11 de junio cambió todo: allí se produjo "un cambio de chip" de Moreno, apuntan las fuentes consultadas. La actitud cambió de pleno e hizo ver en las filas de Vox que "lo había asumido", que sabía a qué se tenía que someter, más allá de la entrada en el ejecutivo de la derecha radical: tenía que ceder en la "prioridad nacional", en las ayudas y el acceso a los servicios públicos y en la agenda desreguladora –que no solo es desburocratización, sino "desmontar las estructuras socialistas" en forma de entes autonómicos–.

Ahora bien, la prioridad nacional ha sido el principal problema: según ha constatado el ARA de fuentes conocedoras, Moreno transmitió desde el principio que "quería rebajar" el texto sobre esta cuestión que habían firmado en otras regiones porque Andalucía era diferente y él había rozado la mayoría absoluta. Pero Vox avisó desde el principio que no se admitirían rebajas hacia una "prioridad andaluza" sui generis y la pregunta siempre fue cuándo cedería. Además, fuentes consultadas añaden que hay un elemento que ha jugado a favor del acuerdo: "Feijóo hizo el clic hace tiempo". De hecho, a mediados de junio defendió claramente gobernar en coalición con Vox en el futuro.

De aquí se entiende que fuentes de la dirección estatal del PP envíen un "mensaje de tranquilidad y confianza" de que Moreno "será presidente y no habrá repetición electoral". Y que si fuera el caso que este jueves no hubiera el acuerdo y no fuera investido, "acabará haciéndose realidad dentro de unas semanas", como pasó en el caso de Guardiola, según las fuentes consultadas. Esto no oculta la "incomodidad" que otras fuentes señalan del mismo Moreno y personas de su entorno, lo que se suma al hecho de que algunos populares eran partidarios de ir hacia la repetición electoral si hiciera falta. Un escenario, sin embargo, que quedó en nada.

Hay que recordar que Moreno se opuso frontalmente a la prioridad nacional en su momento, como también la madrileña Isabel Díaz Ayuso. El presidente andaluz recalcó que había que cumplir la ley y centrarse en "el arraigo", el concepto al que se aferró el líder estatal, Alberto Núñez Feijóo.

Para Vox, la prioridad nacional era "innegociable", clave para el giro obrerista. El partido, además, en todo momento ha exigido la entrada al gobierno andaluz con una consejería para "vigilar y ser influyentes", además del programa pactado con el calendario como garantía. Siendo conscientes de la fuerza que tienen, también han avisado de que saldrán del ejecutivo si se incumplen los acuerdos.

Las conversaciones

¿Quién ha formado parte de las negociaciones? En el equipo del PP ha estado desde el primer momento el secretario general de los populares andaluces, Antonio Repullo, y el consejero de Presidencia de la región, Antonio Sanz, al cual se ha sumado el mismo Moreno Bonilla, que inicialmente ni tan solo quería formar parte directamente de las conversaciones y las quería delegar en personas de su confianza. Por la parte de Vox, como habitualmente, ha sido la secretaria general adjunta, la catalana Montse Lluis, que in situ ha liderado las conversaciones, con el apoyo telemático del secretario general del grupo de Vox en el Congreso, José María Figaredo, y del portavoz adjunto, Carlos Hernández Quero. Ahora bien, la mayoría de reuniones han sido a distancia, y para cruzar documentos Lluis ha hecho de puente y el secretario general, Ignacio Garriga, ha ido validando. En primer término, el secretario general del PP, Miguel Tellado, no ha estado implicado directamente, a pesar de que todo ha tenido que estar validado por la dirección estatal.

stats