Política 19/02/2022

Ayuso admite que su hermano cobró 55.580 euros por comprar mascarillas en China

Casado ve falta de "ejemplaridad" en la gestión de la presidenta madrileña

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Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso en una imagen de archivo

MadridLejos de bajar decibelios, la batalla entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso aumenta de grado y la distancia entre los dos se amplía todavía más. El presidente del PP guardó silencio durante todo el jueves mientras el PP se partía por el medio, pero este viernes ha decidido romperlo y defenderse de las acusaciones que le lanzó la presidenta madrileña. El supuesto espionaje orquestado por la dirección estatal contra Ayuso ha pasado a un segundo plano, y Casado ha puesto el foco en la comisión que se llevó el hermano de la presidenta de la Comunidad por la compra de mascarillas durante la primera oleada de la pandemia. Así, ha acusado Ayuso de falta de "ejemplaridad" y le ha exigido las explicaciones que no le dio en una reunión en septiembre ni tampoco en octubre en el encuentro que mantuvo con el secretario general, Teodoro García Egea. Las explicaciones han llegado finalmente este viernes en forma de comunicado. Ayuso ha admitido que su hermano cobró una comisión de 55.580 euros, más IVA, para comprar 250.000 mascarillas en China y suministrarlas a la empresa Priviet Sportive, que a su vez las vendió a la Comunidad de Madrid por 1,5 millones.

La presidenta madrileña ha rebajado, así, la cifra de 280.000 euros que Génova había atribuido a Tomás Díaz Ayuso. Casado, de hecho, en una entrevista a la COPE ha explicado que tuvieron acceso a esta información a través de "datos fiscales y bancarios" que provenían de "instituciones públicas", pero ha negado que viniera de la Moncloa. A pesar de admitir este cobro, la presidenta ha negado que fueran comisiones. "Es una contraprestación por su trabajo, no una comisión por intermediación", ha apuntado en un comunicado. Ayuso ha reconocido que su hermano facturó en 2020 hasta cuatro veces con la empresa en cuestión, pero asegura que las otras tres facturas no "tienen relación" con la Comunidad de Madrid. Según el gobierno madrileño, todos estos cobros se hicieron de forma legal.

Ayuso ha hecho pública esta información solo porque ha visto atacada su "honorabilidad", ha afirmado. De hecho, el consejero de Economía y Hacienda, Javier Fernández-Lasquetty, ha evitado responder sobre si han facilitado los datos al PP. "Es público. Está al alcance de cualquiera", se ha limitado a responder en rueda de prensa. Más allá de la legalidad o no del cobro de este dinero, lo que Casado ha puesto en entredicho ha sido la gestión en sí. "La cuestión es si se entiende que el 1 de abril, cuando morían en España 700 personas cada día, se puede contratar a tu hermano y que reciba 280.000 euros de beneficio por vender mascarillas", ha criticado Casado antes de que Ayuso hiciera pública la cifra de 55.580 euros.

Ayuso ha contradicho todo lo que ha dicho Casado pocos minutos después de que acabara la entrevista. En la misma cadena COPE, la presidenta madrileña ha explicado que informó al líder popular que no había nada de ilegal en el contrato y ha apuntado directamente a Teodoro García Egea como responsable de todo este entramado. Ayuso ha asegurado que en el PP hay "alguien obstinado" en conseguir que ni a ella ni a Casado les vaya bien, que al líder popular "le están engañando" y que no pidió avanzar el congreso de Madrid para tapar toda esta cuestión, como ha dicho Génova.

La relación entre los dos dirigentes conservadores está más que rota a estas alturas. "Estoy sorprendido y decepcionado. No me merezco esto cuando siempre le he dado un apoyo [a Ayuso] del cual no me arrepiento", ha lamentado el líder popular, que ha acusado a la presidenta madrileña de alargar un "montaje" para no dar explicaciones sobre las comisiones que cobró su hermano. El conflicto se cobró una primera víctima este jueves. Fue el coordinador de alcaldía del Ayuntamiento de Madrid, Ángel Carromero, quién dejó el cargo por su presunta implicación con el intento de espionaje a Ayuso. Este viernes se ha sumado el responsable de la comunicación digital del PP, Ismael Sirio López, que, a pesar de hacer pública su renuncia en plena guerra al partido, ha asegurado que estaba "meditada" de antes.

Los barones piden unidad

Viendo que la batalla continúa in crescendo, todos los barones del PP han empezado a hacer un llamamiento a la unidad y a bajar el tono. Así, por ejemplo, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, ha instado a Casado a sentarse con Ayuso "solos y sin intermediarios" para que el problema no se tenga que solucionar en un congreso. El dirigente popular no se ha querido mojar sobre si tendría que cesar al secretario general, Teodoro García Egea, pero sí que ha pedido tomar "decisiones". De hecho, Teodoro García Egea es uno de los nombres que varios miembros del partido ponen a la diana como responsable de esta crisis interna. El presidente de Murcia, Fernando López Miras, ha sido el único que ha cerrado filas con la dirección popular. Quien aún no se ha pronunciado es el presidente del PP catalán, Alejandro Fernández. Fuentes de la formación se muestran preocupadas y creen que el conflicto "desorienta a militante". Varios cargos electos como Manu Reyes, Xavier García Albiol y el mismo secretario general, Santi Rodríguez, eso sí, se han situado junto a Casado.

Mientras tanto, el gobierno español observa con perfil bajo "el espectáculo" del PP, en palabras de su portavoz, Isabel Rodríguez. El presidente español, Pedro Sánchez, también se ha referido al asunto desde Bruselas y ha reclamado que "se aclare cualquier duda y acusación de corrupción". Por su parte, Más Madrid, el PSOE y Unidas Podemos han presentado escritos ante la Fiscalía para que investigue el contrato del gobierno madrileño vinculado al hermano de la presidenta. La líder de Más Madrid, Mónica García, ha precisado que el gobierno popular podría incurrir en delitos de soborno, malversación y tráfico de influencias, y ha augurado que es "la primera piedra" de un caso de corrupción. A su vez, Juan Lobato (PSOE) también ha apuntado hacia un delito de tráfico de influencias y ha añadido que el PP tiene "una larga trayectoria" en estas prácticas.

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