Los sueldos de los políticos

¿Cuánto cobran los presidentes?

El proyecto de presupuestos prevé que el salario de Salvador Illa suba hasta los 146.600 euros

Ivan Sànchez Clivillé
16/03/2026

¿Cuánto deben cobrar los presidentes? En Cataluña históricamente se ha decidido que el sueldo del presidente de la Generalitat sea de los más elevados del Estado. De hecho, desde hace años el presidente de la Generalitat ocupa la primera posición del ranking. Carles Ramió, catedrático de ciencia política de la Universidad Pompeu Fabra, avisa que el debate sobre los sueldos de los políticos acostumbra a estar cargado de demagogia y apunta a la necesidad de tener servidores públicos bien pagados para atraer talento y evitar dinámicas perniciosas. Además, recuerda que todas las cifras son brutas, es decir, que las retenciones fiscales hacen que la cifra neta sea sustancialmente menor.El proyecto de presupuestos para 2026 prevé que el salario del jefe del ejecutivo, Salvador Illa, se incremente en 6.378,88 euros, y pasaría de los 140.256,96 que percibía el año pasado a los 146.635,84 anuales. Para ponerlo en perspectiva, el lehendakari vasco, Imanol Pradales, segundo en el ranking, percibe 117.243,14 euros, mientras que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en tercera posición, se queda en los 103.090,32. La distancia es mayor si miramos hacia la Moncloa: el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, tiene una retribución de 95.943,96 euros, casi 51.000 euros menos que Illa.Esta jerarquía se mantiene también en los segundos escalones. Un consejero de la Generalitat de Cataluña cobra 130.049,36 euros, y supera los 104.512,94 de un consejero del País Vasco o los 103.080,48 de sus homólogos madrileños.¿Más allá del Gobierno: dónde se sitúan los picos salariales?

Si miramos hacia las cámaras legislativas, las presidencias de las Cortes Generales y la del Parlament de Catalunya representan los picos máximos. Según los datos del registro de retribuciones, el presidente del Parlament de Catalunya, Josep Rull, percibirá 151.995,48 euros en 2026, mientras que en el Estado, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, se sitúa en los 230.911,66 euros y el presidente del Senado, Pedro Rollán, en los 191.240,42.Pero, ¿dónde se encuentran los salarios más elevados del sector público? En España las empresas públicas y organismos reguladores encabezan la lista. Las tres retribuciones más altas son prácticamente idénticas y corresponden a la presidencia de Loterías del Estado (252.474,97 euros), la de la SEPI (251.242,18) y la de CESCE (251.530). En Cataluña, en cambio, si bien el director artístico del TNC, el director general y el presidente de Ferrocarrils encabezan el podio con 125.001,76 euros, estos no llegan a superar las cifras del presidente.Cambio de opinión

"Asumiré un compromiso: rebajaré el salario del presidente de la Generalitat al salario más alto de un presidente de comunidad autónoma diferente de Cataluña, que es el del lehendakari. Es una reducción del 30%, para estar cerca de la gente". Esta fue una de las propuestas que lanzó Salvador Illa en la campaña de las elecciones de 2021. Aunque fue el más votado, no pudo gobernar en aquella legislatura y en la siguiente campaña electoral, la de 2024, ya no repitió este compromiso.En 2021 la retribución del presidente estaba en su máximo histórico, 153.236 euros, con Quim Torra al frente de la Generalitat. Su sucesor, Pere Aragonès, aplicó una rebaja del 15%, y pasó a 130.251 euros. Desde entonces ha ido revalorizándose para no perder poder adquisitivo.Ante las críticas por este cambio de opinión, Illa se defendía el pasado miércoles en el Parlament reivindicando ante el Pleno: "El aumento [previsto en los presupuestos] es lo que se ha hecho a todos los servidores públicos de Cataluña, y yo soy un servidor público de Cataluña". Este incremento responde a la aplicación del marco legal que vincula el sueldo de los altos cargos a los incrementos pactados para todo el personal funcionario.Pagar poco puede salir caro

El debate sobre los sueldos públicos no es solo una cuestión de cifras. Ramió alerta de que la demagogia sobre los salarios bajos tiene un coste oculto: la dificultad para atraer gestores competentes. Según el politólogo, "por cada dos o tres propuestas que han hecho de consejero, muchas veces les dicen que no" porque, en el fondo, "en comparación con el mercado y atendiendo la responsabilidad, el sueldo es bajísimo". Si el sector público no es competitivo, afirma Ramió, corre el riesgo de quedar en manos de perfiles desprofesionalizados.Ramió también alerta de otros dos riesgos vinculados a los sueldos bajos. Cuando la presión y la responsabilidad son extremas, pero la retribución es "ridícula", se abre la puerta, según él, a la corrupción. Y, como reflexión final, invita a mirar el modelo de "político rico" que no necesita sueldo, personificado en Donald Trump. Ironiza que si el objetivo es pagar lo mínimo, "el mejor presidente del mundo es Donald Trump, porque cobra solo un dólar al año". Pero el riesgo de este espejismo es alto: "¿Qué queremos? ¿Que la política la hagan solo los ricos?"