Un "filocomunista" y tres ausencias sonadas: la complicada relación entre Illa y Sánchez Llibre

El presidente de la Generalitat y el de Foment continúan distanciados, a pesar de la buena sintonía del pasado y los intentos de reconciliación

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Montaje de dos imágenes de archivo del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el de Fomento, Josep Sánchez Llibre.
07/11/2026 - 19:07 h

BarcelonaSalvador Illa debía pasar página del Procés, devolver la estabilidad a Cataluña e impulsar grandes infraestructuras, como la ampliación del aeropuerto del Prat, el Cuarto Cinturón y el complejo Hard Rock. O esa era la esperanza de Foment del Treball y, por eso, mantenían una relación francamente buena con el presidente de la Generalitat, sobre todo cuando estaba en la oposición. La luna de miel, sin embargo, duró poco. El líder del PSC, que depende de los apoyos de Esquerra y Comuns, ha sacado adelante medidas en materia fiscal, de financiación y de vivienda que han desagradado, y mucho, a la patronal presidida por Josep Sánchez Llibre. La relación entre los dos dirigentes se ha truncado y, tal como constatan fuentes conocedoras en el ARA, los intentos de reconciliación han fracasado. Tres cambios de agenda del Govern –del mismo presidente Illa, del consejero Òscar Ordeig y del consejero Ramon Espadaler– en las dos últimas semanas lo constatan, aunque desde el Palau niegan que se trate de un patrón y que haya una orden a los miembros del ejecutivo de menospreciar los actos de Foment.

La ausencia más sonada fue la del presidente de la Generalitat. A diferencia de los años anteriores, Illa finalmente no asistió a la gala de entrega de Medallas de Honor a la Excelencia, que organiza cada año la patronal en el Teatro Nacional de Cataluña (TNC), del 26 de octubre, a pesar de que, incluso, se hubiera anunciado por canales institucionales que iría. La razón que arguyen en el Palau es que a la misma hora tenía la presentación de los candidatos del PSC a las elecciones españolas en Lérida. Eso sí, asistieron la consejera de Economía y Finanzas, Alícia Romero, y el consejero de Empresa y Trabajo, Miquel Sàmper.

En las oficinas de Foment se entendió el mensaje a la primera, pero lo confirmaron más adelante con gestos similares de dos consejeros. El titular de la cartera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, anuló la asistencia al acto de la patronal Empresa agraria, biodiversidad y territorio del martes pasado. Desde este departamento, lo atribuyen a motivos de agenda y responden que enviaron representación. Finalmente, el de un excompañero de partido –Unió Democràtica de Catalunya– de Sánchez Llibre, el jefe de Justicia y Calidad Democrática, Ramon Espadaler. También afirman que, por motivos de agenda, denegó finalmente la invitación al acto Hecho religioso y metrópoli de este viernes que organizó la entidad de empresarios.

Historia de un distanciamiento

Las ausencias de Illa, Ordeig y Espadaler son las últimas pistas del distanciamiento entre Illa y Sánchez Llibre, pero la historia viene de lejos. No es una cuestión que se deba solo al hecho de que nos encontramos en precampaña electoral. La primera vez que el presidente de Foment proclamó que la "complicidad" que se tenían se había acabado fue cuando el ejecutivo socialista acordó con los Comunes que incrementaría el impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP) –la tasa que se paga cuando se adquiere un inmueble de segunda mano– a los grandes tenedores y en las viviendas que cuesten más de 900.000 euros. Más allá de la medida, la patronal criticó en marzo del año pasado que el Gobierno no la consultara con el sector ni con los principales actores económicos del país. Una queja que la organización empresarial repitió en diversas ocasiones más adelante.

El distanciamiento definitivo llegó casi un año después, el 20 de febrero, con el nuevo modelo de financiación pactado entre el ejecutivo, el ministerio de Hacienda y Esquerra. La patronal emitió un comunicado especialmente contundente contra el acuerdo –antes de reunirse con el Govern para hablar de ello y sin pasar por la junta de la patronal– y lo tildó de "claramente insuficiente". Illa llamó personalmente aquel mismo día a Sánchez Llibre para hacerle llegar su descontento. La conversación fue tensa.

Al poco tiempo, el presidente de la patronal volvió a la carga. Esta vez contra el acuerdo del PSC y Comuns para prohibir la compra especulativa de vivienda. Lo calificó de "medida filocomunista" y aseguró que "vulneraba derechos fundamentales de los catalanes, como el de la propiedad privada". Finalmente, y tras un informe no vinculante del Consejo de Garantías Estatutarias que dictaminaba que la ley contravenía diversos artículos del Estatuto y la Constitución, el Govern dio marcha atrás y ahora todo apunta a que la normativa acabará en papel mojado.

Ahora bien, pese a que la ley no vaya a ninguna parte, la palabra filocomunista todavía resuena en el Palau. Consideran que es un exabrupto difícil de olvidar y, de hecho, no lo han olvidado. Aunque aseguran que no tienen ningún problema con la patronal, admiten que con Sánchez Llibre es otra cosa. Así, los últimos acercamientos del presidente de Foment, que cuando revalidó como presidente la primavera anterior abogó por "profundizar la relación con el gobierno de la Generalitat" y construir "un espacio de diálogo profundo", tampoco han fructificado. El hecho de que se esté en precampaña electoral tampoco ha ayudado, y los últimos días el líder del PSC ha subido el tono –aparte del PP y Vox– contra Junts y los intereses que él mismo llama del "gran dinero" y "la élite". Con todo, aunque el vínculo entre los dos dirigentes no sea el de antes –la afición por el Espanyol los había unido–, fuentes conocedoras aseguran que Illa y Sánchez Llibre mantienen los canales de comunicación abiertos y se relacionan con cordialidad por una mera cuestión de respeto y sentido institucional.

El sueño socioconvergente

Mientras Foment se alejaba del PSC, se acercaba a Junts. Hace tiempo que la patronal ha dejado de verlo como un partido imprevisible y ha encontrado en él un aliado político clave, sobre todo a escala estatal. Sánchez Llibre, que fue diputado por CiU, mantiene muy buena relación con dirigentes juntaires y él mismo visita a Carles Puigdemont en Waterloo de manera periódica, casi cada trimestre. Algunos de los gestos que más ha agradecido a Junts, conjuntamente con el PP y Vox, es que tumbaran en el Congreso el impuesto extraordinario a las energéticas y, entre otros, la reducción de la jornada laboral.

De hecho, la patronal catalana no se siente tan lejos del PSC y del presidente de la Generalitat, pero lamenta que –igual que Pedro Sánchez en Madrid– se acerque y dependa de las formaciones a su izquierda. Por eso, Sánchez Llibre ejerce presión abiertamente para que el PSC deje atrás la alianza que forma con Esquerra y Comuns, y se entienda con Junts. Es decir, que se haga realidad la conocida popularmente como sociovergencia.

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