¿Qué habría pasado si hubieran juzgado a Jordi Pujol?

El expresidente Jordi Pujol llega a la Audiencia Nacional para someterse a un nuevo examen forense antes de declarar por el caso de la fortuna en Andorra.
02/05/2026
Subjefe de Política
3 min

MadridA pesar de que su repercusión mediática ha sido escasa en Madrid, esta semana ha sido clave para el caso Pujol. Catorce años después, todos los hijos han declarado ante el tribunal presidido por Ricardo de Prada, que después de obligar al expresidente a un desplazamiento innecesario a Madrid lo dejó fuera de la causa por incapacidad. Un hecho que no fue portada en ninguno de los principales diarios editados en la capital española (en Cataluña sí) a pesar del tiempo dedicado a la figura de Pujol durante el Procés. Queda claro que se ha pasado página y ahora la batalla son los Aldamas, Koldos, Ábalos y Kitchen.

¿Qué habría pasado, sin embargo, si contra todo pronóstico el tribunal hubiera decidido juzgar a Jordi Pujol i Soley? Más allá del riesgo de anular el proceso por vulneración del derecho de defensa por su situación física y deterioro mental, la Fiscalía habría tenido problemas en el interrogatorio, ya que el expresidente escasamente aparece en el escrito de acusación. Se le situaba como el jefe de una “red clientelar” que se repartía beneficios de concursos públicos. Aun así, el ministerio público solo menciona 29 veces a Pujol i Soley en 216 páginas, en la mayoría de casos para recordar que era presidente de la Generalitat durante el periodo investigado y no se le atribuye una conducta individual concreta. La contraposición es mayúscula con el hijo mayor, que sale citado 290 veces. No en vano, la Abogacía del Estado excluyó al padre del escrito de acusación.

Además, a lo largo del juicio, todos los hijos han dicho que Jordi Pujol i Soley no tuvo ninguna cuenta en Andorra —lo que el fiscal le atribuye dicen que fue una argucia del primogénito para evitar dar la mitad del dinero a su exmujer— y que tampoco estuvo en la reunión en 1990 en la que se comunicó a los hijos, ya todos mayores de edad, que el abuelo les había dejado dinero en Andorra. También han asegurado que la confesión que hace Pujol el 25 de julio de 2014 sobre el secreto familiar fue una decisión que tomó él solo, después de la publicación en El Mundo de las cuentas en Andorra que obtuvo la policía por la operación Catalunya. Si allí el padre hizo de pararrayos, ahora la familia le devuelve el favor, ya que preservar su legado político después de la restauración que vive su figura es una prioridad. El ostracismo ya es historia.

“El abuelo hacía cosas”

La defensa ha encontrado un relato. Jordi Pujol Ferrusola explicó que “el abuelo hacía cosas” para evidenciar que no era extraño que les dejase dinero fuera: se dedicaba al tráfico ilegal de divisas durante el franquismo y fue el primer condenado en el Estado por este delito. También explicitó las discusiones entre su abuelo y su padre por el uso del dinero que hacía Pujol y Soley para aquello de hacer país, como crear Enciclopedia Catalana. Fue el pretexto para excluirlo de la herencia y pasar directamente a los nietos.

Ahora bien, uno de los puntos débiles del relato de la defensa es la multiplicación del dinero en el extranjero durante los años en que CDC gobernó. El argumento del primogénito es que el dinero de la dote estaba invertido en “láminas financieras”, cuyo vencimiento fue haciendo grande la suma y se repartió a los hermanos. No hay trazabilidad, sin embargo, de todas estas operaciones. No las ha probado.

Su suerte es que en un juicio quien tiene que demostrar la culpabilidad es la Fiscalía, y el fiscal Bermejo tampoco ha aportado por ahora pruebas concluyentes de que todo proviniese de comisiones ilegales a cambio de obra pública. Y ningún empresario de momento ha confesado nada: no hay Aldames en esta causa.

Los detalles de la semana

La boda del hijo mayor

Durante el interrogatorio de Mercè Gironès, exmujer del primogénito, hubo un momento de nervios del presidente del tribunal cuando su abogado le pidió que explicara las dos separaciones de su matrimonio. “No hace falta que sea explícita, solo en términos legales”, saltó de inmediato Ricardo de Prada, mientras Jordi Pujol Ferrusola escuchaba desde primera fila tras declarar.

Problemas con el micrófono

En tres días de declaraciones, también ha habido momentos graciosos. Como el momento en que el abogado Fuster Fabra tomó la palabra para interrogar al empresario Josep Mayola. El micrófono no funcionaba y el presidente del tribunal, Ricardo de Prada, intervino para indicarle cómo debía encender el aparato: "Tiene que clicar esta cosa". Con esta indicación poco explícita, el abogado acabó encendiéndolo.

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