Jordi Pujol es citado en la Audiencia Nacional... pero cuántas veces ha salido hasta ahora durante el juicio?
Ha habido muy pocas menciones al expresidente: han sido anecdóticas y sin relación con ningún delito
MadridJordi Pujol i Soley será el gran protagonista este lunes en la Audiencia Nacional. El expresidente de la Generalitat ha tenido que viajar hasta Madrid para que un médico forense examine su salud y el tribunal del juicio a su familia dictamine si puede declarar como acusado o lo exime de la causa. Ahora bien, a lo largo de 31 sesiones y 200 testigos, las referencias hacia él han sido mínimas, tangenciales y con cuentagotas. Quien ha estado en el centro de todos los interrogatorios ha sido su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola. En relación con el expresidente catalán, ha habido agradecimientos, recuerdos de saludos de pasada y anécdotas, pero no se ha hecho ninguna alusión a tratos de favor o comisiones ilegales a cambio de obra pública. La investigación judicial concluyó que la familia Pujol aprovechó su "posición privilegiada de ascendencia" para "acumular un patrimonio desmesurado" que estaba "directamente relacionado" con "actividades corruptas". La Fiscalía sostiene que Jordi Pujol tejió una "red de clientelismo" y pide nueve años de prisión para el expresidente de la Generalitat. Ahora bien, hasta ahora la acusación no ha presentado pruebas que acrediten su implicación. ¿Qué han dicho los testigos que han hablado de él?
A finales de enero declararon dos de los más elocuentes sobre su figura política. El primero fue Miguel Rodrigo Domènech, que fue colaborador de Adolfo Suárez –presidente del gobierno español de 1976 a 1981– y abogado de Salvador Dalí, y elogió el papel de Jordi Pujol: “Le tengo estima por su capacidad política en defensa de Cataluña y del estado español”, reconoció. Y celebró que permitiera pactar los “últimos gobiernos de centroderecha” con el PP de José María Aznar. Al día siguiente fue el turno de Julio Bonis, el fundador de Coalición Canaria, que también verbalizó un agradecimiento hacia el expresidente de la Generalitat: “Obtuvimos cuatro diputados en el Congreso y necesitábamos un diputado más para formar grupo parlamentario, y tuvimos la fortuna de que el señor Pujol nos apoyó”, resumió.
Otros ejemplos. El empresario mexicano Urbano Barquero Jiménez relató que en 1984 conoció al entonces presidente de la Generalitat –que llevaba cuatro años en la plaza Sant Jaume– a raíz de su vinculación con un partido político llamado CDS: “Tuve la ocasión de saludarle y después de muchos años le conocí en persona”, dijo. También coincidió con él Miguel Giménez Salinas, presidente y administrador de Altraforma, que en 1992 estaba en el Comité Olímpico: “Durante todos los Juegos Olímpicos quizás fueron tres o cuatro veces. Pero simplemente saludos y buena suerte”. Y Guillem Recolons, publicista y subdirector general de Altraforma de 1998 a 2003, recordó que le vio en “dos o tres rodajes” y que Pujol les había dado “la aprobación a una campaña institucional”.
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Han comparecido cinco testigos más que han hablado de Jordi Pujol i Soley. El primero fue Joan Anton Sànchez Carreté, que es el asesor fiscal de la familia: explicó que él y su mujer, Marta Ferrusola, eran clientes de su despacho desde el año 1983 y que posteriormente se añadieron los hijos. El empresario Carles Tusquets dijo que conocía al primogénito de la época, que era jugador de rugby del Barça –y él era directivo del club–, y que “naturalmente” también conoció a su padre. Jaume Romà, que fue consejero de Política Territorial y Obras Públicas de 1994 a 1995, dijo que era amigo del expresidente y de su hijo: “Soy amigo de montaña porque hemos hecho la Pica d’Estats y el Aneto”.
José Luis Perelló vendió a Jordi Pujol Ferrusola un chalet de dos plantas en Pedralbes en 2003: “No lo había visto nunca, pero a nadie se le escapa que su padre era el presidente de la Generalitat”, admitió. Y Marcelino Oreja Arburúa, que fue eurodiputado del PP a principios de siglo, hizo un alegato en defensa del primogénito: “Ser hijo de Jordi Pujol no lo invalidaba como profesional. Era un señor que yo consideré competente”, verbalizó.
¿De quién es el dinero de la cuenta 63.810?
En marzo, el nombre del expresidente de la Generalitat apareció relacionado con una cuenta en Banca Reig, la 63.810, que Jordi Pujol Ferrusola abrió en el año 2000 y que tuvo 307 millones de pesetas hasta que se cerró en 2010. El primogénito entregó un documento diciendo que él era titular con “carácter de fiduciario” y que el “propietario real” de los bienes era su padre. El instructor de la UDEF destacó que esta cuenta “no interactuaba” con las otras que tenían los Pujol y “no formaba parte de otras operativas”, cosa que era “compatible” con el hecho de que fuera del expresidente catalán. Pero el gestor de la familia, Josep Maria Pallerola, dejó claro que la maniobra del hijo mayor respondía a una estrategia para no tener que darle la mitad del dinero a su mujer, Mercè Gironès, cuando se divorciaron: “Me dijo que le dijera que no se los podía entregar porque no eran del marido, sino del suegro”. Y así fue: “Le enseñé el manuscrito y se marchó”.
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La herencia del abuelo Florenci
Otros momentos en que ha aparecido el nombre de Jordi Pujol i Soley durante el juicio han tenido que ver con la famosa herencia del abuelo Florenci. Álvaro Ibáñez, el investigador de la UDEF que se encargó de los informes de la instrucción, admitió que la confesión del expresidente de la Generalitat –bajo sospecha por la intervención de la policía patriótica en la filtración de las cuentas en Andorra– fue el “detonante directo” de la investigación, que llevaba dos años “paralizada”.
Marcelino Martín Blas –que era jefe de Asuntos Internos de la policía española– hizo una mención cuando explicó el papel que le entregó Joan Pau Miquel, exconsejero delegado de la Banca Privada de Andorra: “Me dio un papel sin sello, sin firma y sin registro. Ponía los nombres del señor Pujol, no recuerdo si era el señor Pujol o su padre, y una cifra alrededor de un millón. El papel lo rompí porque no servía para nada”. También habló de ello Núria Pujol Gironès, hija del primogénito y nieta del expresidente catalán, que supo que la herencia existía directamente el verano del 2014: “Unos días antes de que mi abuelo lo comunicara, se nos comentó muy por encima la situación”, recordó.