El tribunal obliga Pujol a ir a declarar a Madrid a pesar de los informes médicos en contra
Media hora antes de comenzar la sesión, el expresidente de la Generalitat será analizado por un médico forense
MadridJordi Pujol i Soley tendrá que ir "personalmente" a Madrid el lunes 27 de abril para que un médico forense le examine como paso previo a su declaración como acusado en el juicio contra su familia y nueve empresarios que está en marcha en la Audiencia Nacional desde hace cinco meses. Así consta en una providencia, a la que ha tenido acceso el ARA, que cita al expresidente de la Generalitat a las 9.30 horas de la mañana, a pesar de que los forenses dijeron en noviembre que "no está en condiciones físicas ni cognitivas" para ser juzgado. Ahora la Audiencia Nacional le vuelve a ofrecer la posibilidad de aportar los "documentos que estime conveniente a efectos de su valoración médica". A las 10 h comenzarán las declaraciones de los acusados. Además, el médico forense tendrá que estar presente "durante todo el tiempo que dure" la declaración de Pujol.
Una vez acabe el padre será el turno de su hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, que ha estado asistiendo a las sesiones durante todo el juicio y que protagonizó los negocios y las operaciones que están en el centro de la causa. La Fiscalía Anticorrupción pide nueve años de prisión para el expresidente catalán por los delitos de asociación ilícita y blanqueo de capitales y 29 para su primogénito.
El actual líder de Junts, Carles Puigdemont, ha reaccionado a la noticia en las redes sociales. "No pueden ser más miserables", ha denunciado. Cree que la Audiencia Nacional busca "el escarnio" y una foto para "humillar no solo a una persona, sino sobre todo aquello que representa" y asegura que, si no estuviera en Waterloo, habría acompañado a Pujol a Madrid "con mucho gusto". Por su parte, Albert Batet, adjunto a la presidencia de Junts, ha presentado la decisión del tribunal como un "acto de humillación inadmisible e inaceptable".
El 24 de noviembre, el día que arrancaba el juicio, todas las miradas estaban puestas en Jordi Pujol i Soley. Una semana antes, los médicos forenses habían concluido que no disponía de la "capacidad procesal necesaria" para "poder defenderse de manera suficiente". Aquel día, Pujol compareció telemáticamente: "Estoy a su disposición para responder lo mejor que sé, pero no estoy muy en forma", verbalizó. Previamente, su médico personal, Jaume Padrós, había advertido en una entrevista a ARA que una de las características de los trastornos cognitivos avanzados es "la anosognosia", es decir, la "incapacidad de evaluar la dimensión de tus déficits y hasta dónde llegan tus dificultades". Uno de sus hijos, Oriol Pujol, había dicho que su padre "quiere ir al juicio", pero había avisado que "el cuerpo no le aguanta para ir" hasta Madrid: "Puede ser bastante mortal", advirtió.
Finalmente, el tribunal hizo caso omiso de los informes médicos: "Ha decidido que se inicie el juicio con su presencia", anunció José Ricardo de Prada, el presidente del tribunal. Eso sí, añadió que si hubiera "cualquier modificación" de su estado de salud, el tribunal tomaría la decisión oportuna llegado el momento y determinaría "si está en condiciones" de declarar. Y eso es lo que podría pasar el próximo lunes. A lo largo de treinta sesiones, en las que se ha mencionado al expresidente con cuentagotas, a título anecdótico y sin vincularlo con ninguna actuación irregular, el juicio ha intentado discernir si la fortuna que los Pujol tenían en Andorra procedía del abuelo Florenci o de dinero procedente de comisiones ilegales a cambio de adjudicaciones.
Cuando cerró la instrucción, el juez José de la Mata concluyó que la familia Pujol aprovechó su "posición privilegiada de ascendencia" en la "vida política, social y económica catalana" para "acumular un patrimonio desmesurado" que estaba "directamente relacionado" con "percepciones económicas derivadas de actividades corruptas". La Fiscalía Anticorrupción sostiene que Jordi Pujol tejió una "red de clientelismo" en la que él y "empresarios afines" a Convergència "se repartían" los "excelentes beneficios" de concursos públicos que dependían de administraciones catalanas. Ahora bien, las decenas de testimonios han corroborado durante el juicio que los negocios del primogénito eran reales y no ha quedado acreditado ningún tipo de favoritismo por parte de la familia.