Junts asume unido la presión de la calle
La formación "mantiene la línea" y asegura haber recibido muchas felicitaciones por no haber cedido al PSOE
BarcelonaDefinitivamente, Junts ha marcado perfil propio en el Congreso en una semana en la que todas las miradas apuntaban hacia los de Carles Puigdemont. La presión de la izquierda no ha hecho efecto y los juntaires han tumbado los decretos de vivienda, y han contribuido a una crisis institucional que amenaza con llevar al Estado a unas nuevas elecciones. El balance que hace el partido es positivo: son el único partido catalán –además de las delegaciones del PP y Vox– que se ha distanciado de las propuestas de la Moncloa. De hecho, fuentes juntaires explican que no han parado de recibir "felicitaciones" de pequeños propietarios, que les habían reclamado tumbar los decretos (algunas de las cartas las publicó el mismo partido en las redes).
Diversas fuentes del partido de Carles Puigdemont ponen sobre la mesa que la clave de todo ello era continuar con el talante propio. El partido considera que partía de una dicotomía: estar con los pequeños propietarios y la clase media catalana o bien con las peticiones de la izquierda y el Sindicato de Inquilinas, de los cuales se sitúan en las antípodas. Los argumentos de los juntaires se han basado en remarcar la "inseguridad" que provoca el decreto; criticar "no ser lo bastante duro contra los fondos buitre", y en el hecho de que la prohibición de los desahucios tendría que ir acompañada de gasto público para sufragar el alquiler.
Junts no ha visto como un elemento de presión el posible adelanto electoral que está meditando Pedro Sánchez. Ahora bien, ¿el partido ha calibrado las consecuencias de unas elecciones con el marco prevalente de la vivienda, propicio a Sánchez? De entrada, defienden que si ahora Sánchez convoca elecciones, ellos son "los únicos que se diferencian del resto" y pueden representar una "posición central". En caso de adelanto electoral en España, además, saben que se ahorrarían la competencia de Aliança Catalana, que amenaza sus votos en las elecciones municipales y catalanas.
En vivienda, Junts ha planteado su propuesta de real decreto ley en la que expresa su modelo de país. Otras voces consultadas son todavía más contundentes y rematan que a Junts no les "perjudica" las elecciones y añaden que para el PSOE denotaría "electoralismo" –y no "interés en la vivienda"–. Con todo, también hay quien es más prudente ante la "compleja" batalla narrativa que les espera, especialmente cuando el gran momento de Junts, el retorno de Carles Puigdemont después de nueve años en el exilio, está a punto de tomar forma.
El debate en la ejecutiva
Aunque algunas medidas de bonificaciones fiscales quedaban incluidas en el primer real decreto, hay múltiples puntos de fricción con el texto de los socialistas, como por ejemplo en la prórroga de contratos o cómo se ha articulado el veto a los fondos buitre, además de la responsabilidad estatal en el desahucio a personas vulnerables. De las múltiples fuentes consultadas, todas destacan la unanimidad que hubo en el debate decisivo de la ejecutiva nacional de este jueves en contra de los dos decretos. Más allá del núcleo duro de decisiones, las diferentes corrientes del partido también han avalado la estrategia, incluso la de izquierdas.
Fue la líder del partido en Madrid, Miriam Nogueras, quien habló en primer lugar y, acto seguido, la reafirmó el secretario general, Jordi Turull. La dirección, de hecho, aprobó esta posición por asentimiento total, según las fuentes, y esto liga con la "coherencia" exhibida en la materia en el Congreso. Los argumentos se basan en diversas claves: la "inseguridad jurídica", la irresolución del problema social y el fenómeno de los fondos de inversión.
La definición ideológica
La posición de Junts va en la línea que los últimos tres años ha ido tomando el grupo de Nogueras. Una posición bien distinta a la que había defendido el partido durante el mandato de Quim Torra al frente de la Generalitat: en 2020 su ejecutivo optó por contener los precios del alquiler con topes. Al índice de precios, de hecho, ya le había dado apoyo Carles Puigdemont en 2017 en el gobierno del 1-O. Se trataba de contextos "excepcionales" para el independentismo, con gobiernos de coalición, según las fuentes. Ahora la definición ideológica es más diáfana.
Muchas voces hablan del congreso de Calella de 2024 como el momento clave para este enderezamiento ideológico. Ahora bien, también hay fuentes consultadas que apuntan al hecho de que tener la llave de la gobernabilidad en Madrid ha ayudado a marcar el rumbo estratégico del partido. En este proceso de redefinición cabe recordar también que, tal como avanzó el ARA, recientemente Junts entró en el Partido Demócrata Europeo, una formación socioliberal centrista y europeísta –que engloba al centroderecha y al centroizquierda moderado.
Fuentes de la dirección de Junts relatan que se sintieron "engañados" al ver el decreto antidesahucios, después de una negociación que vieron "fallida" con elementos "desvirtuados". Ahora bien, también apuntan al hecho de que, visto con perspectiva, "los socialistas han querido jugar fuerte para comerse a Sumar, ERC y Podemos". Ahora uno de los retos es la pugna por el relato que llegue a la ciudadanía, especialmente si Sánchez opta por convocar elecciones.