Pedro Sánchez se agarra a Venezuela para marcar perfil en la UE
El ministro de Exteriores erige a España como "puente" entre la oposición venezolana y el gobierno de Delcy Rodríguez
BarcelonaLa operación de Donald Trump en Venezuela y la destitución de facto de Nicolás Maduro a raíz de su detención han sacudido el orden mundial e irradian efectos también en la política interna de muchos países. España no es una excepción –el debate público ha girado en torno a la cuestión en los últimos días– y, en este contexto, el presidente español, Pedro Sánchez, lejos de ponerse de perfil, está intentando erigirse una voz contundente en contra de Trump dentro de la Unión Europea. No solo ha querido marcar una posición propia –siendo más contundente contra la acción estadounidense que otros socios europeos–, sino que también ha buscado apelar internamente al electorado de izquierdas situando a España como un "contrapeso" a la ultraderecha en una carta a la militancia socialista este domingo sobre la política trumpista. No es la primera vez que Sánchez apuesta por marcar perfil en la UE: lo hizo con Palestina, así como en el debate sobre el rearme de la OTAN y también en el acercamiento a China. En un momento, además, en el que los temas de la política interna no le van a favor: sigue marcado por los escándalos de corrupción que le rodean y sin mayoría parlamentaria para sacar adelante los presupuestos.
En una entrevista en la Cadena SER este lunes, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha puesto en valor el rol de España en la crisis, aunque en la práctica no está teniendo por ahora un papel protagonista. Albares remarcó la influencia de España en el comunicado de la Unión Europea sobre la crisis venezolana (que admitió que le hubiera gustado que fuera más contundente en contra de Trump, ya que se limitaba a reclamar prudencia) y también en la declaración conjunta de los países latinoamericanos que rechaza el ataque a Venezuela, firmado también por Brasil, Chile, Colombia, México y el Uruguay. "Queremos mantener el orden multilateral. No nos resignaremos a que se imponga un nuevo orden con la ley del más fuerte y de la selva", ha declarado el ministro. "El respeto a la soberanía ya la integridad territorial de todos los estados es innegociable. De Ucrania a Gaza, pasando por Venezuela", expresó el propio Sánchez a X, además de clamar "solidaridad" por Dinamarca y Groenlandia.
A su juicio, la defensa del orden multilateral, se hace denunciando "la vulneración del derecho internacional" por parte de Estados Unidos y también con un "rearme moral" para defender los principios y valores de la UE. Así, ha recordado que Trump está apoyando a los movimientos de extrema derecha que cuestionan el club comunitario y ha vinculado la defensa de las normas de Naciones Unidas al mantenimiento de la democracia también a escala interna. Sin embargo, evitó referirse a la detención de Maduro como "secuestro": "Tengo que ser cauteloso con las palabras", dijo.
El gobierno español rechaza cualquier solución que venga del "exterior de Venezuela" y no sea fruto del "diálogo" entre venezolanos. En este sentido, ha erigido a España en "puente" entre la oposición venezolana y el gobierno que ahora preside la hasta ahora vicepresidenta y dirigente del chavismo Delcy Rodríguez. En el marco de la reunión del consejo de seguridad de Naciones Unidas de este lunes, España ha defendido que "el uso de la fuerza nunca lleva a la democracia" y que los recursos naturales son soberanía de Venezuela.
Movilizar al electorado de izquierdas
El posicionamiento en contra de la operación de Donald Trump no solo es estratégico para la Moncloa para intentar estirar a la Unión Europea hacia sus posicionamientos, sino que también es una vía para movilizar el voto de izquierdas en el Estado, ahora mismo en crisis, según las encuestas. Se palpa en la carta que el propio Sánchez envió el domingo a la militancia socialista: "España se ha convertido en el principal contrapeso que existe en Europa al avance de la internacional ultraderechista y en una de las pocas voces que todavía defienden con firmeza la paz, el derecho internacional, el estado del bienestar, los estiércoles a los llamamientos a los compromisos climáticos" movilización: "Los progresistas tenemos el derecho moral de luchar por el progreso especialmente cuando el progreso está en peligro".
Sánchez ya aplicó la misma fórmula en el debate sobre Palestina. Se agarró a esta cuestión y marcó la agenda doméstica durante semanas anunciando el reconocimiento del estado palestino y el embargo de armas a Israel o animando a la movilización ciudadana contra el gobierno de Benjamin Netanyahu en eventos como la vuelta ciclista. Recientemente, Radiotelevisión Española se ha retirado del concurso de Eurovisión por la presencia israelí.
Aparte del debate de Palestina, muy sensible para el electorado de izquierdas, Sánchez también ha tenido una voz propia en la cuestión de aumentar el gasto en defensa, como exigía Donald Trump, y al abrir camino hacia China, algo que ha incomodado incluso a socios europeos como Alemania, el automóvil.
Sánchez fue el primer dirigente de la UE que, tras la victoria de Trump y en pleno choque por los aranceles con Estados Unidos, visitó el país dirigido por Xi Jinping. Durante el viaje, el presidente español defendió construir una agenda positiva con el gigante chino y profundizar en las relaciones entre ambos países, lo que provocó el enfado de Washington. "Acercarse a China sería cómo cortarse el cuello", amenazó entonces Washington. No ha sido el único choque directo. En la cuestión del armamento, Sánchez fue el único líder que se negó a aumentar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB –España llegará al 2,1%–, una posición enfrentada directamente con Donald Trump, que incluso sugirió expulsar al país de la OTAN. Por el momento, la sangre no ha llegado al río.
Críticas del PP y Podemos
Sin embargo, Sánchez no es el único que utiliza la política exterior para marcar perfil, sino que la derecha se ha cogido a la cuestión venezolana para señalar supuestas vinculaciones del"sanchismo"con el chavismo a través del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. "La posición del PP en relación a la política exterior me parece absurda y ridícula", replicó este lunes Albares. En este punto, recordó que el candidato de la oposición a Venezuela, Edmundo González, está "libre" en Madrid y no detenido en Caracas gracias al gobierno de Pedro Sánchez. "Por mucho que el PP parezca un partido venezolano, no apoya a los venezolanos sino que utiliza a los venezolanos para intentar desgastar al gobierno", ha resumido.
En relación con las críticas que el PP hace al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero –con relaciones con Venezuela–, Albares ha quitado hierro: "El señor Feijóo está fuera del comunicado que hizo la Unión Europea y también el de los países latinoamericanos [...]. no haya condenado la acción de Trump. Ahora bien, el posicionamiento del PSOE tampoco satisface a la izquierda. Desde Podemos, Irene Montero ha acusado a los de Sánchez de "hipocresía" y ha pedido a España que rompa directamente relaciones con Estados Unidos y "aísle el tirano" de Trump. Albares, en todo caso, se mostró dispuesto a comparecer cuando sea necesario en el Congreso de los Diputados para explicar la posición de España en relación con la crisis venezolana.