Sánchez se pone en modo electoral: "PP y Vox serían la vuelta de la corrupción sistémica"
El presidente español reprocha a los de Feijóo y Abascal que ahora se alíen con Junts después de "la que montaron con la amnistía"
MadridEs la guinda que le quedaba a Pedro Sánchez tras el debate de esta semana en el Congreso sobre la corrupción: poner a prueba su fuerza dentro del PSOE. El partido se ha reunido en un comité federal para poner rumbo hacia las elecciones municipales y autonómicas del año que viene y el discurso de Sánchez ha sido ya en modo electoral. “El PP y Vox nunca serán el fin de la corrupción, sino la vuelta de la corrupción sistémica”, ha asegurado, y ha dicho que lo único que puede frenar que lleguen al poder y deroguen los servicios públicos es el PSOE. Además, les ha lanzado un dardo por haberse aliado con Junts en el Congreso para reclamarle la dimisión esta semana y lo ha hecho con un gesto de complicidad al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que se sentaba en una de las primeras filas del comité federal: “Salva, estimado president, las vueltas que da la vida. Porque ver al PP y Vox votando con el partido de Carles Puigdemont, tratar de hacernos fuera del gobierno con la que montaron con la amnistía [...] y ahora resulta que están de acuerdo”.
No ha sido el único que ha hablado de Junts. Alberto Núñez Feijóo, desde el congreso del PP catalán, también se ha referido a ello pidiendo ahora a Puigdemont que dé un paso más: "Pulsar el botón que convocaría las elecciones estaría mejor y sería más responsable", ha dicho, en alusión a una eventual moción de censura –informa Roger Palós. En palabras de Miguel Tellado, el peligro ya no es el secesionismo sino el gobierno de Sánchez.
La hoja de ruta de la Moncloa, sin embargo, es resistir, y ni Junts ni el PNB están dispuestos ahora a dar apoyo a Feijóo en su empresa. Por ello, Sánchez, tal como ya hizo el miércoles en el Congreso de los Diputados –ha hecho un discurso casi calcado–, ha defendido la continuidad del gobierno porque España "vive el mejor momento de su historia", contraponiendo la visión "apocalíptica" de la situación que extiende la derecha. "¿Cómo no vamos a continuar?", se ha preguntado.
Es decir, lejos de tirar la toalla, el mensaje hacia afuera ha sido que las elecciones serán en 2027 y que gobernarán "hasta el año que viene y más allá": porque, según él, ahora los indicadores económicos en el Estado son mejores que en 2018, cuando desbancaron al PP del poder. De cara adentro, Sánchez ha querido insuflar ánimos a sus filas –les ha pedido "coraje y determinación"– para salir a "ganar y a gobernar" de cara a las elecciones autonómicas y municipales. Este sábado se aprueba el reglamento para elegir a los candidatos: las federaciones territoriales deberán escoger si hacen las primarias en julio, en noviembre o en febrero.
La corrupción
Sánchez también se ha dirigido internamente a los que piden información con luz y taquígrafos a raíz de los casos judiciales que afectan al PSOE. "Esta organización no se ha financiado ilegalmente" y "hemos actuado de forma contundente contra la corrupción", ha dicho el secretario general, y ha vuelto a hacer una clasificación de los casos que afectan al PSOE, de acuerdo con la estrategia de la Moncloa de diferenciar las investigaciones judiciales abiertas, y también las medidas que ha tomado el partido para prevenir la corrupción, como la necesidad de tomar decisiones administrativas de manera colegiada. Al mismo tiempo, ha instado a los grupos, también al PP, a dar apoyo a su plan anticorrupción, encallado en el Congreso desde hace semanas.
El presidente español ha situado la corrupción en la antigua secretaría de organización liderada primero por José Luis Ábalos (ya condenado) y después Santos Cerdán. Es decir, como una cuestión ya pasada y con voluntad de pasar página. En cambio, ha defendido la presunción de inocencia del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y ha circunscrito las investigaciones a su familia –su mujer y su hermano– a una persecución política.
De hecho, en el caso de Zapatero, con quien ha dicho que habla de manera "regular", ha defendido no solo que se preserve su inocencia sino que también ha denunciado el "atropello de sus derechos fundamentales" por la filtración de sus conversaciones y agenda que "no tienen nada que ver con la investigación". "Es impropio de una democracia como la española", ha dicho, y ha reclamado a los cuadros también que abanderen su legado en derechos sociales y civiles, además de recordar que acabó con ETA.
Page pide autocrítica
Las previsiones de cierre de filas con Sánchez se han cumplido ya a la entrada del encuentro. De todos los líderes de las federaciones, el único crítico ha sido el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que incluso ha insinuado que los socialistas se habían equivocado escogiendo a Sánchez como líder. "No debemos tener miedo de dar voz a la ciudadanía", ha afirmado, ya que presiona para que el presidente español convoque elecciones antes de las municipales. Además, ha pedido garantías de que el PSOE no será imputado como organización por corrupción.
En cambio, los otros líderes territoriales se han mostrado alineados con Sánchez y, ante los múltiples casos de corrupción que les afectan, han presentado al PSOE como una víctima: "Se han aprovechado de las siglas y hemos tenido un daño reputacional", ha lamentado Adriana Lastra, jefa de filas de los socialistas asturianos, que marchó de la cúpula del PSOE enfrentada precisamente con Santos Cerdán. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha querido lanzar un mensaje de fuerza y de "esperanza": "No nos doblegarán ni nos harán callar. No tenemos miedo de nada y sí mucha esperanza para el futuro".
A puerta cerrada, también ha sido uno de los primeros en intervenir y, según las fuentes consultadas, ha hecho un discurso "ejecutivo" y ha hecho piña con Pedro Sánchez, mientras que Page ha continuado criticando a Sánchez en privado y ha sido contestado con dureza por otros dirigentes como Óscar López.
El ambiente de este sábado era muy diferente al de hace un año, a pesar de que han proliferado nuevos casos como el caso Zapatero, el de Leire Díez o la ya sentenciada corrupción de José Luis Ábalos. El pasado julio el comité federal debía renovar el puesto de Cerdán, apartado por presuntas comisiones de obra pública, que causó un gran impacto en la organización. Pero es que, además, antes de iniciarse el cónclave saltaron las acusaciones por acoso hacia uno de los miembros del nuevo equipo en la secretaría de organización, Paco Salazar, que acabó dimitiendo.
Los movimientos internos
La secretaria de organización, Rebeca Torró, lleva semanas pisando el territorio para abordar la situación y tratar el reglamento de primarias. Los movimientos internos ya han comenzado. La portavoz adjunta, Enma López, ha abandonado el cargo de la ejecutiva del PSOE y ha anunciado que quiere plantar cara a la líder del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto. "Aún no se ha aprobado el reglamento", constataban el viernes fuentes del PSOE. Un indicador de que en Ferraz creen que se ha precipitado. De hecho, el ministro y candidato a la Comunidad de Madrid, Óscar López, ha evitado pronunciarse a la entrada del comité federal y ha llegado acompañado de Maroto.