El fantasma de una repetición electoral en Extremadura sacude al PP
Desde Génova prefieren una abstención del PSOE o de Vox antes que un gobierno de coalición con los ultras
MadridEl Partido Popular sigue haciendo manos y mangas para mantener la presidencia de la Junta de Extremadura. Un mes y medio después de las elecciones, en las que María Guardiola volvió a imponerse y Vox duplicó diputados, las negociaciones están más enquistadas que nunca. Después de que el partido de Santiago Abascal anunciara ayer uno no rotundo a María Guardiola y que la candidata extremeña pidiera "responsabilidad" al PSOE para desbloquear la situación, la dirección estatal del PP se ha hecho suya la hoja de ruta de la baronesa territorial y admite que prefiere un gobierno en solitario a través de una abstención del PSOE o de Vox que una coalición con la extrema derecha. Y es que, pese a que llevan más de un mes negociando un gobierno juntos con los de Santiago Abascal, el enquistamiento de las conversaciones ha abocado al PP a mirar hacia el PSOE. Fuentes cercanas a Alberto Núñez Feijóo responsabilizan a los socialistas de su entendimiento con la extrema derecha y justifican que si los socialistas se presentaron en campaña como un "dice para detener la ultraderecha", ahora es "consecuente" que se abstengan para evitar la entrada de Vox en el gobierno autonómico.
Las mismas voces dejan claro que, realmente, prefieren "no entregar carteras" y reconocen que si los de Abascal no rebajan las pretensiones –quieren consejerías con presupuesto– "el escenario se complica". "Postergar la negociación es una mala noticia", añaden. Lo que sí descartan, pese al bloqueo, es una repetición electoral. "¿Qué va a quedar diferente?", se preguntan desde el cuartel general de los populares. Tampoco prevén que María Guardiola tenga que dar un paso al lado por el desacuerdo con la extrema derecha, a la que reprochan que la quieran "reemplazar" habiendo conseguido 26 puntos porcentuales menos en las urnas. Más tarde el equipo de Feijóo matizaba que no se trataba de un cambio de posición, sino que "con carácter absolutamente general", prefieren gobiernos en solitario que "entregar poder a otros partidos". Ahora bien, reconocían también que "como ni Vox ni el PSOE pretenden abstenerse a cambio de nada, sólo nos queda explorar la consecución de apoyos a cambio de algo, que puede ser asientos en los consejos de gobierno", concluían las mismas voces.
Y es que desde las filas socialistas han cerrado la puerta a una abstención para facilitar un gobierno del PP. "Ni se plantea; el partido no está en eso", sostienen fuentes de alta jerarquía de la Moncloa. "Somos el proyecto alternativo a ellos", esgrimen. Solo el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, se abrió a una abstención socialista "con condiciones" si la investidura de Guardiola naufraga en primera instancia. En una entrevista en la Cadena COPE, ha defendido que, en este futuro escenario, sería "lógico y coherente" que el PP llamara al PSOE para ofrecerle diálogo.
En las últimas semanas, Feijóo ha apelado a la "proporcionalidad" y la "responsabilidad" de Vox para llegar a acuerdos, tanto en Extremadura como en Aragón. "El voto del cabreo debe ponerse a trabajar", decía el martes desde Valencia. El primer debate de investidura en Extremadura será el 3 de marzo: si el entendimiento entre el PP y Vox no llega antes, el límite para evitar una repetición electoral será el 3 de mayo. No será la única negociación en marcha entre ambos partidos, ya que, en paralelo, el PP deberá lidiar con Vox también en Aragón si quiere reeditar la presidencia de Jorge Azcón. El giro del PP en la negociación en Extremadura ha llegado el mismo día que Feijóo ha subido el tono al Congreso en contra de Sánchez, a quien ha culpado del accidente de Adamuz.
La tormentosa relación de Guardiola con Vox
Todo esto son elementos que Vox aprovechará seguro para hurgar al PP. El partido de extrema derecha constantemente reprocha a los populares sus alianzas con los socialistas. De hecho, justo este martes Abascal instaba a Feijóo a "escoger" si quiere "cambiar de rumbo" o ir de la mano de los socialistas: "Si quiere mantener las mismas políticas que nos obligaron a abandonar los gobiernos, para eso tiene el PSOE y nosotros no hacemos falta".
El PP y Vox caminaron cogidos de la mano en las comunidades autónomas –también en Extremadura– hasta que Santiago Abascal ordenó abandonar las coaliciones como protesta por el reparto de migrantes que el PP acordó con el gobierno español. Ahora bien, la enemistad en Extremadura entre ambas formaciones afloró desde el inicio. Tras las elecciones de mayo del 2023, Guardiola aseguró que no podía "dejar entrar" al gobierno a quienes "niegan la violencia machista", en alusión a Vox, pero diez días después tuvo que tragarse esta negativa y firmó un acuerdo de coalición con la extrema derecha. "Pongo mi palabra por detrás del interés de los extremeños", dijo para justificar el cambio.