Derecha española

El PP pone presión en el PSOE en Extremadura: "Preferimos una abstención suya que una coalición con Vox"

El entorno de Feijóo deja claro que Génova prefiere "no entregar" carteras al partido de extrema derecha

María Guardiola firma la 'Declaración de Zaragoza' junto a Alberto Núñez Feijóo el pasado 18 de enero
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MadridEl Partido Popular sigue haciendo manos y mangas para mantener la presidencia de la Junta de Extremadura. Un mes y medio después de las elecciones, en las que María Guardiola volvió a imponerse y Vox duplicó a los diputados, las negociaciones están más enquistadas que nunca. Hace 24 horas, la baronesa popoular pedía al PSOE que se abstuviera por "responsabilidad", aunque se negaba a negociar con los socialistas. Y ahora la dirección del partido avala esa hoja de ruta. "Preferimos un gobierno en solitario con la abstención del PSOE que una coalición con Vox", sostienen fuentes cercanas a Alberto Núñez Feijóo. Justifican que el hecho de que los socialistas les dejen gobernar es una "mejor idea" que aliarse con la extrema derecha, pero asumen que si el partido de Santiago Abascal "no quiere", no les queda otra que gobernar juntos. "Preferimos no entregar carteras", insisten las mismas voces.

"Le he pedido responsabilidad con lo que han dicho las urnas y, por supuesto, le he pedido la abstención, que es lo que deben hacer. Yo creo que ellos tampoco han entendido el resultado de las urnas", verbalizaba ayer María Guardiola frente a los micrófonos. Confiaba en que el pacto con la extrema derecha llegue a buen puerto, pero advertía que, con los resultados electorales en la mano, no puede que el PP "tenga que travestirse" de Vox. El nuevo giro de volante del PP dará alas a Vox, que podrá poner el dedo en la herida y elevar sus exigencias. Y es que el relato del partido de extrema derecha es constantemente reprochar a los populares sus alianzas con los socialistas. De hecho, justo ayer, Abascal instaba a Feijóo a "escoger" si quiere "cambiar de rumbo" y de políticas para entenderse: "Si quiere mantener las mismas políticas que nos obligaron a abandonar los gobiernos, por eso tiene el PSOE y nosotros no hacemos falta".

"El escenario se complica"

Desde Madrid, fuentes cercanas a la dirección del PP admiten que si el partido de Santiago Abascal no rebaja las demandas, "el escenario se complica". También alejan el horizonte de una repetición electoral aduciendo que no cambiará nada que facilite la gobernabilidad o el entendimiento entre las formaciones: "¿Qué quedará diferente?", se preguntan desde el cuartel general de los populares, que reprochan a Vox que quiera "reemplazarlos" habiendo conseguido 26 puntos porcentuales más en las urnas. En un posterior mensaje difundido a los periodistas, el equipo de Feijóo insiste en que, con "carácter absolutamente general", prefieren gobiernos en solitario que "entregar poder a otros partidos", pero admiten que esta fórmula pasa por "abstenciones imposibles" y, por tanto, les toca "explorar otras opciones". "Como ni Vox ni PSOE pretenden abstenerse a cambio de nada, sólo nos queda explorar la consecución de apoyos a cambio de algo, que puede ser asientos en los consejos de gobierno", concluyen las mismas voces.

El PP y Vox caminaron cogidos de la mano en Extremadura durante un año, hasta que Santiago Abascal ordenó abandonar las coaliciones como protesta por los repartos de migrantes que el PP acordó con el gobierno español. Y eso todavía cuece a María Guardiola, que respondió al líder de Vox después de que reclamara "garantías" que habrá un cambio real: "Lo que plasmo en un papel es para cumplirlo, el acuerdo del 2023 lo estuvimos cumpliendo hasta que Vox decidió salir del gobierno por motivos ajenos a esa región".

Desde el entorno de Feijóo también admiten que, viendo la "semántica", queda claro que Vox tiene "más aprecio" a Jorge Azcón que a María Guardiola. De hecho, la enemistad entre la presidenta extremeña y la extrema derecha se puso de manifiesto desde el inicio de la pasada legislatura. Tras las elecciones de mayo del 2023, aseguró que no podía "dejar entrar" al gobierno a quienes "niegan la violencia machista" y "deshumanizan" a los inmigrantes, pero diez días después tuvo que tragarse esta negativa y firmó un acuerdo de coalición con la extrema derecha: "Pongo mi palabra por detrás del interés".

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