Sánchez no cede ante Trump y la UE lo defiende
El gobierno español responde al presidente estadounidense que dispone de los recursos necesarios para hacer frente a la amenaza comercial
Madrid / BruselasLejos de bajar el suflé, Pedro Sánchez planta cara. Después de la amenaza de Donald Trump de cortar todo el comercio internacional con España por la decisión de vetar el uso de las bases de Rota y Morón para la guerra contra Irán, el gobierno español ha reaccionado desafiando a la administración norteamericana. Fuentes de la Moncloa aseguran que España "cuenta con los recursos necesarios para contener posibles impactos, ayudar a los sectores que puedan verse afectados [por la guerra comercial] y diversificar las cadenas de suministro". Además, aprovechan para recordar a Estados Unidos que España es una "potencia exportadora de la Unión Europea y un socio comercial fiable para 195 países del mundo": "Con EE.UU. tenemos una relación comercial histórica y mutuamente beneficiosa". En este sentido, desde el gobierno español lanzan un aviso a la administración Trump: "Si quiere revisar la relación deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas y la legalidad internacional", e instan a Estados Unidos a respetar también los "acuerdos bilaterales" con la Unión Europea.
El mensaje de Trump ha cogido al gobierno español en plena sesión de control al Senado. Ninguno de los ministros del PSOE, al salir de la sesión, ha querido hacer declaraciones. "Es un tema serio y delicado", han apuntado fuentes del gobierno español entre carreras y micrófonos. Ahora bien, lejos de pasar de puntillas, el presidente español, Pedro Sánchez, tiene previsto comparecer mañana miércoles a las 9 después del choque con la administración norteamericana para valorar los últimos acontecimientos en política internacional. Es decir, pretende mantener el pulso con Donald Trump. No es la primera vez que lo hace: fue uno de los líderes más contundentes de la UE ante las amenazas de EE.UU. a Groenlandia, rechazó aumentar el gasto militar a petición de Trump y fue punta de lanza en el reconocimiento del estado palestino en plena guerra con Israel.
Forma parte de la estrategia de la Moncloa buscar la confrontación con el líder estadounidense. Para los estrategas del gobierno español, la política ya no se articula a través del eje ideológico tradicional derecha-izquierda, sino que ahora se divide entre los demócratas y una especie de “feixismo moderno” representado por Donald Trump –que está arrastrando a la derecha tradicional– y que ha dejado en papel mojado las reglas internacionales. Sánchez se quiere convertir en la antítesis de eso con dos objetivos: ser un referente más allá de las fronteras españolas en contra de la "ultraderecha mundial" y, a escala interior, movilizar a la izquierda para evitar un futuro gobierno de Vox y el PP, que aparecen más alineados con Estados Unidos. Por eso, Sánchez ya no se conforma con rivalizar con Alberto Núñez Feijóo o con Santiago Abascal, sino que confronta ideológicamente con Trump o con los tecnooligarcas como Elon Musk (X) y Pàvel Dúrov (Telegram), que también se le han encarado.
Este mismo martes, en la rueda de prensa posterior al consejo de ministros, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, ha defendido la posición española afirmando que está basada en la defensa del derecho internacional y de los derechos humanos. "Somos coherentes", ha dicho Albares. De hecho, coherencia es uno de los términos que más repite la Moncloa para definir su política internacional: defienden que lo que hacen en el exterior tiene que ser defendible también en términos de política interior, cosa que a la vez les es rentable en su lucha contra la derecha y la extrema derecha en España, creen.
Quien sí que ha criticado la posición del gobierno español ha sido la oposición. "Si Irán le da las gracias y Estados Unidos le considera un aliado terrible, falla usted", ha dicho el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en X, mientras que el cabeza de filas de Vox, Santiago Abascal, después de tildar a Sánchez de "traidor", ha dicho que el gobierno español "perjudica" los intereses de los ciudadanos de a pie. La patronal española, a su vez, también ha reclamado a la Moncloa que "reconduezca" la situación y "vaya de la mano" de la UE.
La respuesta de Bruselas
Trump ha hecho las declaraciones en contra de España junto al canciller alemán, Friedrich Merz, que se ha mostrado alineado con la posición de Estados Unidos sobre Irán. De hecho, la posición española dista de la de las grandes potencias europeas, que han apoyado a la administración norteamericana. Ahora bien, ante la amenaza de guerra comercial de Trump, la Unión Europea ha cerrado filas con Sánchez.
La Comisión Europea ha emitido un comunicado en el que asegura que "siempre velará por proteger plenamente los intereses de la Unión Europea". Además, el ejecutivo comunitario ha vuelto a instar a la Casa Blanca a "cumplir" el acuerdo comercial que la UE y los EE.UU. firmaron el verano pasado. Este pacto ya es favorable a los intereses de Washington: supone un incremento del 15% de los aranceles a las importaciones europeas a Estados Unidos, mientras que no se tocan las tasas de aduanas de las exportaciones norteamericanas al bloque comunitario.
Con todo, Bruselas cada vez se cree menos las amenazas de Trump, y se ha remitido al comunicado que ya emitió el mes pasado cuando la Casa Blanca amenazó con un nuevo incremento de aranceles de cerca del 15%. Así, fuentes comunitarias avisan de que no piensan decir nada más hasta que no tengan la certeza de que va en serio. Hay que recordar que Trump ya ha avisado de que aplicaría castigos comerciales en diversas ocasiones a España, y no haciendo realidad ninguna de las amenazas.