Presión (y mano tendida) a Junts para que se sume a la nueva financiación

Junqueras quiere ir a Waterloo para intentar convencer a Puigdemont y Sánchez abre la puerta a dialogar con los junteros

BarcelonaPocas horas después de que la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, explicase la propuesta de la nueva financiación autonómica, Junts se reafirmó en lo que había ido diciendo en los últimos meses: que se opone al modelo pactado con Esquerra porque no es un concierto económico para Cataluña. Sin el apoyo, al menos, de los junteros, lo que han acordado socialistas y republicanos quedará en papel mojado cuando llegue al Congreso, donde también chocará con la oposición segura del PP y de Vox. Por eso, desde la calle Ferraz de Madrid y desde la calle Calàbria de Barcelona se ha iniciado una doble operación para hacer cambiar de opinión a los dirigentes de Junts: por un lado, se les presiona ("Cuando llegue el momento tendrán que decidir si los recursos van a parar a los bolsillos de los catalanes o si se les queda el ministerio de Hacienda", de ya; y, por otra, se les intenta seducir. El propio presidente de ERC ha explicado este lunes que ya ha contactado con el líder juntero, Carles Puigdemont, para desplazarse a Waterloo lo antes posible. Desde la Moncloa el presidente español, Pedro Sánchez, también se ha comprometido a "sudar la camiseta" para cambiar Juntos de idea. "Hago un llamamiento para que piensen en los ciudadanos", ha añadido. Es un mensaje calcado al que trasladó el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y que repitieron los republicanos y los comunes después de reunirse con el jefe del ejecutivo catalán el viernes en el Palau de la Generalitat.

El Gobierno, de hecho, también alarga la mano a Junts y le invita a plantear las "mejoras" que considere que puede introducir en el sistema, negociado durante más de un año entre socialistas y republicanos. "Si Junts tiene voluntad de que Catalunya avance, estamos abiertos a que se siente en la mesa y se arremangue", ha destacado este lunes la consejera de Economía y Finanzas, Alícia Romero, en una entrevista en Catalunya Ràdio. La línea roja para PSC y PSOE es el concierto económico. "¿Quién le votará? Lo digo porque no engañamos a la gente", ha añadido.

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Pero la mano tendida en Junts desde el ejecutivo catalán choca con las vicisitudes que supondría renegociar un modelo en el que los negociadores ya han tenido que llegar a puntos de consenso difíciles, como los criterios para definir a la población ajustada –la parte catalana finalmente renunció a que se tuviera en cuenta el coste de la vida, por ejemplo– o la cantidad de recursos 21.000 millones. Por ello, la portavoz del PSC y número 2 del partido, Lluïsa Moret, enfrió la posibilidad de incorporar modificaciones de gran importancia en la tramitación parlamentaria del modelo, que implica modificar la ley orgánica de financiación de las comunidades autónomas (Lofca). "Es un acuerdo a tres bandas muy trabajado y muy meticuloso", justificaba Moret en rueda de prensa. La propuesta supondría que Catalunya ingresara otros 4.700 millones al año provenientes de la financiación autonómica.

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Junqueras quiere visitar Waterloo

Consciente de la dificultad de sumar Juntos al entendimiento, durante las negociaciones Esquerra ya había mantenido conversaciones en paralelo con los de Carles Puigdemont para intentar acercar posiciones. Lluís Salvadó, el principal negociador republicano, tenía interlocución con el vicepresidente de Junts Antoni Castellà, según confirman fuentes de ambos partidos al ARA. También han mantenido contacto el líder de ERC, Oriol Junqueras; el secretario general de Junts, Jordi Turull, y el presidente Puigdemont. Los contactos, según fuentes consultadas, siguen –con menor intensidad–, pero no hay ninguna negociación abierta. Ahora bien, este lunes Junqueras ha dado un paso más y ha avanzado que ha pedido una reunión con Puigdemont en Waterloo. "Le he pedido que me dé cita para ir a verlo", ha afirmado también desde los micrófonos de Catalunya Ràdio. Junqueras ha explicado que en el encuentro, que todavía no tiene fecha –ha dicho–, quiere tratar el tema de la financiación y la recaudación del IRPF, pero también el posible regreso de Puigdemont y la amnistía.

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Mientras el encuentro no llega, el líder republicano ha vuelto a presionar a Junts y ha defendido que el pacto "se parece bastante" a un concierto económico –que, a diferencia del nuevo modelo anunciado, supondría que Catalunya recaudara todos los impuestos y después decidiera qué cantidad aporta al Estado, tal y como ocurre con el cupo vasco, en lugar de recibir los recursos según las reglas del régimen común. "Si Junts quiere demostrar voluntad de entendimiento, seguro que votará a favor de la condonación de la deuda del FLA. Empecemos por aquí", ha añadido Junqueras.

Se mantiene el veto

Pese a las presiones, desde Junts mantienen intacta la propuesta de presentar una enmienda a la totalidad al modelo pactado por ERC, para defender un texto alternativo con el concierto económico. "Defenderemos nuestros principios", comentan fuentes junteras a este diario, que defienden el concierto económico como la solución y lamentan que los republicanos hayan dejado atrás esta vía. Si la enmienda a la totalidad saliera adelante supondría el veto a la reforma, que no se llegaría ni a tramitar (y negociar) en sede parlamentaria –PP y Vox también presentarán y ver qué hará el BNG, que ha anunciado el rechazo frontal, o la CHA, que también se ha opuesto–. Fuentes de juntos confirman que ha habido un contacto fluido con ERC en los últimos meses, hasta que los republicanos decidieron sellar el pacto con el PSOE. En cuanto a la reunión anunciada por Junqueras con Puigdemont en Waterloo, Junts ha salido al paso para decir que ha sido un "tempeo" y ha lamentado que la voluntad de celebrar una reunión llegue cuando ya se haya presentado el pacto: "Llega tarde", ha criticado el portavoz parlamentario, Salvador Vergés.

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En el pacto de investidura de Pedro Sánchez, los junteros también habían negociado con los socialistas abrir una negociación sobre la financiación. Según el documento, Junts propondría "de entrada una modificación de la Lofca" para establecer una cláusula "de excepción" que reconociera la "singularidad" de la Generalitat y facilitara "la cesión del 100% de los tributos" que se pagan en Catalunya. Por su parte, el PSOE se comprometía a mejorar "la autonomía financiera y el acceso al mercado de Catalunya" ya mantener un "diálogo singular" sobre el impacto del modelo actual. Es una carpeta en la que nunca llegó a hacerse pública ninguna concreción, y que saltó por los aires con la decisión de Junts de romper con los socialistas por incumplimientos de los acuerdos.