La gobernabilidad del Estado

¿Sumar ha fracasado?

Los partidos del espacio negocian una coalición "horizontal" para relanzar el proyecto con la incógnita sobre el liderazgo de Yolanda Díaz

MadridHace tiempo que la izquierda del PSOE ha puesto en marcha una operación de renovación. Sumar, el movimiento ciudadano que Yolanda Díaz impulsó en abril del 2023, se convirtió apresuradamente en una coalición electoral de cara al 23-J para cobijar a progresistas de todo el Estado. Pero casi tres años después ha perdido su empuje en un inicio. Desde la unidad de ese momento, la galaxia de Sumar ha sufrido un divorcio irreconducible con Podemos; la deserción de parte de Compromís; tres derrotas electorales en Galicia, en el País Vasco y en las europeas, y ha desprendido una polifonía en temas primordiales sin conseguir la seducción que buscaba. Ahora bien, las izquierdas no echan la toalla y se han conjurado para reflotarse. Desde hace meses, con especial énfasis en las últimas semanas, Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comunes –los cuatro partidos con presencia en el consejo de ministros– están manteniendo conversaciones para realizar una actualización global necesaria a la alianza de cara a las futuras elecciones generales. Ahora bien, el nuevo horizonte se dibuja después de que Podemos se haya separado de él y Compromís se haya distanciado de él, sin un liderazgo definido y con dudas profundas sobre el rol que debe tener Yolanda Díaz.

Els actors de la coalició de Sumar a les eleccions del 2023
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"Aún no hay ningún acuerdo ni ninguna concreción, pero sí existe la voluntad de seguir trabajando juntas", apuntan los comunes al ARA. "No hay plazos, se está hablando y viendo estrategias. Se están sentando las bases y caminando para intentar revalidar la coalición", añaden fuentes de Sumar a este diario. El diagnóstico, eso sí, es bastante compartido. Hasta ahora, Sumar ha pivotado en torno a la figura de Yolanda Díaz y al compás del PSOE, lo que ha molestado a algunos sectores: cuestionan tanto el liderazgo de su cara visible como el hecho de no diferenciarse lo suficiente de las políticas de Pedro Sánchez. Y ahora se está trabajando para enmendarlo.

Todo el mundo, por ejemplo, quiere reducir las jerarquías. Los comunes celebran que se haya empezado a trabajar "desde una visión más horizontal" y reivindican que en esta nueva etapa tienen un rol más proactivo porque no existe una "fuerza política estatal tractora que marque el paso". Más Madrid –que nació de una escisión con Podemos instigada por Íñigo Errejón– reclama una "democratización del espacio político" que implique que las decisiones se tomen de forma "más colectiva". En Izquierda Unida piden un funcionamiento "sin imposiciones y tutelas" y ven imprescindible un cambio de rumbo tras constatar que Sumar "no es un instrumento capaz de aglutinar" a todas las izquierdas. Unos deseos que revelan las fragilidades actuales.

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Dos de las cosas que están especialmente en cuestión son los bastiones que ha tenido hasta ahora el espacio: el nombre y el liderazgo. Izquierda Unida exige abiertamente un "nombre diferente" y apuesta por instaurar un sistema de dobles primarias para escoger quién debe ser el número uno y que deje de ser una suerte de designación automática e incuestionable. Mientras los comunes creen que es necesario "seguir siendo una fuerza identificable" y prefiere que el liderazgo surja del "acuerdo y entendimiento" entre todas las partes y no de un pronunciamiento de las bases. Son melones que todavía no se han abierto, pero las posiciones de partida parecen distantes.

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¿Seducirán Podemos?

La gran grieta del proyecto fue Podemos, que en diciembre del 2023, un mes después de la investidura de Pedro Sánchez, saltó del barco y se marchó al grupo mixto para poder marcar perfil propio. Desde entonces, los dardos de los morados dirigidos al gobierno español y al papel que juega Yolanda Díaz son permanentes e impiden vislumbrar un escenario factible de futuro entendimiento. De hecho, Podemos ha tirado por el derecho y ya ha ungido a Irene Moreno como candidata. Es, precisamente, a quien Yolanda Díaz vetó el 23-J. Pese a la voladura de los puentes, los comunes aseguran al ARA que ellos tienen "conversaciones" e "interlocución" con Podemos para mantenerlos al día de la evolución del nuevo proyecto con la voluntad de que también se sumen. "Estamos dispuestos a que las cosas se adapten para que todo el mundo se encuentre a gusto", expresan. Los morados evitan comentarlo.

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Compromís lo observa desde fuera

En la Comunidad Valenciana, Compromís lo mira desde la distancia. El líder del partido en Les Corts, Joan Baldoví, dejaba claro hace unos días que ellos no tienen "ninguna negociación" en marcha. "Estamos muy al margen, no nos sentimos interpelados por este proceso", verbaliza en el ARA una voz de Més, el sector soberanista y mayoritario de la coalición. Su diputada, Águeda Micó, abandonó el grupo parlamentario de Sumar hace siete meses reclamando tener una voz propia. Ahora bien, los valencianistas tienen "toda la predisposición" de que haya una única lista y un "necesario entendimiento". Eso sí, recuerdan que ellos son los que tienen el músculo territorial: "Ninguna fuerza de fuera debe decirnos las reglas del juego y menos una coalición hecha en un despacho en Madrid", recalcan fuentes del partido.

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La paradoja es que Alberto Ibáñez, diputado de Iniciativa del Poble Valencià –que forma parte de Compromís–, sigue yendo del brazo con Sumar. Él apuesta directamente por una candidatura que "no excluya a nadie" y que aglutine a todos los partidos de izquierdas, también Podemos y ERC del País Valencià. De hecho, esta semana el líder de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, hará una ruta por pueblos valencianos. Es precisamente él quien ha apostado por impulsar un frente común "plurinacional", una propuesta que encendió ERC y que quedó desautorizada por Oriol Junqueras. Según el CIS, Rufián es el cuarto preferido por ser presidente de España, superando, por ejemplo, Isabel Díaz Ayuso o Yolanda Díaz.

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La CHA tampoco sabe nada

En Aragón, la Chunta Aragonesista no ha recibido ninguna propuesta: "No se han dirigido a nosotros", apuntan fuentes del partido al ARA. Y lo dejan para después de las elecciones autonómicas. Eso sí, la CHA, que presume de que "siempre ha favorecido" alianzas para "lograr que la voz de Aragón se escuche en Madrid", buscará "activamente" que se pueda repetir el entendimiento.

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Ahora Más lo deja para más adelante

Desde Baleares, Ara Més –la coalición de Més per Mallorca, Més por Menorca y Ara Eivissa– está centrada en "reforzar y consolidar la relación" entre las islas y valorará en el futuro cuál es la "mejor estrategia" para mantener la representación en Madrid. "La experiencia de Sumar no ha sido la que nosotros esperábamos", admiten fuentes del partido en el ARA. Desde la formación, que hace dos meses decidió quedarse dentro del grupo parlamentario de Sumar en el Congreso, no cierran la puerta a reeditar la alianza, pero avisan de que habrá que "tomar lecciones de cosas que no han funcionado".