La legislatura catalana

Turull receta la "batalla" total contra el "odio" de Orriols

El secretario general de Junts avisa que hay que librar un "combate de valores", lo contrario de pactar con ellos

El secretario general de Junts, Jordi Turull, este miércoles en Prada de Conflent.
19/08/2026 - 19:26 h.
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Prada de ConflentSin margen de duda: Junts no debe pactar con Alianza Catalana, según su secretario general. Jordi Turull, de hecho, va más allá y propone una "batalla" total contra el "discurso de odio" de la formación que lidera Sílvia Orriols. Lo ha expuesto este miércoles desde Prada de Conflent como receta para combatir la extrema derecha, que también incluye un "combate de valores" y "ético" contra un partido con el que ha dicho que no quiere tener nada que ver. A pesar de las palabras de algún exdirigente convergente como David Madí, que reclama llegar a acuerdos con la derecha radical –una idea que no descarta una parte del mundo local–, Turull ha sido contundente y ha avisado de los "efectos nocivos" del crecimiento de la extrema derecha catalana y española. "La nación se ve amenazada, pero [la amenaza] siempre venía de fuera, por primera vez viene desde dentro con el odio hacia el diferente", ha afirmado.

Y todavía ha tenido ocasión de decir que cuando oye a "líderes de los partidos de extrema derecha defender valores occidentales mientras señalan colectivos con odio en los ojos" se queda "perplejo". "Si queremos conservar la nación, debemos combatir estos discursos de odio de la extrema derecha; nada bueno vendrá del odio", ha insistido. Así, ha cargado contra "la exclusión de tantos y el menosprecio a lo diferente", que "no va a ninguna parte y no permite avanzar". Incluso, ha citado a Raimon para explicar la vía de Junts: "Nosotros no somos de este mundo ni queremos serlo".

Desde la Universidad Catalana de Verano, con presencia de la plana mayor de Junts, como el adjunto a la presidencia, Albert Batet, el responsable de política municipal, Joan Ramon Casals, los exconsejeros Lluís Puig y Meritxell Budó y otros diputados y senadores; Turull ha puesto el acento en el hecho de que ahora es la extrema derecha independentista la principal "amenaza" del independentismo democrático porque es una "enmienda a la totalidad al catalanismo de tradición humanista cristiana". "La batalla contra la ultraderecha no es una batalla por una hegemonía; es un combate de valores, democracia, libertad, cohesión social, progreso en todos los sentidos", ha dicho. A su parecer, "digan lo que digan las encuestas", continuarán "creyendo" en el pueblo de Cataluña y en un movimiento "concebido para todos".

Servicios secretos

Según Turull, Aliança, a quien no ha citado por el nombre del partido en ningún momento, "no hará más que alejar" a Catalunya del objetivo de independencia por la cantidad de personas, como las de origen forastero, que "se sentirán excluidas". Incluso, como ya han hecho otros dirigentes independentistas, como el presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha hecho referencia a la posible vinculación de Aliança con los servicios de inteligencia españoles: "Hemos dejado demasiado espacio a los profetas del desánimo y muchos de ellos forman parte de las nóminas vivas de las cloacas del Estado para impedir la reanudación", ha dicho, hablando de Sílvia Orriols y su partido, que ha recordado que colgó enseguida una bandera española en el Ayuntamiento de Ripoll cuando fue requerida mientras en 2017 los dirigentes del Procés se la jugaron.

En paralelo, el secretario general de Junts ha puesto como deberes la "reconexión generacional" con los jóvenes y el hecho de ser "útiles" para resolver los problemas de los ciudadanos. Según su criterio, "el independentismo ha vivido una crisis de narrativa" y se ha hablado "demasiado" de lo que se hizo y "demasiado poco" de "las aspiraciones de la ciudadanía", de "la ambición de futuro". Sea como sea, el fantasma de Aliança ha vuelto a recorrer Prada de Conflent este miércoles, de donde están excluidos los dirigentes de la extrema derecha. Incluso antes de la intervención de Turull, la exdirectora de la escuela Arrels Elena Gual había dicho, haciendo un juego de palabras, que "los independentistas deberán ir juntos, pero sin ninguna Alianza aunque sea Catalana". "No se sabían los males que vendrían de Ripoll, donde como dice la sardana, convendría matar la pulga y guardar el piojo", ha rematado.

Todavía ha habido la oportunidad de oír, justo al inicio, las teorías de la conspiración sobre los atentados de la Rambla por parte del presidente del equipo rector de la Universitat Catalana d'Estiu, Jordi Casassas, que ha afirmado que "ahora no hay Procés y, por tanto, no hay atentado". Sea como sea, Turull ha huido de estudio de este despropósito y ha desarrollado cómo hacer frente a la extrema derecha y explorar la compleja vía de la "reanudación" independentista, empezando por señalar "la oportunidad" que deja la "mala gestión" del ejecutivo de Salvador Illa y ser la alternativa, además de "no ser la queja permanente", sino asociarse al "buen gobierno".

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