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Sociedad  /  Barcelona 25/03/2022

El 3 de abril: la fecha del estreno total del túnel de las Glòries

La puesta en marcha de la infraestructura en sentido Llobregat, después de siete años de obras, hará desaparecer el tráfico privado de la plaza

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Vehículos circulante ayer por el túnel de las Glorias.

BarcelonaCinco meses después de haber estrenado el túnel de la plaza de las Glòries en dirección salida de la ciudad, Barcelona se prepara ahora para la puesta en marcha del túnel en dirección entrada, que se hará, finalmente, la noche del 2 al 3 de abril. Es decir, el fin de semana que viene, según ha informado hoy el Ayuntamiento, que prevé que a las ocho de la mañana de aquel domingo el túnel ya esté operativo del todo y que, por lo tanto, haya desaparecido el tráfico privado en superficie de la Plaça de les Glòries: la Gran Via pasará a estar sepultada y en el espacio de arriba se ganarán unos 30.000 metros cuadrados, entre la rambla del Poblenou y la calle Independència, que se urbanizarán como un nuevo paseo. Solo circularán buses, tranvías, bicicletas y vehículos de vecinos y de servicios. Y, por debajo, cada túnel tendrá dos carriles de circulación y un tercer carril reservado a los autobuses.

El túnel en dirección Llobregat, que es el que está a punto de estrenarse, tendrá que absorber los 43.000 vehículos que se calcula que circulan ahora por este tramo de la Gran Via cada día laborable. Y esto supone un cambio todavía más importante para la movilidad en los accesos de la ciudad que el que conllevó el estreno del primer túnel, que tenía que absorber unos 35.000 vehículos diarios. Consciente de que el paso que se da ahora es más delicado, porque afecta al tráfico que entra en el tramo del Eixample, el Ayuntamiento aconseja a los conductores que los primeros días salgan con tiempo y planifiquen el desplazamiento con un margen adicional.

Con la puesta en marcha de los dos tubos, que tienen una longitud de 1.157 metros si se incluyen las rampas de acceso, Barcelona culmina una de las obras más importantes de los últimos años. Empezó en abril de 2015 y el gobierno de Colau la paró y rediseñó en 2017 después de que una auditoría encargada por el Ayuntamiento confirmara atrasos y sobrecostos: un retraso de 19 meses en las obras y un posible aumento respecto al precio de adjudicación del 19,6%. Las obras, con el periodo de parada entremedio, han estado en marcha durante siete años, casi cinco más de lo que se había estimado, y han implicado una inversión total de 192 millones de euros.

La culminación del proyecto también se ha atrasado más de lo previsto porque según el anuncio que hizo la teniente de alcaldía de Urbanismo, Janet Sanz, a principios del año pasado la idea era que los dos túneles funcionaran ya aquel otoño. Pero finalmente será unos cuantos meses más tarde, la noche del 2 al 3 de abril. Los trabajos para llegar hasta aquí no han sido sencillos: el túnel se ha construido por debajo de cuatro infraestructuras ferroviarias, entre metro y Cercanías, y han hecho falta casi 60.000 metros cuadrados de muro pantalla –de hasta 54 metros de profundidad– y bombear cada día el equivalente a diez piscinas olímpicas de agua freática. Ahora queda la parte más delicada: ver cómo se asumen los cambios en la movilidad.

Afectación a la movilidad

La principal novedad es la eliminación de los carriles de circulación en superficie de la Gran Via entre la calle Bilbao y la calle Padilla. En este ámbito no habrá tráfico de paso y solo podrán desplazarse por los laterales los vehículos de vecinos, servicios, transporte público o emergencia (tramo Bilbao-Independència y tramo Castillejos-Padilla). Los conductores que entren en el túnel al salir tendrán la opción de subir por la calle Padilla (carril derecho) o bien por la calle Marina (carril central). En línea recta por la Gran Via, desde el carril izquierdo, solo podrán circular los autobuses.

Antes de entrar en el túnel, a la altura de la rambla del Poblenou, habrá una salida hacia el lateral de la Gran Via exclusiva para los autobuses y los taxis. El resto de los vehículos que circulen por la C-31 y quieran acceder al lateral de la Gran Via tendrán que utilizar la salida 207 Bac de Roda/Poblenou. 

Se eliminará el actual giro desde el ámbito central de la Gran Via en sentido Llobregat hacia la calle de la Independència. Los vehículos que utilizaban este itinerario para conectar con la calle Aragó tendrán dos opciones: salir por la salida 207 Bac de Rueda/Poblenou, continuar por Bac de Roda y después girar hacia Aragó o Mallorca, o bien seguir a la C-31 hacia el interior del túnel y llegar a Aragó a través de Padilla o Marina. La calle de la Llacuna quedará sin conexión con la Gran Via en sentido Llobregat.

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