Barcelona

Obras de verano en Barcelona: 36 calles del Eixample, el tranvía y cortes en el metro

El pistoletazo de salida a los trabajos de la superilla marcará unos meses con 56 intervenciones en la ciudad

BarcelonaPrimero un mensaje tranquilizador: el Ayuntamiento no prevé que este sea un verano especialmente complicado para la convivencia con las obras. Pero habrá, quizás no tantas como el año pasado (62), pero de mayor impacto para los ciudadanos, sobre todo en el Eixample, donde se prevé que empiecen de manera simultánea los trabajos en los 36 tramos de calle que se tienen que convertir en los primeros ejes de la superilla y las obras del tranvía por la Diagonal, que se acelerarán aprovechando el bajón de actividad de agosto. En total, el catálogo de obras de verano de la ciudad incluye 56 actuaciones (23,5 millones de inversión municipal), entre las cuales también destaca el adelanto de las reformas de la Vía Laietana y de Pi i Margall, que son dos de los proyectes estrella del gobierno municipal para este tramo final de mandato. Estas obras elevan a 183 el cómputo total en marcha de la ciudad.

Habrá, también, mucha afectación ferroviaria: en el metro, en los FGC y en Rodalies. Un punto que el gerente de infraestructuras de la ciudad, Manuel Valdés, valora como muy positivo porque son trabajos que se encaran a incrementar la capacidad del transporte público. "Hacía muchos años que no presentábamos unas obras de verano con tanta obra ferroviaria", ha celebrado durante la presentación del plan estival, y ha recordado la época en que había siete tuneladoras trabajando en la ciudad.

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En el capítulo de infraestructuras destacan trabajos como los de preparación para la prolongación de la L8 de FGC entre Espanya y Gràcia –se harán recalzos en diferentes puntos del Eixample y Gracia para poder desviar los servicios afectados–, los de retirada de amianto de las estaciones de Drassanes (fuera de servicio del 1 al 17 de agosto) y Liceu (servicio parcial del 11 al 31 de agosto) de la L3 del metro y los de cambios de vías en la L5 entre La Sagrera y Carmel. También las obras en la estación de Sarriá de la L9 y, a finales de verano, las de Adif, para hacer las modificaciones de vías necesarias para la nueva estación de Sant Andreu.

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Cambios importantes para el tráfico

En cuanto a circulación, lo que tendrá más impacto es el inicio de las obras de los primeros cuatro ejes y las primeras cuatro plazas de la superilla del Eixample, porque una vez empiecen los trabajos, a mediados de agosto, se prevé que estas calles (Consell de Cent, Rocafort, Borrell y Girona) ya no se podrán recorrer en línea recta, sino que los conductores estén obligados a girar a cada cruce, que es lo que pasará cuando ya funcione la superilla.

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Según los estudios de movilidad encargados por el consistorio, la máxima afectación de estos cambios se la llevarán calles como Mallorca en su tramo central, entre Muntaner y Sicília, que hasta ahora no era una vía dónde en hora punta (las 9 de la mañana) se superara el 90% de saturación y que, con horizonte 2023, sí que pasará a tener más atascos, lo mismo que pasa en el lado Llobregat de la calle Valencia (de Urgell a Rambla de Catalunya).

En la presentación de este miércoles, el gerente de infraestructuras se ha limitado a radiografiar que la afectación mayor se prevé en las calles más próximas a las afectadas pero que en cualquier caso no se espera un gran problema porque "no se toca la red básica" y porque "el Eixample es un espacio con rutinas ya establecidas". Sí que admite que habrá que hacer cambios de comportamientos, es decir, una "adaptación". Las obras se harán en dos fases, la primera en el lado mar y la segunda en el lado montaña, para garantizar que siempre hay un carril y una acera operativos. El Eixample también vivirá la afectación de las obras del tranvía: se trabajará en cuatro lotes de obra en la Diagonal.

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En la Vía Laietana, que es una reforma que está en marcha desde febrero, el día más crítico será el 7 de agosto, cuando la vía quedará cortada durante todo un día en los dos sentidos para cambiar la fase de obras, que pasarán a la acera del lado Besòs, y se trabajará entre Urquinaona y la calle Joaquim Pou. También empezarán las obras de los nuevos parques de la Marina del Prat Vermell, Torre Baró y la Colonia Castell, y las de urbanización de la calle Menéndez Pelayo y de la avenida Joan XXIII, que forman parte del conjunto de actuaciones del Espai Barça. Y está previsto acabar los trabajos de ampliación de aceras en el cruce de Pelai con Balmes.

Tres carriles bici y pintura polémica en la calle Ferran: "Es un despropósito"

Las obras de verano también incluyen la implantación de carriles bici en la calle Manso y en el Carrer de Sants y continuar con los trabajos del de Sant Andreu Sur. Y una intervención polémica para las bicis en la céntrica calle Ferran, donde, de hecho, ya se han acabado las tareas para señalizar con dibujos en el suelo y carteles que se trata de una vía ciclable en las dos direcciones. Un punto que los comerciantes de la zona consideran un "despropósito". "Lo que hacen es dar carta blanca a los ciclistas, que ya hacían lo que les daba la gana en esta calle, que tendría que ser de prioridad para peatones", dice Àngela Canet, que tiene una tienda de marroquinería en esta calle y tiene miedo de que se convierta en una "vía rápida para los riders". Comerciantes y vecinos se han encontrado, de hecho, la intervención hecha por sorpresa –"a traición", según Barca Centre– porque esperaban que se les dieran detalles en una sesión sobre movilidad planteada para la semana que viene.

A pesar de que desde la asociación de vecinos del Gòtic no ven mal la idea porque consideran que es una manera de dejar claro que la prioridad no la tienen los vehículos de carga y descarga, los comerciantes consideran el proyecto "del todo innecesario". Según el Ayuntamiento, lo que se busca es reforzar el itinerario ciclista en esta calle como parte del eje que conecta los barrios del Gòtic y el Raval desde el paseo Picasso hasta el Paral·lel. Y lo que hizo encender más los ánimos de los comerciantes es que en la documentación que se les entregó en un primer momento sobre el proyecto se hablaba de una prueba piloto de carril bici. Consultado por este diario, el gobierno municipal defendió, en abril, que lo que se quería hacer era ordenar las plazas de carga y descarga en la calle Ferran, pero no poner ninguna marca en el suelo para las bicis, que es lo que se ha acabado haciendo.