Una de cada diez playas catalanas puede haber desaparecido de aquí a 15 años

Solo el 20% de la costa tiene suficiente espacio para poder reaccionar ante la subida del nivel del mar

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10/09/2021 - 21:30 h.
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Barcelona¿Hasta cuándo el litoral catalán puede ignorar las consecuencias ya evidentes de la subida del nivel del mar? La regresión de la fachada costera es palpable y se acelera: desde 2017 hay playas metropolitanas que han alcanzado tasas de retroceso que van de los 7,5 metros anuales en Montgat a los cerca de 10 metros al año perdidos de media en Badalona. Y la situación todavía es más crítica en puntos como la desembocadura del delta del Ebro. Un 9% de las playas del país pueden haber quedado "totalmente erosionadas" en 2035. Y este es el escenario optimista, para los científicos. Además, cerca de la mitad están abocadas a pérdidas de anchura que pondrán en riesgo la actividad turística y de ocio que permiten ahora mismo. Es una situación "crítica", según el diagnóstico que hace el extenso informe Un litoral al límite encargado por el Consejo Asesor para el Desarrollo Sostenible (CADS), dependiente de la Generalitat.

La costa vive las consecuencias de un cóctel peligroso cocinado las últimas décadas en una zona que representa el 7% del territorio pero en la cual vive un 43% de la población de Cataluña. La presión urbanística ha transformado la mayor parte del litoral –se han hecho viviendas, paseos, equipamientos, puertos y carreteras–, y todo ello ha cambiado la morfología de ríos y rieras, lo que ha cortado la llegada de los sedimentos que arrastraban y que servían para alimentar las playas. Ahora, con la guinda de la crisis climática, el mar come terreno a la fachada marítima y los temporales (e inundaciones) se vuelven más recurrentes. "Asistimos a un tsunami a cámara lenta", insiste Carles Ibáñez, uno de los coordinadores del estudio e investigador y director científico del centro de resiliencia climática Eurecat. El informe propone también una serie de soluciones, empezando por la creación del Conservatorio del Litoral, que debe servir para desplegar una estrategia de adaptación, que será costosa y a largo plazo porque afectará a los 70 municipios costeros. "La diagnosis la tenemos y es exhaustiva, ha llegado el momento de actuar", ha instado el director del CADS, Arnau Queralt.

Un tren de Rodalies pasando por Sant Pol de Mar durante un temporal.

El retroceso de los deltas

Para empezar, la factura de la regresión que ya sufren las playas crece y se volverá insostenible: entre los años 2002 y 2010 se aportaron aproximadamente 775.000 metros cúbicos de arena cada año al litoral catalán, principalmente en las playas del área de Barcelona. Los costes económicos, pero también ambientales, de estas operaciones "no son viables", subraya Ibáñez. Para garantizar la arena en las playas –el 61% han perdido las dunas– hay que actuar más arriba, en los cursos de los ríos y en las alteraciones de su morfología, que han interrumpido los últimos años la llegada de sedimentos a la costa.

Este fenómeno, particularmente agravado en zonas como el delta del Ebro, es lo que provoca que la costa en este punto haya retrocedido más de 10 metros por año en la desembocadura. En el delta del Llobregat el retroceso es de casi un kilómetro, según los trabajos del catedrático de la Universidad Politécnica de Cataluña Juan Pablo Martín-Vide.

Hoy solo un 20% del litoral tiene suficiente espacio para retirarse y esquivar los efectos de la subida del nivel del mar. "¿Hasta cuándo podremos permitirnos reaccionar solo ante episodios?", se pregunta Ibáñez en declaraciones a el ARA. El informe insta a las administraciones a prepararse y "repensar el urbanismo" teniendo en cuenta esta amenaza y avisa de que es inviable pensar que todo lo que actualmente está construido se pueda proteger. El 60% de la fachada marítima del país (el 80% si no se cuentan el cabo de Creus y el delta del Ebro) está urbanizada en los primeros 100 metros junto al mar.

Comprar terrenos, trasladar equipamientos

El patrimonio en peligro, avisa Ibáñez, son, de entrada, las playas, pero también hay que pensar en otras construcciones que quedarán afectadas por la crecida del mar y están en zonas inundables o de especial vulnerabilidad. El informe señala el cas paradigmàtic de la línia R1 de Rodalies al Maresme, que diversos informes proponen que se traslade en el futuro. "Entramos en un periodo en el que algunas infraestructuras quedarán obsoletas y habrá que pensar dónde debemos hacer las nuevas teniendo en cuenta esta realidad", insiste. Se deberán priorizar las zonas más críticas y optar por la compra de terrenos y el traslado de equipamientos para generar espacios de adaptación. Esta es precisamente una de las prioridades que debe abordar el Conservatorio del Litoral. "No podemos proteger todo el litoral con espigones, que son muy costosos e ineficientes desde el punto de vista ambiental. Hace falta un urbanismo adaptativo como el que ya están haciendo Francia o el Reino Unido", corrobora el profesor de derecho administrativo de la Universitat de Girona, Josep Maria Aguirre.

El diagnóstico de los científicos también obliga a repensar los planes urbanísticos futuros, que proponen la construcción de 120.000 viviendas nuevas y que ahora la Generalitat quiere revisar porque reconoce que buena parte del litoral "ha superado su capacidad de carga", según explica el director de Políticas de Montaña y Litoral, Albert Alins. El informe hace una llamada a sumar a todas las administraciones, también a la estatal y a los ayuntamientos, para que revisen sus planes y detecten qué está en riesgo –paseos marítimos, equipamientos, infraestructuras...– para poder actuar.

El coste de adaptar kilómetros y kilómetros de fachada marítima amenazada será muy elevado, y el mismo informe hace propuestas como que una parte de la recaudación de la tasa turística se destine a nutrir el Conservatorio del Litoral (de los 19 millones de visitantes que vinieron a Cataluña en 2019, un 90% se alojaron en la costa). También plantea gravar todas las actividades que hagan un uso del litoral o crear nuevos impuestos sobre las segundas residencias en estas zonas.

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