Inmigración

Dormir en la calle para conseguir los papeles: "Parece que no quieran que los tengamos"

Esta semana cientos de personas han pernoctado en las calles de Barcelona para obtener los documentos necesarios para la regularización

Inmigrantes pasando la noche en la plaza Sant Miquel para tener lugar para regularizar su situación
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BarcelonaSon las 12 de la noche y Nancy mira una película en Netflix como hacen muchos catalanes antes de ir a dormir. Ella, sin embargo, lo hace desde el móvil, en la calle de Barcelona, resguardada del frío con un anorak que utiliza de manta. A su lado hay otra chica que duerme en el suelo tapada con varias capas. Se ha descalzado para dormir y Nancy le vigila los zapatos, aunque no sabe cómo se llama. Se han conocido en la cola que hay delante del centro de acompañamiento a la regularización de personas migrantes de la calle Miquel Bleach, que entró en funcionamiento el lunes para dar respuesta a la alta demanda. Como ellas, esta semana cientos de personas que viven y trabajan en Cataluña han hecho noche a las puertas de edificios municipales y de entidades sociales para conseguir el informe de vulnerabilidad o el padrón y completar el proceso para obtener la residencia y tener el permiso de trabajo en regla.

A la una de la madrugada ya hay una decena de personas decididas a dormir a la intemperie toda la noche para poder ser las primeras de la cola. Nancy es de Honduras, tiene 36 años y dos hijos pequeños que viven al otro lado del Atlántico. Hace tres años que llegó al Estado; primero a Madrid y, ahora, a Barcelona. Trabaja cuidando ancianos, siempre sin contrato. Cuando supo que habría este proceso de regularización se alegró mucho, pero desde entonces ha intentado conseguir los papeles en tres entidades diferentes, no lo ha conseguido y empieza a estar preocupada. Por eso ha decidido que esta noche dormirá en la calle, no quiere perder más días. "Soy la quinta, mañana seguro que me darán la cita que necesito para poder reunir los papeles que me faltan", dice esperanzada. Este año su hija mayor cumple 15 años y no quiere perderse la gran fiesta que le harán en casa: "Espero poder estar allí".

A unos 500 metros de donde duermen Nancy y el resto de personas que hacen cola está el SAIER, el servicio municipal para migrantes y refugiados, donde la situación es casi calcada. Maribel ha sido la primera en llegar y reconoce que estaba un poco asustada porque le habían dicho que habría mucha gente, pero el número de personas que pasan la noche en las puertas del edificio ha ido disminuyendo con el paso de los días desde que comenzó el proceso de regularización. Si el martes pasado había un centenar de personas, este jueves hay una decena. Una patrulla de la Guardia Urbana, que se encarga de vigilar los diferentes puntos donde hay gente durmiendo en la calle, explica que a partir de las cuatro de la madrugada empiezan a llegar más personas, pero que la afluencia ha bajado con el paso de los días.

Uno de los motivos de esta disminución es que ya hace dos semanas que se abrió el plazo para presentar las solicitudes y muchos de los interesados ya han hecho los trámites. Fuentes municipales explican que también se ha hecho un esfuerzo para evitar que la gente tenga que dormir en la calle. Ahora, el acceso al servicio se hace con unos tickets que se reparten en la cola, que indican los turnos para los días siguientes, y también hay agentes cívicos desplegados que informan de cómo funciona el servicio para desincentivar que se duerma en la calle, insisten desde el Ayuntamiento. En cambio, Maribel explica que un miembro de seguridad le ha recomendado hacer cola toda la noche para asegurarse de que al día siguiente le repartirán uno de estos tickets y conseguir una cita para obtener todos los documentos. Ya ha intentado conseguirlos en otros puntos y no ha tenido suerte. "Nos piden muchos documentos, demasiados. Parece que no quieran que tengamos papeles", se queja.

A medida que llegan otras personas y se ponen detrás de ella en la cola se va tranquilizando. Ella tiene 38 años, es de Perú y trabaja cuidando a una mujer mayor. Cuando consiga los papeles quiere estudiar enfermería, ya que hasta ahora no ha podido hacerlo. "Quiero estudiar y aprender, formarme mucho más de lo que ya sé. Y después conseguir un contrato y poder estar tranquila, trabajar y cotizar", asegura. Como Maribel hay unas 150.000 personas en Cataluña que podrían beneficiarse del proceso de regularización y en Barcelona hay una cincuentena de puntos, entre los espacios habilitados por el Ayuntamiento y las entidades sociales que colaboran, para obtener el informe de vulnerabilidad y el volante del padrón.

Comida y cartones contra el frío

Donde también se preparan para pasar la noche al ras es en la Oficina de Atención Ciudadana (OAC) de la plaza Sant Miquel, junto al Ayuntamiento de Barcelona. Hay una decena de personas, todos hombres, que hacen cola en el centro de la ciudad. Algunos ya tienen la hora de la cita, como Noman y Ashik, dos amigos de Pakistán y de Bangladesh respectivamente, pero de todas formas han decidido hacer noche para asegurarse de que consiguen el informe de vulnerabilidad. Ashik se ha comido un kebab y Noman lleva una bolsa grande con patatas fritas, pipas saladas y un litro de zumo tropical para combatir el hambre mientras espera. "¿Quieres un poco?", pregunta burlón durante la entrevista. Están sentados sobre cartones para protegerse del frío y se hacen compañía: ambos llevan dos años en Barcelona y trabajan de albañiles, pero se quejan de que ahora no tienen mucho trabajo. "Cuando tengamos papeles sí que podremos trabajar", dice Noman.

Otros como Abdulai hacen cola para conseguir el ticket, ya que no ha tenido éxito en los otros lugares donde lo ha intentado. Es de Ghana y hace siete meses que está en Barcelona. "Me han dicho que viene mucha gente así que he decidido que pasaré la noche aquí para conseguir la cita", explica, aunque no lleva ni comida ni saco de dormir. Habla inglés y francés y estudia castellano y catalán a través de YouTube. Es mecánico y confía en que, una vez tenga los papeles, pueda trabajar en su sector. De momento, sin embargo, tendrá que esperar toda la noche a la intemperie y, una vez consiga la cita, reunir todos los documentos necesarios antes del 30 de junio, fecha en que se acabará el proceso de regularización para todas estas personas. Algunas, de hecho, ya han conseguido una resolución favorable a su solicitud y ya tienen un permiso provisional a la espera de obtener los papeles.

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