España contesta Meloni y también impone controles fronterizos a los viajeros procedentes de Italia
La crisis entre Madrid y Roma escala después de que el ejecutivo italiano haya decidido mantener la suspensión de Schengen hasta el 15 de agosto
BarcelonaEl choque entre España e Italia por la crisis de Ceuta escala de forma peligrosa para los intereses de la Unión Europea. El Gobierno español ha anunciado que también impondrá controles fronterizos a los viajeros procedentes de territorio italiano, después de que el ejecutivo de Giorgia Meloni haya anunciado este viernes que mantendrá, como mínimo hasta el 15 de agosto, los controles con España impuestos a raíz de la llegada masiva de migrantes a Ceuta la semana pasada. Madrid había pedido la restitución de la libre circulación, pero ante la negativa de Roma, el ejecutivo socialista ya había advertido que tomaría "medidas" equivalentes. Y así ha sido.
"El Gobierno ha decidido restablecer de manera temporal los controles en las fronteras interiores de los puertos y aeropuertos para los desplazamientos procedentes de la República Italiana, ante la persistente presión migratoria irregular que sufre el país transalpino. Estos controles fronterizos estarán operativos a partir de las 00.00 horas de este sábado y consistirán en el control de la identidad (pasaporte) y de la nacionalidad de los viajeros y, en el caso de los nacionales de terceros estados, del visado o del permiso de residencia. Estas medidas se aplicarán de manera aleatoria y estarán en vigor hasta las 00.00 horas del próximo 7 de septiembre, salvo que un cambio en las circunstancias que han motivado su adopción aconseje modificar este plazo", ha argumentado el ministerio del Interior español en un comunicado.
Roma ha sido la capital europea que señaló con más contundencia al ejecutivo de Pedro Sánchez por la crisis de Ceuta, y ahora Madrid, tras intentar rebajar la tensión, contesta con la misma moneda.
La respuesta del gobierno de Meloni a España también había sido contundente este viernes: "Italia no acepta ultimátums ni imposiciones del extranjero en cuanto a la seguridad nacional y el control de fronteras". A pesar del ultimátum español, el ejecutivo italiano consideraba que los riesgos "de seguridad y terrorismo" para Italia aún persisten y, por este motivo, había decidido mantener las restricciones hacia "un país amigo como es España". Además, condicionaba la revisión de la normalización de la libre circulación a que España garantice que "no haya una nueva oleada" de migrantes. Por ello, el comunicado aplazaba como mínimo hasta el 15 de agosto la revisión de los controles fronterizos, una vez, según afirma, se haya superado el riesgo de "una nueva oleada de migrantes en Ceuta". Ahora habrá que estar pendientes de si hay una nueva respuesta de Roma tras la decisión del gobierno español.
Antes, el ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, había asegurado que "es difícil sostener que estas condiciones de riesgo no existen en este momento", ya que los tratados europeos permiten adoptar medidas excepcionales cuando hay un peligro potencial para la seguridad nacional. Piantedosi había insistido en que la suspensión de los controles es "temporal", que se aplica de manera selectiva y que no tiene consecuencias para los ciudadanos de la Unión Europea. También había avanzado que, una vez superado el 15 de agosto, el ejecutivo valorará si se dan las condiciones para levantar las restricciones.
El precedente de Lampedusa
En el comunicado en que Madrid pedía una rectificación de Roma, el gobierno español afirmaba que ninguno de los migrantes que accedieron a Ceuta "podía ni puede entrar libremente al espacio Schengen, ya que la ciudad autónoma goza de un estatus especial dentro de este espacio, y casi todos ya han vuelto a Marruecos". El texto, muy duro, recordaba que, según Frontex, Italia "es el estado miembro que ha registrado el número más alto de pasos irregulares en los últimos años, con cifras que duplican las de España, y que desde 2022 no ha cumplido el Reglamento de Dublín, ejerciendo una presión migratoria adicional sobre el resto de estados miembros". Un argumento que el ministerio del Interior utilizaría después para imponer sus controles contra Italia.
En el primer comunicado, en cambio, España subrayaba que nunca había impuesto controles fronterizos a Italia y que siempre había actuado con solidaridad, acogiendo parte de los migrantes que llegaron a Lampedusa en 2023 y abriendo de manera regular sus puertos a los migrantes rescatados a lo largo de la ruta del Mediterráneo central.
Finalmente, la nota insistía en el hecho de que debe prevalecer "el europeísmo, el sentido común y la buena fe". En este sentido, el gobierno español defendía que "los gobiernos existen para promover el entendimiento entre los países y el interés general de sus poblaciones, no para crear divisiones y conflictos estériles motivados por intereses electorales internos".
Medidas "injustificadas"
También por la mañana, el jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares, había asegurado que los controles italianos impuestos a los viajeros procedentes de España son una medida "injustificada" que atenta "contra la dignidad de los españoles". El ministro de Asuntos Exteriores, que se ha desplazado a Colombia para asistir a la toma de posesión del nuevo presidente, Abelardo de la Espriella, había afirmado que la situación en Ceuta está "canalizada" y había advertido que las decisiones tomadas sobre el espacio Schengen debilitan "la unidad" de la Unión Europea.
El gobierno socialista, de hecho, pidió desde un primer momento solidaridad y empatía a los aliados de la Unión Europea. Si bien es cierto que la primera respuesta de la mayoría de socios del club comunitario fue negativa para Madrid, el tono cambió el martes en una reunión de urgencia en Bruselas entre los ministros del Interior en la que concluyeron que los países de la UE expresaban el máximo apoyo a España. Ahora, sin embargo, el choque entre Madrid y Roma, dos de las capitales europeas que forman parte de la frontera sur, vuelve a ser más vivo que nunca.