Regularizaciones a contrarreloj: "No tengo ningún otro plan que tener papeles"
El proceso extraordinario acaba con cerca de un millón de solicitudes, más del doble de las previstas por el gobierno español
Barcelona / MadridEl día antes de que termine el proceso de regularización extraordinaria de migrantes aún hay quienes presentan la documentación. A Bilal, un hombre pakistaní de unos cuarenta años, le ha costado "mucho" conseguir todos los papeles, sobre todo los antecedentes penales de su país porque le habían llegado parcialmente hasta el punto de que se había planteado hacer los trámites sin adjuntar el comprobante de que los había solicitado. Finalmente el papel le llegó la semana pasada, justo a tiempo para "no tener sorpresas", dice. Por contra, lleva hasta el padrón que no se requiere. A la espera de los datos definitivos, los últimos datos oficiales de hace un par de semanas apuntaban que se han hecho 900.000 solicitudes, aunque informaciones periodísticas aumentaban las cifras hasta 1,2 millones de expedientes, más del doble de las previstas por el gobierno español (500.000).
Afzal es otro pakistaní que ha venido a acompañar a Bilal y muestra orgulloso el TIE, el documento de identidad provisional que certifica que la solicitud que entregó la primera semana del proceso está aceptada y, por tanto, pasa a ser reconocido como residente del Estado con derecho a trabajar. El "problema" –dice– es que, para hacer un contrato laboral, "las empresas solo quieren el NIE", el documento permanente que aún tardará unos días, así que muchos de los beneficiarios aún tendrán que esperar para poder trabajar legalmente y deben mantener los trabajos sin contrato ni derechos que les han permitido mantenerse y, hasta incluso, en la mayoría de los casos, enviar dinero a casa.
Ramón y Angie son un matrimonio salvadoreño joven que han estado trabajando "cuidando gente mayor, limpiando oficinas y todo lo que saliera". Viven en Santa Coloma de Gramenet y se mueven por toda el área metropolitana "para ganar un euro", conscientes de que el salario se les hace corto si cuentan los gastos del alquiler de la habitación, la comida, el transporte y "las transferencias a El Salvador" para mantener a los dos hijos pequeños. "Nuestra mayor ilusión es tener los papeles para volver a ver a los niños", exclaman la pareja. En 2022 vendieron el pequeño negocio que tenían y se marcharon de El Salvador para huir "de la violencia y dar una vida mejor" a las criaturas, explican repitiendo el deseo de quienes buscan regularizar su situación. "En este país hay trabajo, mucho trabajo, pero luego los empresarios no quieren hacerte los papeles ni esperar a que terminen los trámites", se queja ella.
Evitar las colas
La hondureña Marisol agarra con fuerza una carpeta azul contra el pecho. Dentro guarda el certificado de antecedentes penales, el volante del padrón municipal que le envió el Ayuntamiento de Barcelona (otro documento que no se requiere, pero que ha supuesto un quebradero de cabeza para los demandantes); el certificado de vulnerabilidad que le han expedido los servicios sociales, y el billete de avión que demuestra que aterrizó en Madrid en enero del 2022. Le ha costado reunir la documentación porque no ha pagado ningún servicio de asesoramiento legal y se lo ha hecho ella y, además, como trabaja limpiando casas, no encontraba el día para "perder el tiempo" en las colas de las primeras semanas del proceso de regularización. "Día que no vas a la casa, día que no te pagan y no puede ser, no salen los números", dice. Ella se muestra totalmente confiada en que en las próximas semanas recibirá la notificación de que su demanda ha sido positiva. "No tengo ningún otro plan que que me den papeles, me pueda buscar un trabajo que paguen mejor y pueda viajar a mi país para abrazar a mi hija y a mi madre", afirma emocionada.
Las entidades sociales, a quienes el gobierno español acreditó como colaboradoras para tramitar solicitudes, han denunciado que las numerosas travas del circuito no han facilitado el proceso. Por ello pidieron, sin éxito, que el plazo se alargara quince días más, hasta mediados de julio, para no dejar fuera a las personas que no han podido reunir toda la documentación. Con todo, con los datos provisionales, la regularización ha sacado a la luz una bolsa mucho mayor de lo esperada de personas que vive y trabaja sin autorización administrativa. "Es ahora o nunca o, al menos hasta dentro de mucho tiempo", llega a decir Marisol.
Quien sacará pecho del proceso de regularización horas antes de que se acabe será el mismo presidente del gobierno español a primera hora de este martes. Pedro Sánchez inaugurará la presentación del Plan de Integración y Ciudadanía y de la campaña "¿De dónde vienen? Vienen de hacer país", en la que harán piña, precisamente, con la regularización de inmigrantes y el impacto positivo para el Estado y desacreditarán, de nuevo, los discursos de la derecha y la extrema derecha contra este proceso que desde la Moncloa siempre han denunciado de "deshumanizadores". Aunque el plazo para presentar las solicitudes no habrá acabado y las cifras oficiales no se conocerán hasta el miércoles, fuentes gubernamentales ya anticipaban este lunes que se habrá superado el millón de peticiones.