Tribunales

Cinco condenados por revender por Wallapop tratamientos de fertilidad conseguidos con recetas falsas

El fraude en la sanidad pública a expensas de mujeres que intentaban ser madres supera los 200.000 euros

Una receta médica.
28/01/2026
3 min

BarcelonaConsiguieron más de 700 cajas de tratamientos de fertilidad obtenidas a coste 0 con más de medio millar de recetas falsas. Luego vendían los fármacos por debajo del precio de mercado a mujeres que no podían pagarlos y buscaban alternativas en páginas como Wallapop y Milanuncios. Una estafa en la sanidad pública a expensas de mujeres que intentaban ser madres que asciende a 226.000 euros. Estaban implicados un trabajador de un CAP y una farmacéutica de Sant Adrià de Besòs, la directora de una clínica de fertilidad de Palma y dos vecinas de Sevilla, madre e hija. Pese a que casi todos intentaron sacudirse responsabilidades presentándose como víctimas del engaño, los cinco han terminado condenados apenas mínimas una década después del fraude con una sentencia dictada un año después del juicio.

Entre los fármacos que revenían estaban, por ejemplo, el Menopur y el Gonal-f, que se utilizan en tratamientos de estimulación ovárica en procesos de reproducción asistida. Un tratamiento completo es caro: en uno de los casos que recoge la sentencia de la Audiencia de Barcelona el coste de la medicación para una mujer alcanzaba los 1.450 euros. De hecho, a veces mujeres que ya han conseguido quedarse embarazadas vienen a un precio más bajo la medicación que ya no necesitan seguir tomando. Sin embargo, en este caso no se trataba de un ejemplo de ese "mercado altruista" que los investigadores ya conocían.

Todo empezaba en el CAP Doctor Barraquer de Sant Adrià de Besòs. Jorge A. era uno de los empleados de la limpieza del centro, y en enero del 2016 empezó a llevarse talonarios de recetas –entonces aún se hacían en papel– de color rojo, que correspondían a los pensionistas ya la medicación gratuita. Hasta marzo del año siguiente también se llevó del CAP los sellos de cuatro urólogos, etiquetas de validación para las recetas y las etiquetas de 14 pacientes. Él mismo firmó 564 recetas y escribió el nombre de los fármacos que quería conseguir.

Para el segundo paso, Jorge A. acudió a una farmacia de Badalona, ​​a 12 minutos en coche del CAP donde trabajaba. La farmacéutica Susana C. le entregó gratuitamente, y sin pedir la tarjeta sanitaria de los pacientes, 772 cajas de medicamentos para tratamientos de fertilidad y estimulación ovárica, todos ellos subvencionados al 100% porque correspondían a recetas de color rojo. A partir de ese momento los fármacos dejaban de estar conservados en las condiciones necesarias y tampoco se mantenía la cadena del frío. Esto, sumado al hecho de revender medicamentos que ningún médico había prescrito, ha supuesto para todos los implicados una condena por un delito contra la salud pública. En el caso de la farmacéutica, ya jubilada, la pena es de dos años y tres meses.

Envíos a Sevilla

Jorge A. es quien ha recibido la mayor condena, de cuatro años y cuatro meses, después de haber confesado parte de su intervención en el fraude. Él mismo vendió algunos de esos fármacos directamente a otras personas o anunciándolos en internet, pero sobre todo enviaba los medicamentos a 1.000 kilómetros de distancia, a Sevilla. La tercera implicada en el caso, Inmaculada C., recibió en Sevilla 29 paquetes con entre uno y siete kilos de medicamentos que le había enviado Jorge A. y que después ella revendió. También recibió nueve envíos con entre 3 y 19 kilos de medicinas directamente desde la farmacia de Badalona. La participación de Inmaculada C. va aún más allá, porque también escribió el nombre de los medicamentos en algunas de las recetas falsificadas, y ha sido condenada a dos años y diez meses. La cuarta persona implicada, Concepción O., es la madre de Inmaculada C. Ayudó a su hija a recoger algunos de los paquetes que recibía desde Badalona y también entregó alguno a las compradoras que conseguía. Ha sido condenada a un año de cárcel.

Inmaculada C. anunciaba los fármacos en páginas de venta de segunda mano, como Wallapop y Milanuncios, y también por grupos de WhatsApp donde mujeres compartían información sobre tratamientos de fertilidad. Hizo más de un centenar de envíos a compradoras, muchos en la quinta implicada, Belén L. Esta quinta implicada en la trama tenía una clínica de reproducción asistida en Palma, y ​​dirigía a sus clientes a Inmaculada C. para que consiguieran medicamentos a mitad de precio. A cambio, Inmaculada C. le daba fármacos gratuitos para las donantes de su clínica, y la recomendaba a clientes. Belén L. no está implicada en la falsificación de las recetas y en su caso la condena es de seis meses, sólo por un delito contra la salud pública, por haber facilitado que las pacientes de su clínica tomaran fármacos sin ninguna garantía de su estado. En el juicio dijo que había intentado ayudar a algunas mujeres cuando vio que no podían pagarse los medicamentos, especialmente cuando debían repetir el proceso si no lograban quedarse embarazadas.

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