El Papa, a los presos de Brians: "Los errores de la vida no determinan la identidad de una persona"
Una setentena de reclusos comparten 20 minutos con León XIV, que les envía un mensaje de esperanza
San Esteban SesroviresEn su camino hacia Montserrat, León XIV ha hecho parada en la prisión de Brians 1, en una visita inédita que ha levantado una gran expectación entre el personal y la setentena de reclusos elegidos para asistir al acto del pequeño teatro que lucía en la pared las palabras de Mateo: "Estaba en la cárcel y vinieron a verme". El Papa ha entrado en la sala con el público de pie y con música pastoral para iniciar su discurso con una frase en catalán: "Gracias a todos por vuestro recibimiento tan lleno de simpatía y cordialidad".
El auditorio entonces ya estaba emocionado por las palabras de Josefina y Montserrat Benavente, dos presas que no podían ocultar la "emoción" por el hecho de que el pontífice haya hecho un hueco para acercarse a un colectivo tan "invisibilizado". Han explicado vidas complicadas, errores que han tenido que pagar perdiendo la libertad, pero también han expresado hasta qué punto "creer y la fe" los ha hecho reconectar con la vida. "Gracias a la fe, soy mejor persona", ha afirmado Montserrat Benavente, que se ha fundido en un sentido abrazo con el pontífice, a pesar de que minutos antes, mientras esperaba que el acto comenzara, decía que sabía que "al Papa no se le puede tocar".
León XIV ha querido llevar a la prisión un mensaje de esperanza, una defensa clara de las segundas oportunidades en la vida, y también palabras para reconfortar a los reclusos que han de estar "lejos de sus seres queridos". Les ha dicho que son "dignos" y les ha asegurado que "los errores de la vida no determinan la identidad de una persona". La prisión es un castigo terrenal, pero "no hay ninguna situación que haga al Señor apartar su mirada", ha añadido para añadir que el amor de Dios es "misericordioso" aunque hayamos "hecho el mal".
"Cuando os venga la tentación de sentiros menos o penséis que no vale la pena continuar adelante, alzad vuestra mirada", ha indicado dirigiéndose a los presos, a quienes ha pedido que continúen "soñando el sueño de Dios". León XIV ha asegurado que ser cristiano "no consiste en no equivocarse" sino en "la capacidad de convertirse, arrepentirse, enmendarse y, sobre todo, reconciliarse y perdonar" para "comenzar de nuevo".
Antes de que el Virolai pusiera punto final al encuentro, el Papa y los presos se han intercambiado regalos simbólicos. Por parte de los internos, un cuadro y un plato de cerámica que se han elaborado en los talleres formativos y, del pontífice, un retrato de la Virgen María. El Papa ha abandonado el pequeño teatro saludando al público, con alguna selfie y muchas manos estrechadas. "Es histórico, nunca habría imaginado que lo tendría tan cerca", decían dos funcionarias. Para conmemorar la visita, en todos los comedores de las prisiones catalanas se servirán canelones, una comida reservada para las grandes ocasiones. Ahora bien, si el Papa es el representante de Dios en la tierra, ha quedado claro que en Brians reina la ley terrenal. Una vez León XIV, las autoridades civiles y eclesiásticas han abandonado la sala, el resto de mortales han tenido que esperar en el interior, sin moverse. "Primero hay que hacer el recuento de presos". En la puerta, un funcionario pasaba el detector por los cuerpos de los presos. Las normas de la prisión.