Sociedad 29/10/2021

El Cumbre Vieja amenaza un municipio turístico

La alta actividad sísmica y la emisión de gases hacen prever que el volcán seguirá activo unos días más

Ara
3 min

BarcelonaYa son 2.183 los edificios que el magma del Cumbre Vieja se ha tragado en 39 días de erupción. En las últimas horas las coladas han avanzado a un ritmo constante, que obliga a estar pendientes de la evolución de la calidad del aire y de los trayectos que seguirán dos de los ríos de lava, que amenazan un barrio de una localidad turística y que parece que llegarán al mar. 

No hay ningún indicio científico sobre si el volcán está parando su actividad, pero la geóloga de la Universitat de Barcelona Meritxell Aulinas sostiene que hoy por hoy “no parece que tenga que acabar pronto”, teniendo en cuenta la alta intensidad sísmica en la zona y la gran presencia de gases. En una entrevista a través de Instagram Live y a pie de terreno, la científica ha afirmado que una vez las bocas eruptivas se calmen, todavía tendrán que pasar “meses, si no un año” antes de que se pueda volver a pisar el terreno. Y todavía mucho más hasta plantearse la reconstrucción. Las lavas –ha explicado– están muy calientes (400 o 500 grados lejos del volcán) y además hace falta que primero dejen de liberar los gases.

De momento, más de 7.200 residentes del regazo del Cumbre Vieja han tenido que ser desalojados o bien porque su casa ha quedado bajo la lava y la ceniza o por el riesgo debido a la volatilidad de la erupción. El presidente de las Canarias, Ángel Víctor Torres, anunció que la semana que viene se podrían adjudicar los 18 primeros pisos adquiridos como solución provisional para los afectados.

De la decena de coladas aparecidas preocupa una especialmente, que la unidad militar de emergencias (UME) ha denominado la tres, y que ha quedado parada a solo una veintena de metros de una pista que se utiliza para acceder al municipio turístico de Puerto Naos, donde ya no queda nadie por precaución. Este río se desprendió de la colada principal el miércoles por la tarde y ha llegado a una velocidad de 20 metros por hora, arrasando casas a su paso. La colada ocho se ha reactivado, alimentada por el magma nuevo que sale de la boca principal, y avanza en dirección al mar, con la incógnita de si acabará cayendo por los acantilados y formará un nuevo delta lávico, que sería el segundo del Cumbre Vieja.

Para Aulinas, la formación de este nuevo delta dependerá de la efusividad de las erupciones y de si las coladas avanzan siguiendo trazados ya marcados o no. En todo caso, la geóloga asegura que en ningún caso supone un peligro añadido porque estas franjas de lava ganadas al mar no son más que añadidos a la “corta plataforma insular de la isla de La Palma”, la más joven del archipiélago. Según los cálculos del satélite Copernicus, ya son 911 las hectáreas cubiertas por la lava, que ha acabado con casas, empresas y un gran número de plantaciones, sobre todo plataneros.

Mientras el volcán expulsa material piroclástico, la actividad sísmica también sigue imparable. Más de 60 terremotos –una decena de los cuales han superado la magnitud 3– han hecho temblar la isla y añaden todavía más temores entre los vecinos, que también contemplan cómo aumentan los niveles de dióxido de azufre. Con todo, el Cabildo de La Palma asegura que la calidad del aire es buena en la mayor parte de la isla, pero la concentración de partículas en los municipios más próximos a la erupción obliga a las autoridades a recomendar a la población que no ha sido desalojada que lleven la mascarilla FFP2, que filtra el aire inhalado.

Bombardear el volcán

En medio de la desesperación y la incertidumbre por la continuidad de la erupción, el presidente del Cabildo de La Gomera, Casimiro Curbelo, se descolgó con una propuesta de bombardear el volcán para intentar reorientar el curso de las coladas y evitar así agravar el alcance de la destrucción. Una vulcanóloga que pide el anonimato ha atribuido la idea a una "ocurrencia" de un político sin conocimientos ni asesoramiento científico y ha explicado al ARA que una intervención de este estilo puede ser peligrosa porque, "al desconocer la estructura interna del volcán", el proyectil puede acabar por "romperlo" y provocar que la lava se desboque sin control.

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