El Govern prevé recuperar la "normalidad" en Cercanías a partir del lunes
El servicio se ha reanudado este martes a medio gas mientras Adif descarta un sabotaje o ciberataque en el fallo en su centro de control
BarcelonaCercanías vuelve a funcionar este martes después de siete días de un caos sin precedentes que este lunes acabó con dos destituciones en Renfe y Adif. Lo hace, eso sí, a medio gas, con numerosos cortes de líneas y tramos y hasta diez servicios alternativos por carretera. La situación se alargará a lo largo de toda la semana, mientras continúan las inspecciones de seguridad en la red a raíz del accidente mortal en Gelida que se produjo hace una semana. La consellera de Territorio y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, ha explicado que la previsión es recuperar la "normalidad" al servicio el próximo lunes, ya sin servicios alternativos en el gran grueso de las líneas.
A lo largo del fin de semana se irá retomando la circulación en los tramos bajo evaluación y, en estos momentos, Adif trabaja en 29 puntos donde se han detectado incidencias. Pese al restablecimiento del servicio con "normalidad" el lunes, continuarán los cortes en el R3, por obras anteriores al accidente, y en el R4, a raíz de la caída del muro en Gelida. Por otra parte, Renfe y Adif siguen trabajando para habilitar los tramos cortados tras el doble fallo técnico de este lunes, que dejó sin trenes a toda Catalunya hasta dos veces en la hora punta de la mañana. Un fallo, por cierto, que el presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña, confirmó que no tuvo que ver con ningún "sabotaje ni ciberataque", sino con un error en un nuevo software "de última generación" que confirmaron con la empresa proveedora. Ha garantizado que el problema ya se ha resuelto.
La incidencia de este lunes volvió a poner en entredicho la capacidad de Renfe, Adif, el gobierno español y la Generalitat para garantizar el servicio de Cercanías. En este escenario, el Govern se compromete a trabajar con todas las partes para acelerar el despliegue del plan de choque para mejorar la información a los usuarios y estar encima de Transportes para que se ejecuten los recursos que ha prometido inyectar en la red —ya se ha anunciado una inversión extra de 1.700 millones—. En rueda de prensa este martes, Paneque no ha entrado a valorar las destituciones del director operativo de Cercanías, Josep Enric Garcia Alemany, y la del director de operaciones de Adif, Raúl Míguez Bailo, decisión que asegura que no fue pactada con el ministro de Transportes, Óscar Puente. "Hemos trasladado que cada uno debe asumir su responsabilidad, de la forma que crea conveniente", ha dicho la consellera. Y entre estas soluciones, ha añadido, no está llevar Renfe y Adif ante los tribunales, tal y como le ha pedido Junts. "No soluciona nada", ha mantenido.
Pese a las peticiones de dimisión de la oposición —también de la propia consellera de Territori—, el Govern también rechaza que la crisis de movilidad en el país deba traducirse en asunción de responsabilidades dentro de la Generalitat. Paneque ha cerrado filas con su equipo, descartando "absolutamente" que deba haber dimisión alguna en Territorio, empezando por sí misma, si bien admite que hay margen de "mejora" en algunos aspectos, como la información disponible. En todo caso, insistió en que la Generalitat acompaña y "vigila" el trabajo de Renfe en este sentido, pero que la responsabilidad en este campo también es del operador.
Servicio alternativo
Este martes los trenes de las líneas con mayor grosor de pasajeros han combinado la circulación con tramos habilitados sólo por carretera, con una flota total de 146 autobuses a disposición de los usuarios. En la R1, por ejemplo, se ha habilitado el servicio alternativo entre Arenys y Maçanet, mientras que en la R4 ocurre lo mismo entre Sant Sadurní d'Anoia y Martorell Central y entre Terrassa y Estació del Nord-Manresa. Los trenes, en cambio, prestan el servicio en todo el recorrido de la R2, norte y sur. El portavoz de Renfe, Antonio Carmona, ha defendido que el servicio actual es "suficiente para garantizar la movilidad de las personas que quieran utilizar Cercanías" y ha asegurado que el objetivo es "recuperar la confianza de los viajeros" lo antes posible.
Una semana después, la Generalitat empieza a poner cifras al coste de las medidas excepcionales para facilitar la movilidad durante la crisis de movilidad en el país. En concreto, el levantamiento del peaje en la C-32 tras el corte de la AP-7 ha costado 600.000 euros diarios. A ese dinero hay que añadirle el millón de euros que costó el primer dispositivo de buses para reforzar a los corredores interurbanos, según ha trasladado Paneque. La consellera ha confirmado que, una vez cerrada la crisis, se sentarán con el ministerio de Transportes para ajustar cuentas sobre los planes alternativos de transporte. "Hay cuestiones que derivan en responsabilidad del ministerio, será con ellos con quien tendremos que negociar", avisó.
Gratuidad
Además, durante un mes y para compensar las molestias, los abonos de Cercanías, Regionales y Media Distancia son gratuitos. Los billetes gratis se pueden adquirir en las taquillas o máquinas de autoventa de las estaciones, si bien sobre el terreno -y pese a los 700 informadores desplegados para la reanudación del servicio- no todo el mundo se ha enterado, tal y como ha podido comprobar el ARA.
Los que han optado por la alta velocidad tampoco han tenido una mañana plácida, con trenes que acumulaban más de una hora de demora. Fuentes de Renfe han admitido que las limitaciones de velocidad de Adif -a raíz del accidente mortal en Adamuz- impactan en todos los operadores y afectan también a los turnos de los maquinistas, lo que ha provocado retrasos por relevos al frente de los trenes. Todo ello ha sumado porque una decena de plataformas de usuarios de los trenes, entre ellas la Asociación Promoción del Transporte Público (PTP) y Dignidad en las Vías, hayan convocado una manifestación en Barcelona para el próximo 7 de febrero. Una marcha que quiere denunciar la "desinversión sistemática" en la red ferroviaria y que irá desde la Estación de Francia a la plaza Sant Jaume. El Govern mantiene que la respeta, pero descarta participar.