El Govern insta a definir al menos seis estaciones de autobuses en Barcelona para asumir toda la demanda
El sector asegura que está "salvando la movilidad en Cataluña" después de la crisis de Cercanías
BarcelonaEl secretario de Movilidad e Infraestructuras de la Generalitat, Manel Nadal, ha admitido hoy que Barcelona necesita "al menos cinco o seis estaciones e intercambiadores" de autobuses para poder hacer frente a la fuerte demanda que vive el sector en los últimos años, y más especialmente desde enero, cuando estalló la crisis de Cercanías. Lo ha dicho en un acto de la patronal del sector, la Fecav, que este martes ha presentado –junto con el Centre d'Estudis del Transport Terminus– el libro El autobús y el autocar en Cataluña, el primer ejemplar que recoge toda la historia del sector, escrito por el experto Joan Carles Salmerón. En el acto el secretario de Movilidad se ha dirigido al conjunto de empresarios, a quienes también ha puesto deberes.
Nadal ha asegurado que "el sector del autobús se ha convertido en una pieza esencial en el transporte" en Cataluña y ha dicho que los autobuses no deben ser nunca más complementarios al tren, sino que "deben poder competir". Por ello Nadal ha apuntado que hay que "repensar" el modelo y también las estaciones. "La patronal, el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat deben hacer un trabajo conjunto", ha dicho Nadal.
Entre los puntos que el Govern considera estratégicos está la nueva estación proyectada en la plaza Espanya para aliviar las entradas por el corredor del sur, la nueva estación de autobuses de la Sagrera –actualmente en construcción– y mejorar las estaciones del Nord y de Fabra i Puig, que ya funcionan al límite de sus capacidades. Además, también ha advertido de la necesidad de mantener la estación de autobuses de Sants, aunque el actual proyecto de renovación de la estación no la prevé, y definir una nueva estación en la Diagonal. A pesar de este apunte, esta vez Nadal tampoco ha querido detallar dónde se situaría exactamente, uno de los aspectos más polémicos de esta nueva infraestructura. Sobre la mesa hay dos posibilidades: en la zona universitaria, en la entrada de la ciudad, o bien más al centro, en la plaza Francesc Macià, para conectar con la futura L8 de FGC.
Deberes para el sector
"Estamos salvando la movilidad en Cataluña", ha asegurado a su vez el presidente de la patronal, José María Chavarría, que se ha enorgullecido de la tarea que están haciendo las empresas de autobuses para reforzar líneas y traer autobuses de otros lugares del Estado "para no dejar a ningún pasajero en las paradas". La demanda se ha doblado en solo cinco años, y se ha pasado de los 50 millones de viajes en 2021 "a los casi 100 millones que se esperan este 2026", ha dicho Chavarría.
En este sentido, Nadal les ha agradecido el esfuerzo pero también les ha puesto deberes. El secretario ha argumentado que para hacer frente a toda la demanda creciente –y que continuará aumentando con la previsión de obras en Rodalies– habrá que "ampliar flotas" de forma "más moderna". "De los 1.500 autobuses interurbanos no hay más de 30 que sean eléctricos –les ha reprochado– y, por tanto, hay un trabajo extraordinario en descarbonizar la flota", ha insistido.
Las concesiones, la lucha de fondo
El intercambio de argumentos entre el Govern y la patronal de los autobuses llega en un momento clave para el sector. En 2028 se acaban las concesiones, que están prorrogadas desde hace 25 años, y la Generalitat aún debe decidir qué hará: si hará nuevos concursos para actualizar el modelo o si las volverá a prorrogar. La Autoridad Catalana de la Competencia (ACCO) ha recomendado varias veces que estas concesiones no se vuelvan a prorrogar y que se fomente la competencia para mejorar en servicios, precios y sostenibilidad. Pero el sector hace años que presiona para mantenerlas.
Este martes la palabra concesiones no ha aparecido en ningún momento en el acto que ha aglutinado a todo el sector, y a la vez, ha sido la primera vez que se ha evidenciado la buena sintonía entre el Govern y las empresas.