Movilidad sostenible

El gran salto de la Girocleta, el sistema de bici pública más singular

Creado en 2009 y con un modelo único de gestión directa, este 2026 se expandirá por primera vez en Salt

Pere Casas, jefe de movilidad del Ayuntamiento de Girona, en el almacén donde se repara y pone a punto la Girocleta, la bici pública de Girona.
4 min

GeronaMantiene la misma tarifa anual desde 2009, cuando se creó. Pero su oferta no ha parado de crecer de forma sostenida. Lo utilizan casi 6.000 personas en una ciudad de poco más de 100.000 habitantes, un 15% más cada año. Y no cuesta más que el servicio de mantenimiento de una línea de autobús al año, 300.000 euros, con nueve personas en plantilla. Hablamos del servicio de bicicleta pública de Girona, la Girocleta, que se creó hace dieciséis años siguiendo el modelo del Bicing y se ha convertido en un modelo de éxito en la movilidad sostenible en las ciudades intermedias siguiendo dos principios muy claros: ser barato, sobre todo, y tener un crecimiento muy limitado y sostenido, con una media de una o dos estaciones nuevas cada año UdG– para evitar su colapso.

Sin embargo, este 2026 la Girocleta dará su primer gran salto: dejará de ser una bicicleta de ciudad para ampliarse al área urbana más cercana. Aprovechando las obras del BRCAT, el nuevo carril bus rápido y también de bicicleta que une Girona con Salt, se instalarán tres nuevas estaciones que unirán la capital gerundense con el vecino municipio. En paralelo también se realizarán cuatro nuevas estaciones en Girona. Así pues, se pasará de las 35 actuales a 42 –cuando nació, el servicio contaba con 8 estaciones–. "Se ha pasado de unos 600.000 usos a unos 700.000 en 2025 y de 4.900 usuarios a casi 6.000. Podemos estar muy contentos", detallaba a finales de año el concejal de Movilidad y Espacio Público de Girona, Isaac Sánchez. Ahora bien, precisaba también que la forma de "impulsar" el servicio es velar también para que "funcione correctamente".

Taller de reparación de Girocletes, en el barrio del Pont Major de Girona.

Esta es la principal manía de Pere Casas, técnico de movilidad del Ayuntamiento de Girona, desde que se creó el servicio de bicicleta pública en 2009. Primero se hizo gracias a una subvención de la Generalitat de la mano de una empresa privada y se escogió el nombre a través de una encuesta pública. Pero en el 2013, cuando Icnita decidió cerrar, se encontraron ante una disyuntiva: "O la Girocleta moría o nos encargábamos nosotros. Y nos lanzamos a la piscina", explica desde el modesto taller en el Pont Major –un espacio que desde fuera podría parecer un parquing de un edificio biciclo–, donde cada uno de ellos–. Gerona se convirtió así en la primera ciudad del Estado con gestión 100% directa del servicio de bicicleta pública. "No conocemos a nadie que también se gestione el sistema tecnológico", precisa Casas, consciente de que el servicio que ofrecen al usuario es bastante antiguo pero funcional.

La copia de la Ganxeta, el modelo de Reus

Hace dos años el Ayuntamiento de Reus llamó a la puerta de la Girocleta para reproducir el modelo en la ciudad de Reus, y hace un año se inauguró la Ganxeta, con un sistema de bicicletas también barato –sin el uso de bicicletas eléctricas– y con la planificación de un crecimiento sostenido. "En Catalunya hay muy pocas ciudades medianas que tengan un sistema de bicicleta pública y, como técnico, no lo entiendo –exclama el técnico de movilidad de Girona–. Porque es un sistema muy barato, en comparación con otros sistemas de transporte público, y ayuda a mucha gente. Animo a dar el paso, porque lo que recibe el ciudadano por su coste es un valor añadido muy alto".

Descarga de una de las tres furgonetas eléctricas con remolque que redistribuye Girocletes. En todo el servicio trabajan nueve personas.

¿Pero qué cambia en una ciudad cuando se despliega un servicio de bicicleta pública? La Girocleta nació con el objetivo de que más gente pedalease a la ciudad. Y el objetivo se ha logrado más. Según datos de la ATM de 2023, de acuerdo con el Plan de Movilidad Urbana Sostenible Supramunicipal de Girona, un 9,8% de los desplazamientos se realizan en bicicleta, uno de los datos más altos del Estado. Esto en paralelo a haberse convertido en capital ciclista del sur de Europapero en el terreno deportivo, no el de la movilidad. Ahora bien, si desde el Ayuntamiento se buscaba que más gente diera el paso de comprarse una bicicleta propia, según Casas, la Girocleta ha acabado haciendo lo contrario: la gente prefiere el uso compartido para evitar robos o el espacio de guardar la bici en casa. El jefe de movilidad también descarta que la bicicleta pública "saque coches", sino que, en el caso de Girona, con trayectos de media de entre siete y ocho minutos, "sustituye el ir en autobús oa pie".

Ahora la Girocleta afronta el despliegue en Salt, que consideran "orgánico" por el hecho de compartir trama urbana, pero descartan de forma vehemente dar el salto a la bicicleta eléctrica por razones de costes. Con sus característicos colores –el cuadro verde, el guardabarros amarillo y las ruedas rojas–, está pensada para que "sea incómodo" y, de este modo, los desplazamientos sean cortos. Así se aseguran también menos robos y vandalismo. "Antes una girocleta costaba 350 euros y desde la pandemia cuesta 700 –explica Jordi Masó, responsable técnico del servicio de la Girocleta dentro de Transportes Municipales del Gironès (TMG)–. Si fueran eléctricas costarían 2.000 euros y haría falta mucho más mantenimiento".

Baik, el nuevo modelo de ebicio compartida de Manresa

Existen muchos modelos de bicicleta pública, así como de gestión. Mientras que Girona y Reus han apostado por un sistema de estaciones con bicicletas baratas ancladas, Manresa acaba de poner en marcha Baik, el nuevo servicio municipal de alquiler con una flota de 200 bicicletas eléctricas que hace un guiño al dialecto manresano. En su caso se trata de un sistema de suscripción por días o meses de bicicletas que pueden aparcarse en cualquier parking convencional -no hay estaciones-. Tiene un servicio de reparaciones en 48 horas y garantía antirrobo. El proyecto del servicio de bicicletas está valorado en 590.000 euros, licitado a una empresa privada, y se financia con una subvención de los planes de sostenibilidad turística en destino de los fondos europeos Next Generation.

stats