Crisis migratoria

"A las mujeres embarazadas se nos devuelve a Marruecos?"

La asociación de vecinos del barrio periférico ceutí de La Reina improvisan un campamento que acoge a un centenar de mujeres e infantes

El polideportivo del barrio de La Reina se ha convertido en un espacio de acogida para mujeres y niños.
09/08/2026 - 08:02 h.
4 min

Fátima (Tetuán, 34 años) se acerca a un grupo de mujeres mientras se toca la barriga. Está embarazada de seis meses. Hasta ahora no tenía muchas molestias –"Estaba tranquila", dice mientras se mira el vientre–, pero desde que llegó a Ceuta la cosa ha cambiado y cada día nota a la criatura. Se lanzó al mar, con los riesgos físicos que eso supone, para huir de Marruecos, adonde no quiere volver de ninguna manera. Nos entendemos gracias a Jadira, una mujer de origen marroquí que vive en Ceuta desde hace muchos años.“¿Tienes familia en Marruecos?”

La respuesta, cuando la Jadira le traduce la pregunta, la puede entender al instante incluso quien no sabe árabe: levanta la mano con la palma hacia arriba y mueve la muñeca de un lado a otro indicando indiferencia. “Con la familia no puedo contar”, dice. Sola y con una criatura en camino, el futuro no lo visualiza en el país alauita. En Marruecos, el estigma social y cultural pesa mucho sobre las madres solteras. Organizaciones por los derechos humanos han denunciado la violencia intrafamiliar que sufren estas madres y que muchas veces acaba con la expulsión del hogar familiar. En destierro. Las relaciones sexuales fuera del matrimonio son ilegales según el Código Penal del país, que deja a las mujeres sin apoyo familiar y legalmente poco protegidas.

La Fátima desea una vida mejor, para ella y para su hijo, y de entrada la desea en la Península, a pesar de no dominar el castellano, donde confía poder dar a luz. Por eso dice que vale la pena esperar el tiempo que haga falta, aunque suponga dormir una noche más en la calle –este sábado ya serán nueve–, a la espera de ser acogida en algún centro. Ahora es ella quien lanza una pregunta, consciente de que ha entrado al Estado evitando la policía.

¿A las mujeres embarazadas se nos devuelve [a Marruecos]?

Demasiadas esperanzas depositadas en una respuesta que no tengo clara. La ley española excluye a las mujeres embarazadas de los procedimientos de devolución inmediata o en frontera. A priori, la expulsión está prohibida si se pone en riesgo el embarazo y la salud de la madre. Y el sistema público de salud garantiza el parto.

Un campamento íntimo

Esta joven marroquí no es la única que se pregunta si puede ser retornada. Es una preocupación compartida por el centenar de mujeres –algunas con criaturas– y chicas adolescentes con quienes convive desde hace unos días en el polideportivo del barrio periférico de La Reina. Los vecinos han improvisado un campamento para acogerlas. “Allí hay otra mujer embarazada que está de muchas más semanas”, señala una de las voluntarias. Una cancha donde hace poco más de una semana se disputaban partidos de baloncesto y fútbol de los niños de la zona, ha pasado a estar ocupada por tiendas de campaña, jergones, mantas, sacos de dormir y algún colchón. Además de carpas, sábanas viejas han sido convertidas en toldos para tener un poco de sombra. Algunas chicas reposan allí, otras hablan tranquilas o se peinan entre ellas y se arreglan como pueden el maquillaje que llevaban, que la humedad ha difuminado. Lo hacen con los pocos objetos personales que consiguieron salvar de la travesía nadando. Objetos que hoy les permiten preservar una cierta cotidianidad íntima. “Todas las mujeres que nos encontrábamos solas por la calle o en la montaña, medio escondidas, las hemos acogido”, explica Abdelah, presidente de la asociación de vecinos. También han decidido instalar una reja de hierro que blinda la entrada, donde se hacen turnos para vigilarla. El espacio, autogestionado por los vecinos, tiene luz verde del gobierno de Ceuta, que es el único plan B que ha encontrado ante unos recursos públicos sobrepasados. Lo mismo ha pasado en el barrio de El Príncipe. No hay cifras oficiales sobre cuántas mujeres entraron a Ceuta y cuántas quedan. Estos días diferentes organizaciones de la ciudad autónoma se han reunido con la secretaría de estado de Igualdad para abordar la situación particular de las mujeres y chicas y la necesidad de que estén en espacios seguros. “Tienen necesidades específicas y son perfiles más vulnerables”, recuerdan desde la Federación Sur Acoge. En su desplazamiento migratorio, no solo entra en juego la condición de extranjera, sino también factores vinculados al género que las exponen a riesgos de violencia sexual y agresiones físicas o psicológicas que aumentan ante la falta de recursos. Sin recursos económicos

Al mediodía llega la Cruz Roja. Trae comida, pero sobre todo productos de higiene, pañales y toallas. Afuera han instalado un lavabo portátil. Es “insuficiente”, denuncia Abdelah, pero reconoce que es más que nada. “Estoy más tranquila”, dice Meriem (Casablanca, 37 años) chapurreando un castellano que evita que Jadira haga de traductora. Ella y sus dos hijos pequeños llegaron al polideportivo un poco más tarde que Fátima. En Marruecos trabajaba limpiando casas, pero no ganaba lo suficiente para vivir en una ciudad, Casablanca, sola y con dos hijos –el marido la abandonó–: la vida se ha encarecido los últimos años. Casablanca vive un boom de inmuebles de lujo y grandes inversiones en infraestructuras para prepararse para el Mundial de 2030. Meriem tiene una compresa entre las manos. “Suerte que nos han dejado limpiarnos un poco”, dice mientras alza el producto de higiene menstrual. Las mujeres que la rodean ríen, pero ella no se avergüenza. Esto también lo comparten.

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