El Papa carga contra la hipocresía: "Nadie puede arrodillarse ante el Señor y menospreciar al hermano"
En su primera misa en el Estado, León XIV reclama una fe comprometida con los más necesitados
MadridDespués de poner deberes a los políticos en una contundente intervención en el Palacio Real de Madrid, este domingo el Papa ha puesto deberes a los católicos. En lo que ha sido su primera misa en el Estado, León XIV ha enviado unas consignas muy concretas a los creyentes: que practiquen una fe cotidiana y se comprometan "personalmente" en la construcción del bien común. Pero sobre todo ha apelado a dejar de lado la hipocresía: "[La religiosidad] es una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano", ha dicho el Papa durante la homilía de la multitudinaria misa celebrada este domingo por la mañana en la plaza de Cibeles de Madrid. León XIV también ha defendido una religiosidad que no sea "un museo del pasado para visitar".
Horas antes de la celebración ya se aproximaban a los alrededores de la zona muchos ciudadanos que querían asegurarse un lugar desde donde poder ver, o como mínimo escuchar, al Papa. De hecho, un amplio dispositivo de seguridad prohibía a partir de las 9 horas de la mañana –la misa ha comenzado a las 10:30 horas y ha durado dos horas– acercarse a la plaza y sus proximidades. La misa ha sido otra celebración masiva en la que la capital española se ha desbordado. Las 380.000 entradas asignadas han sido claramente insuficientes y esto ha provocado que hubiera 720.000 personas por los alrededores de la plaza, entre la frustración por no haber podido ver la misa desde Cibeles –muchos con entrada, lo que evidencia el caos– y la alegría de vivirlo junto a otros creyentes en el centro de Madrid. Esto no ha impedido momentos de indignación entre los asistentes, que allí donde no se oía la celebración han proliferado entre asistentes venezolanos, brasileños y familias enteras madrileñas –algunas del Opus– y de otros puntos del Estado.
Es el caso de Monseñor Héctor, que ha venido expresamente de México para la misa. No le han dejado pasar, a pesar de que tenía entrada. Pero, para él, "ha valido la pena venir porque se siente la catolicidad, la fe" estando por los alrededores con el resto de personas. Percibe, con la visita del Papa, que "el enfriamiento" de la religiosidad que ya había predicho la Virgen de Fátima se empieza a revertir "poco a poco". Lo mismo que piensa un grupo de setenta jóvenes que vienen con monseñor Javier Mateos de la parroquia de San Francisco Javier de Cartagena. Antes de la misa, han cantado canciones religiosas de todo tipo: "Hay un rebrote de los jóvenes", sostiene Mateos, que lo vincula a una sociedad que les "ha dejado de dar valores". "La vigilia fue brutal, pero hoy aún más", sentencia.
Enfrente de la fuente de Cibeles se ha levantado el altar, mientras que a pie de calle también había zonas reservadas para las autoridades, con la Casa Real al frente, y dos milers de religiosos. También se ha reservado una pequeña zona con sillas para las empresas que han patrocinado el viaje aportando grandes cantidades de dinero, desde la constructora ACS, hasta El Corte Inglés o Mapfre. Por parte del gobierno español ha asistido la ministra de Educación, Milagros Tolón (PSOE). También han asistido a la misa el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde, José Luis Martínez Almeida; y de Vox su portavoz en el Congreso, Pepa Millán.
Compromiso con los necesitados
Bajo un sol de justicia, León XIV ha apelado, ha reclamado una fe comprometida con los más necesitados –ha citado a San Juan de la Cruz "encarcelado en Toledo por querer reformar la orden del Carmelo devolviéndola a la austeridad"–, pero también una fe abierta y compartida: "Que no nos encierre en una devoción privada, sino que nos envíe a regar a los hermanos, a las familias, a los pueblos, a quienes sufren o han perdido la esperanza", ha dicho durante la homilía. La Iglesia hace tiempo que vive con preocupación el auge de nuevas espiritualidades fuera de los círculos eclesiásticos institucionales y que ponen en el centro únicamente la experiencia emotiva. La Conferencia Episcopal Española, por ejemplo, ha señalado el caso de grupos cristianos como Hakuna al que, por ejemplo, se ha abrazado el gobierno de Ayuso (PP).
Después de la celebración, León XIV ha participado con el papamóvil en la procesión del Corpus con un recorrido de 3 kilómetros por el centro de la capital española que se ha llenado de alfombras de flores multicolores. En concreto, se han colocado 130.000 claveles amarillos y blancos colocados por 160 voluntarios.
Grito por la laicidad
Pero en el marco del viaje del Papa a España, y que incluye su paso por Cataluña con una misa en la Sagrada Familia, hay quien también ha denunciado la implicación de las instituciones públicas, y por tanto de recursos públicos, en la visita teniendo en cuenta que España es un país aconfesional. "Nos preocupa que esta visita de carácter religioso sea tratada por las instituciones como una visita de Estado, con el despliegue de recursos públicos que ello implica. Esta confusión debilita la neutralidad institucional y perpetúa un trato privilegiado que contradice el principio de aconfesionalidad reconocido constitucionalmente", han denunciado desde la campaña Yo no te espero a través de un comunicado. La campaña incluye entidades como la Fundación Ferrer i Guàrdia.