Coronavirus
Sociedad 14/10/2021

Se van las restricciones pero la mascarilla se quedará todo el invierno

Catalunya es uno de los territorios con menos casos de covid de Europa

5 min
Evolución del covid  en Europa.

BarcelonaLas restricciones a la interacción social se han ido suprimiendo gradualmente y este viernes Catalunya dará "un paso de gigante hacia la normalidad", dijo el martes el president de la Generalitat, Pere Aragonès, después de anunciar la recuperación casi total de la presencialidad en las actividades sociales y culturales. Pero a corto plazo no se prevén cambios en el uso de las mascarillas, que se quedarán como mínimo hasta la primavera de 2022. El conseller de Salut, Josep Maria Argimon, ha confirmado este miércoles que la medida de prevención seguirá siendo necesaria en los espacios interiores durante el otoño y el invierno porque son las épocas de más incidencia de otros virus respiratorios, como la gripe y el virus sincitial (VRS), causante de la bronquiolitis infantil.

"El año pasado no vimos otros virus y ahora ya vemos casos de VRS. Tenemos que ver qué pasa con la gripe", ha advertido Argimon. Así, solo cuando pasen los meses de más frío el conseller ha abierto la puerta a la supresión total de la mascarilla como ya se hace en buena parte de los países europeos. De momento, y sin concretar ninguna fecha, Argimon ha dicho que serán los centros educativos, en concreto las escuelas, los primeros lugares que podrán prescindir de ella.

Sin embargo, el debate sobre la mascarilla no es una prioridad para las autoridades sanitarias, que además la siguen viendo como un símbolo para que la población tenga presente que la pandemia no se ha acabado. Desde el Govern piden cautela con la idea de deshacerse de ella y señalan que todavía hace falta para controlar la epidemia "en los espacios donde es obligatoria actualmente"; es decir, en los espacios interiores y en los lugares donde no es posible mantener la distancia de seguridad. Unas declaraciones muy alineadas con las de la ministra de Sanidad, Carolina Darias, que tampoco prevé el fin inmediato de la mascarilla: "Tenemos que ir paso a paso, hacer bajar todos los indicadores, y las mascarillas tienen una función fundamental porque sabemos qué importancia tiene la transmisión del virus por aerosoles en los espacios interiores. Además hay una ley que regula su uso, así que de momento las mascarillas han venido para quedarse”.

Con poco más de 1.750 contagios de covid a la semana y con un 82% de la población de más de 12 años vacunada, Catalunya es uno de los pocos territorios europeos que hoy pueden presumir de tener un riesgo bajo de transmisión de covid-19, junto con el resto de España, Polonia, Hungría e Italia. Después de una quinta oleada que se alargó más de dos meses y que dejó cifras de contagios insólitas en la Unión Europea –se llegaron a notificar 10.000 positivos en un solo día, a mediados de julio–, esta misma semana se espera que el departamento de Salud notifique menos de 50 contagios cada 100.000 habitantes, uno de los umbrales máximos que fija el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) para clasificar como adecuada la gestión de la pandemia en un país. Si se cumple la previsión, Catalunya se teñirá de color verde en el mapa internacional que publica diariamente este organismo y que establece los criterios consensuados de actuación ante el covid por todos los estados miembros de la UE. 

Criterios europeos

El Govern ha rebajado el nivel de la pandemia de emergencia a alerta después de nueve semanas con una tendencia epidemiológica clara de descenso. Las autoridades no prevén que la curva de contagios se acelere de manera repentina y así lo constata la tasa de contagio del virus o Rt, que calcula la velocidad de propagación del virus y que sirve para vigilar si la pandemia entra en fase de expansión. Este indicador se sitúa en el 0,78 –por debajo del temido 1– y evidencia que al menos los próximos tres días todavía se seguirá reduciendo la cifra de nuevos contagios, porque las cadenas de transmisión se están cortando con pruebas diagnósticas y aislamientos.

Las vacunas funcionan como "cortafuegos" y la más baja circulación del virus favorece que se puedan hacer los estudios de contactos y de seguimiento de las cadenas de transmisión, detalla el grupo de investigación de Biología Computacional y Sistemas Complejos de la UPC (Biocom-SC), que colabora con el Govern en la vigilancia de la evolución de los indicadores. "El contexto epidemiológico es del todo diferente a junio y el factor diferencial es la vacunación", afirma la investigadora Clara Prats.

Catalunya cumple los criterios acordados por todos los estados miembros para considerar que la pandemia está bajo control: una incidencia acumulada (el número de casos notificados) igual o inferior a los 50 contagios cada 100.000 habitantes los últimos 14 días y un porcentaje de positividad del total de pruebas inferior al 4%. En Catalunya la incidencia acumulada ha caído a la mitad en cinco semanas (ver gráfico), también entre los mayores de 50 años (44 contagios cada 100.000 habitantes), los más vulnerables a complicarse en caso de infección.

Aunque que se siguen haciendo entre 8.000 y 10.000 pruebas diagnósticas al día, menos del 2% de los tests revelan una infección de covid activa, también en el caso de las personas que llegan a los centros de atención primaria (CAP) con síntomas compatibles de covid. A pesar de que cada semana se hacen menos pruebas que la anterior, la tasa de positividad cae al mismo ritmo. "El hecho de que bajen los dos indicadores a la vez es una señal de tranquilidad", asegura Prats.

Descongestión de los hospitales

En Catalunya la transmisión del virus ya no está descontrolada –se producen algunos brotes fuertes en algunos territorios, pero sin capacidad de crecer– y el impacto del coronavirus en el sistema sanitario ya no es incompatible con la atención de otras enfermedades. Por ejemplo, menos del 10% de las camas que se están usando este miércoles se destinan a enfermos de covid. En verano, durante la quinta oleada, se llegaron a registrar más de 2.000 hospitalizados y cerca de 600 enfermos graves en las unidades de cuidados intensivos (UCI). Ahora hay 342 enfermos de covid hospitalizados, la mitad de los que había hace apenas un mes (738), y 96 pacientes graves. Hacía más de un año que Catalunya no bajaba del centenar de pacientes críticos, concretamente desde julio de 2020, cuando se redujo al máximo la ocupación hospitalaria como consecuencia directa del confinamiento decretado entre marzo y junio. 

También las defunciones por covid casi se han dejado de producir si se compara con las escalofriantes cifras semanales que había antes de la vacunación. Entre el 3 y el 9 de octubre, el dato más actualizado de víctimas mortales proporcionada por Salud, han muerto 9 personas, la mayoría de más de 70 años. En cambio, por las mismas fechas del año pasado (la semana del 5 al 11 de octubre) se notificaban 122. Este cambio de tendencia es evidente en los centros residenciales, donde solo 17 personas de siete geriátricos son casos activos de coronavirus. Salud ha informado de que en la última semana no ha habido ninguna defunción de residentes por covid, a pesar de que sí ha habido 22 ingresos en el hospital de media cada día.

El 82% de los catalanes están vacunados del todo

El 82% de la población en Catalunya de más de 12 años ya está completamente vacunada. Por sexos, el 83,3% de las mujeres tienen la pauta completa, así como el 80,5% de los hombres. El departamento de Salud confía en que la tasa de vacunación pueda aumentar todavía más, pero la verdad es que el ritmo de nuevas dosis administradas se ha retardado y solo ha aumentado un 1,9% en el último mes. Los grupos que van de los 20 a los 29 años y de los 30 a los 34 años son los más estancados, con un 65,5% y 65,2% de vacunados con la pauta completa, respectivamente. También el 67,8% de los que tienen entre 12 y 15 años están totalmente vacunados. 

La vacunación ha cambiado el impacto de la pandemia a pesar del aumento de la interacción social de las últimas semanas. A pesar de que no anula la transmisión del virus, sí disminuye el riesgo de contagio y, sobre todo, ha demostrado que reduce las hospitalizaciones y las defunciones.

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