Incendio de Almería

"No eran extraños, eran vecinos de Bédar": el pueblo más afectado por el incendio de Almería vuelve a casa

Los Bomberos dan el fuego por estabilizado mientras continúa la búsqueda de desaparecidos

Emilia y Frenkie reencontrándose en Bédar.
Incendio de Almería
Act. hace 20 min
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Bédar (Almería)Todo ha cambiado en cuestión de tres horas. Al mediodía, Bédar, el municipio más afectado por el incendio de Almería donde vivían las doce víctimas mortales, era un pueblo sin vida. Todas las persianas estaban bajadas, solo subían y bajaban vehículos de los cuerpos de emergencias, solo había cuatro vecinos contados sentados en una terraza de un bar. Alzado en lo alto de una montaña, con el mar de fondo, Bédar es un conjunto de casas blancas, la mayoría de las cuales impolutas después del paso del fuego, que sí ha calcinado y ha dejado ennegrecida toda la vegetación que las rodea. Bédar también son decenas de casas diseminadas, algunas de auténtico lujo, la mayoría también bien conservadas aunque el incendio las rodeó.

A partir de las cuatro de la tarde, un goteo de coches ha ido desfilando por la localidad. Vehículos que iban entrando al pueblo con las ventanillas bajadas, con sus pasajeros observando desde la ventana el paisaje totalmente calcinado. Eran los 700 evacuados de Bédar, que, tres días después, han podido volver a casa. Los conductores hacen sonar el claxon para celebrar el regreso y las persianas se van subiendo a medida que pasan los minutos. La vida va volviendo al pueblo.

Tierra calcinada con Bédar de fondo.

Este domingo, los cuerpos de emergencia han dado por estabilizado el incendio de Almería. Esto ha permitido que decenas de evacuados pudieran regresar a sus casas y que una parte de los bomberos desplegados en el terreno pudieran retirarse a descansar. Un centenar de efectivos han rastreado las hectáreas donde había más riesgo de localizar cuerpos sin vida. La búsqueda se ha dado por finalizada sin novedades. El incendio, de momento, ha afectado unas 7.000 hectáreas, se ha llevado 13 vidas y ha dejado 23 personas sin localizar. Este lunes, el presidente español, Pedro Sánchez, visitará el lugar de los hechos. La última víctima se ha registrado este domingo. Se trata de una mujer de 93 años que estaba ingresada en el Hospital Torrecárdenas de Almería y que tenía enfermedades previas.

El reencuentro

Este sábado por la tarde, Emilia, la farmacéutica de Bédar, descolgaba el ARA al teléfono y lamentaba las vidas perdidas, sobre todo la de un matrimonio a quien consideraba familia. Cuando le han dicho que reabrían la carretera solo para los residentes, ha cogido el coche y ha subido al pueblo para abrir la farmacia para aquellos residentes que necesitaran medicamentos. Su puerta se ha convertido en el escenario de un reencuentro constante. Con Maribel, con Frenkie... Los vecinos, emocionados, se abrazan y comparten el sufrimiento.

Frenkie y Emilia delante de la farmacia, en Bédar.

Rápidamente, la conversación gira hacia aquellos que faltan. Hacia el matrimonio que vivía en lo alto de la colina. Hacia el cliente belga que siempre decía gracias con una sonrisa. "Lo veía cada mañana con el brick de leche". "Jugué con él un campeonato de billar". "Siempre iban tan elegantes...". "¿Sabemos cómo está el hombre que está en el Hospital de Sevilla?". "¿Ha aparecido ya la mujer que vive en esta calle?". Y repasan las historias trágicas. La Frenkie recuerda que una amiga de la familia huyó del fuego en coche con su marido. Eran varios vehículos huyendo en la misma dirección, pero el fuego los atrapó y decidieron huir a pie. Era el gran grueso de víctimas mortales. La Frenkie recuerda que el amigo de la familia le dijo a su mujer que no bajara del coche, pero lo hizo, y él se salvó tirándose en la parte de atrás, con su gato. La mayoría de las víctimas vivían en la parte alta de Bédar, en unas casas en lo alto de una colina.

Bédar está formado por varias casas diseminadas.

Y hay momentos efímeros de esperanza. "¿No era suyo este coche que está viniendo? No, no son ellos". "Necesito saber si continúa vivo, incluso he buscado su nombre completo en las recetas de la farmacia para preguntarlo". "Siempre se van los mejores". "Veo la casa, allí al fondo, y todavía los veo a ellos". La Maribel explica que su padre salvó su rebaño de cabras subiendo a pie por la montaña en dirección contraria al fuego. No aceptó la evacuación, quiso salvar las cabras. Recuerdan que el fuego iba a una velocidad "increíble", que se marcharon a la carrera, que no les enviaron ninguna alerta a los móviles. Se preguntan si quedarse en casa habría sido una mejor opción. También celebran que la gran mayoría de las casas están bien y se emocionan cada vez que llega un nuevo vecino y saben que está bien. Pero también están enfadados.

Integración

Una gran mayoría de los vecinos de Bédar miran con recelo a los pocos periodistas que han accedido a su municipio. ¿El motivo? Han leído crónicas en las que se asegura, comentan los vecinos, que las víctimas mortales perdieron la vida porque eran extranjeros que no conocían el terreno, que no sabían el idioma, que no estaban integrados en el municipio. Esto les enfurece. "Eran uno más de la comunidad, eran vecinos de Bédar, no eran extranjeros", afirman. Bédar es un municipio multicultural. En la conversación entre Frenkie, Emilia y Maribel van pasando personas que se paran un momento. En un momento, se ha hablado castellano, inglés y francés. "Todo el mundo está muy integrado", insisten. Simplemente, explican, el fuego les alcanzó muy rápido y no pudieron hacer nada para salvarse. Lo que hay que reprochar es si la línea eléctrica donde comenzó el fuego no estaba bien conservada o si la vegetación –formada principalmente por matorrales y pocos árboles– estaba bien cuidada.

Por eso, son numerosos los vecinos que piden a los periodistas que no graben o que directamente se marchen de Bédar, que allí no podían estar. El bar solo estaba abierto para los vecinos y para los servicios de emergencia. En algunos casos, llaman directamente a la Guardia Civil cuando ven una cámara. La policía responde identificando a los periodistas, invitándoles a marcharse y amenazándoles con una multa. Mientras tanto, el suelo de Bédar aún está caliente, aún quema las suelas de los zapatos cuando lo pisas. Aún huele a quemado y echa humo. Aún queda mucho para pasar página.

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